Vecinos se unen y construyen un puente 54 veces más barato de lo estimado por el Estado

Ocurrió en un apartado municipio de Río de Janeiro, Brasil, donde los habitantes se cansaron del abandono estatal y decidieron levantar, en un mes, un puente que esperaron durante 20 años.

Divulgación, Cortesía BBC Mundo.

Barra Mansa, un municipio ubicado en el noroeste de Río de Janeiro, Brasil, por años ha estado abandonado por el Gobierno de ese país. Las humildes casas cuentan con improvisados accesos a los servicios públicos, y la jurisdicción solo cuenta con un puesto de atención médica y una parada de autobús. El gran problema es que dos barrios del municipio, Nova Esperança y São Luiz, están separados por un pequeño río que tiene una vasta vegetación, y que complicaba el día a día de los habitantes ya que debían caminar cerca de dos kilómetros para pasar entre uno y otro sector.

Debido a esta problemática, los habitantes de Barra Mansa solicitaron a la Alcaldía la construcción de un puente que comunicara ambos barrios, pero la respuesta, durante dos décadas, fue que la falta de dinero no permitía destinar recursos para la construcción. Incluso los pobladores se vieron obligados a instalar improvisados bloques de madera cercanos entre sí para poder pasar de un sector a otro, pues cada uno tiene espacios y locales comerciales que no hay al otro lado. Pero los bloques de madera se fueron deteriorando con el paso del tiempo y, de hecho, muchos se desplomaban cuando el agua del rio crecía.

La Alcaldía tasó la construcción en 270.000 reales (más de 245 millones de pesos). Dinero que, según el Estado, era imposible de destinar debido a la crisis económica del país. Ante las negativas, la impotencia de dos amas de casa las llevó a pensar en una nueva forma para unir los dos barrios, que no fueran los bloques de madera que instalaron.

“¿Y si se hace entre todos los vecinos?”: esa fue la pregunta que se plantearon Manoelina dos Santos (72 años) y Juracy de la Conceição (65), las cabezas de la construcción del puente de 25 metros de largo y 1,10 metros de ancho, que se hizo en tiempo récord y 54 veces más barato de lo estimado por el Estado. Así, con un mes de construcción y con un presupuesto de solo 5.000 reales (4.500.000 pesos) recaudado entre los vecinos, logaron sobreponerse al abandono, los problemas de dinero, la ineficiencia la corrupción que no permitió que el Estado se hiciera cargo del bienestar de los habitantes del municipio.

“Si dependíamos del poder público, íbamos a esperar otros 10 años. Tuvimos esta actitud, recaudamos dinero de los habitantes y lo hicimos”, dijo a BBC Mundo el hijo de Manoelina, Adalto José Soares sobre la lección que dieron a todo un país, que atraviesa por un momento sumamente convulso del poder público, con un Michel Temer como presidente interino y una Dilma Rousseff suspendida y en medio de un proceso de impeachment, que la tiene máximo 180 días alejada de sus funciones como presidenta del país.

La exagerada variación entre ambos presupuestos, según la Alcaldía de Barra Mansa, se debe a la calidad de materiales y estudios previos, que incluyeron dentro de la estimación inicial de la construcción del puente. “Como fue hecho sin el aval de la alcaldía, no hay cómo garantizar que hubo un proyecto elaborado con un cálculo estructural eficiente, previendo, por ejemplo la variación del nivel del río”, aseguró la Superintendencia de Obras y Servicios Públicos de Barra Mansa sostuvo que existe una “variación de calidad de los proyectos”

Pese a esto, Soares asegura que ni eso garantiza la calidad de una construcción, y recordó la ciclovía que se cayó en abril debido a las olas del Atlántico. En esa ocasión, una parte del tramo recién inaugurado (que tuvo un costo de US$12,6 millones) se cayó y mató a dos personas.

Habitantes de Barra Mansa, transitando por el puente que entre ellos mismos construyeron, y que conecta los barrios de Nova Esperança y São Luiz. / Divulgación, Cortesía BBC Mundo.

El puente

El puente fue construido por vecinos del barrio que se desempeñan en su día a día como obreros, electricistas, soldadores de plataformas de navíos y pintores. Solo trabajaron sábados y domingos, y en cuatro fines de semana terminaron la construcción del puente, que soportar hasta tres toneladas en movimiento. El viaducto cuenta con tres pilares de cemento y dos vigas, con las que se sostiene el piso, los pasamanos y las barras de metal.

¿Corrupción?

Los habitantes de Barra Mansa se vieron sorprendidos este mes cuando su alcalde, Jonas Marins, fue apartado del cargo, al ser señalado por la justicia del país de millonarios desfalcos en la salud del municipio. Por esto, muchos de los habitantes sospechan que la excesiva diferencia de costos entre el puente que propuso la Alcaldía y el que ellos construyeron, se debe a que el presupuesto fue inflado para desviar dinero, como se descubrió que ocurría en Petrobras, la petrolera estatal, hasta que en 2014 empezó a descifrarse el escándalo de sobornos, cuyos tentáculos han llegado a toda la clase política del país.

“Quién sabe si en el futuro, cuando las comunidades consigan hacer sus puentes, carreteras, viaductos y hospitales, no vamos a oír hablar más de políticos corruptos ni de corrupción”, sueña Antonio Carlos Moura (56 años), uno de los artífices de la construcción del puente.