'Vendrán chavismos de derecha e izquierda'

El mexicano Enrique Krauze sugiere que Nicolás Maduro y Diosdado Cabello liderarán facciones diferentes del socialismo del Siglo XXI.

Krauze asegura que la muerte de Hugo Chávez abre una oportunidad para fortalecer la democracia venezolana y moderar la región. / AFP
Krauze asegura que la muerte de Hugo Chávez abre una oportunidad para fortalecer la democracia venezolana y moderar la región. / AFP

Tal como ocurrió con Juan Domingo y Evita Perón, el legado del fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez, podría fragmentarse en múltiples facciones de radicalismos diversos.

Esa es una de las hipótesis del historiador Enrique Krauze, quien en los últimos años se constituyó, desde su tribuna en México, la revista Letras Libres, en una de las voces más críticas de las formas utilizadas por el mandatario venezolano para llevar a cabo su proyecto del socialismo XXI.

El intelectual mexicano, sin embargo, le pide a la oposición venezolana mesura y respeto al duelo que vive buena parte de los venezolanos y plantea que el vacío de poder dejado por el carismático líder socialista podría ser asumido por un Brasil socialdemócrata y más moderado.

Muchos anuncian que con Chávez muere una era en América Latina. ¿Le suena esa hipótesis o habrá Chávez para rato?

En cierta forma, sucederán las dos cosas. Por un lado, se cierra un ciclo ligado a la persona irrepetible de Chávez, así que el fenómeno chavista que vamos a ver en los años siguientes, por definición tiene que ser distinto. Ya no estará Chávez frente a la pantalla de televisión, con esa especie de magia e hipnotismo mediáticos que ejercía sobre un sector amplísimo de los venezolanos. Ya no estará Chávez para explicar la realidad. Para incluso paliar ciertos problemas con la sola fuerza de sus palabras y su carisma. En ese sentido, algo profundamente importante e irrepetible cambió.

¿Qué quedará entonces de Chávez?

La corriente ideológica ligada a su persona, a lo que él llamó el “Socialismo del siglo XXI”, sigue teniendo seguidores importantes adentro y afuera de Venezuela. Esa corriente tiene un elemento muy profundo de anacronismo, pero seguirá en América Latina por algún tiempo. De modo que, como en el caso de Eva Perón, si bien su persona irrepetible no se replicó, los movimientos peronistas continuaron por medio siglo hasta hoy.

Ahora, en el caso de los Perón, lo que vino después fue una explosión de peronismos... ¿Podría pasar con Chávez lo mismo?

Toda conjetura está destinada a la imprecisión. Aclarando eso, mi conjetura es que en el futuro habrá un chavismo de centro, un chavismo radical y un chavismo más de derecha. Sin embargo, a mediano plazo tengo optimismo, porque no olvidemos que en condiciones enormemente adversas un sector muy amplio de Venezuela siguió ejerciendo y creyendo en la democracia. Yo creo en este largo y tortuoso aprendizaje, el pueblo venezolano habrá de recobrar el ejercicio pleno de la democracia.

¿A quién ve como líder del chavismo de centro y quién lideraría el chavismo más radical?

Nicolás Maduro (hoy primer vicepresidente) es el hombre más cercano a Cuba; Diosdado Cabello, en cambio, no lo es tanto. Yo creo que ambos van a caminar de la mano por un tiempo, pero muchas cosas pueden pasar en el futuro cercano. Para empezar, los cambios en Cuba. Toda la región Caribe puede entrar en una efervescencia política en estos momentos, lo que favorecería el que entremos en una era de diplomacia para que la región sea toda ella plenamente democrática.

¿Qué le recomendaría a la oposición venezolana?

Esta es una oportunidad para que, con sensatez, despierten; sobre todo los estudiantes. Ahora, sería bueno —y esto lo subrayo— que se respete el período de duelo. Esto es muy importante, porque el período de duelo es un período peligroso. Hay que respetar los ciclos naturales de la vida, así haya sido un adversario político el que haya muerto. Después de esto hay que avanzar de manera consistente para que en la próxima elección la oposición logre una equidad mayor en la vida política venezolana.

Entrando de nuevo en terrenos especulativos, ¿qué pasará con el proyecto latinoamericano? ¿Se atomizarán los liderazgos o emergerá un nuevo líder de la nueva izquierda regional?

Preferiría pensar que Brasil, que tiene una importancia continental creciente, puede tomar un liderazgo en la zona y orientar el cambio hacia proyectos de izquierda que cuenten con un marco institucional y legal como el de los brasileños. Este país ha tenido presidentes de izquierda a quienes nadie les puede achacar tendencias tiránicas ni tentaciones populistas. Yo espero que los países del ALBA (iniciativa de Hugo Chávez para integrar a América Latina) estén dispuestos a construir una alianza socialdemócrata.

¿Y a Colombia qué oportunidades o problemas se le plantean con la muerte del presidente Chávez?

Yo lo que espero es que se rehagan las siempre difíciles relaciones entre los dos países. Que puedan irse acotando los temas de narcotráfico y crimen organizado que tenían que ver con esas zonas de nadie que se crearon en las fronteras.

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