Vaticano no intervendrá en caso de obispo en EE.UU.

El obispo desmintió toda acción criminal y anunció que se defenderá con todo el vigor.

El Vaticano no desea "intervenir en el proceso judicial en curso" en Estados Unidos tras la inculpación esta semana de un obispo estadounidense por no denunciar la pedofilia de un sacerdote, declaró el domingo el portavoz de la sante sede, el padre Federico Lombardi.

"Hay un proceso judicial en curso, no tenemos la intención de intervenir en este proceso. Además, cualquier intervención podría ser interpretada como una interferencia", dijo el padre Lombardi en respuesta a una pregunta de la AFP sobre este caso.

El obispo de la diócesis de Kansas City-St Joseph (Missouri), Robert Finn, está acusado de no haber denunciado un caso de pedofilia por el que está acusado un sacerdote, según se supo el viernes pasado por una fuente judicial.

El obispo, inculpado junto a la propia diócesis, es el cargo más alto de la jerarquía católica estadounidense en ser acusado por un caso de pedofilia, según el diario Kansas City Star.

En un comunicado de prensa el obispo y la diócesis afirmaron declararse inocentes, añadiendo que "el obispo desmiente toda acción criminal (...) y se defenderá con todo el vigor".

El responsable católico, quien dirige una diócesis de 134.000 miembros, está acusado de haber intentado cubrir durante cinco meses los comportamientos de un sacerdote de su diócesis, Shawn Ratigan, que ofició desde junio de 2005 hasta el mismo mes de 2009, y a quien la justicia inculpa de posesión de imágenes pornográficas.

Ratigan, de 45 años, fue acusado por un gran jurado en agosto de 13 cargos de producción, intentos de grabación y posesión de pornografía infantil, en un caso en el que las víctimas van desde los dos a los 12 años y, a veces, fueron filmadas mientras dormían.

Según el gabinete Rebecca Randles de Kansas City, que son los abogados de una niña y de su padres que actúan como parte civil, el sacerdote guardaba en su ordenador centenares de imágenes de niñas pequeñas, desnudas o vestidas, en poses "sexualmente explícitas" y las había difundido por internet.

Las imágenes fueron descubiertas durante una operación de mantenimiento del ordenador por un técnico que le comunicó lo que encontró al responsable de la parroquia.

La información fue escalando durante cinco meses por diferentes niveles hasta llegar a lo más alto de la jerarquía de la diócesis, sin que el caso fuera transmitido a la policía, como contempla la ley.

Por el contrario, según la parte civil, los responsables eclesiásticos "urdieron un plan para ayudar a Ratigan a ocultar que recibía y distribuía pornografía infantil". Destruyeron el ordenador para evitar que la policía encontrara pistas de los mensajes enviados, mintieron y proporcionaron informaciones suavizadas.

Por su parte, el obispo afirma en su comunicado "haber cooperado en todos los estadios con la policía y la justicia".

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