Venezuela, por el relevo regional

América Latina recibirá la nueva Presidencia de Venezuela con un escenario que le resulta favorable, pues en la mayoría de países habrá continuidad política.

A cuatro días de las elecciones, Venezuela está más polarizado que nunca: arrecian las denuncias de uno a otro candidato. / AFP
A cuatro días de las elecciones, Venezuela está más polarizado que nunca: arrecian las denuncias de uno a otro candidato. / AFP

A cuatro días de las elecciones en Venezuela, las encuestas señalan que la incertidumbre se reduce a conocer por cuánto le ganará Nicolás Maduro a Henrique Capriles. El resultado parecería estar cantado.

La imagen que Maduro ha construido durante su campaña ha estado, y no podía ser de otro modo, fuertemente influenciada por la figura de Chávez. En sus intervenciones públicas ha dado la impresión de copiar el estilo del comandante. Episodios como la anécdota del pajarito, la interpretación del rap y las gruesas descalificaciones dirigidas a Capriles recuerdan inevitablemente las formas del extinto mandatario. Hasta qué punto esta estrategia de campaña se debe a una intención consciente de aprovechar al máximo el legado simbólico de Chávez o a una incapacidad para encontrar un estilo propio, es una incógnita que sólo el ejercicio del poder en el futuro resolverá.

La sorpresa ha venido desde el lado de Capriles. En las pasadas elecciones de octubre, el perfil del candidato opositor se mantuvo dentro de un discurso sosegado, proyectando una imagen de moderación y sin descender al cuerpo a cuerpo con su oponente. En esta ocasión, por el contrario, ha cultivado una imagen histriónica, con la utilización de un lenguaje agresivo, muy alejada del perfil moderado y casi tecnocrático de sus primeros comicios.

¿Cuáles son las razones de este cambio? Es posible que en las elecciones de octubre la enfermedad de Chávez llevara a sus asesores a desaconsejar una estrategia de beligerancia que podría haber transmitido al electorado la imagen de persona despiadada y sin capacidad de empatía ante el sufrimiento y la enfermedad. O también es posible que la arrolladora personalidad de Chávez y su habilidad para la pelea en las distancias cortas operara como un factor disuasorio. Sea como fuere, lo cierto es que el cambio de estrategia no le ha reportado beneficios al candidato opositor.

Tampoco en América Latina, en donde el relevo en la Presidencia venezolana no reportaría mayores cambios. En 2013 habrá elecciones presidenciales en Paraguay, Honduras y Chile, y en 2014 se celebrarán en El Salvador, Costa Rica, Panamá, Colombia, Brasil, Uruguay y Bolivia. En Paraguay, la división de la centro-izquierda deja un escenario en el que el previsible triunfo del candidato del conservador Partido Colorado no recibirá a Maduro con simpatía.

Mejor escenario se presenta en los casos de Honduras y Chile, puesto que las encuestas dan como posibles vencedoras a las candidatas progresistas Xiomara Castro y Michelle Bachelet, respectivamente. Especialmente interesante para Venezuela es la posibilidad de que la esposa del derrocado Manuel Zelaya, quien tuvo unas magníficas relaciones con Chávez, se alce con el triunfo.

En cuanto a las elecciones que tendrán lugar el próximo año, las previsiones son de continuidad en la orientación política de estos países, con lo que el entorno latinoamericano continúa con gobiernos mayoritariamente de centro-izquierda, escenario que augura una buena recepción de la eventual victoria de Nicolás Maduro.

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* Profesor de ciencia política de la Universidad Complutense de Madrid.

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