Venezuela habló en las urnas

Al cierre de esta edición, la jornada electoral en el país vecino transcurrió sin mayores sobresaltos, con una asistencia multitudinaria a los puestos de votación.

Hugo Chávez llegó después del mediodía al colegio Manuel Palacio Fajardo, en la Parroquia 23 de Enero. Acudió para ejercer su derecho al voto en uno de los sectores más ‘revolucionarios’ de Caracas, donde la devoción hacia el comandante es difícil de igualar en otras zonas de la capital. Chávez apareció rodeado de gente, de periodistas y de una comitiva internacional de amigos personales que lo acompañaban en la jornada electoral, en la batalla perfecta, como él mismo la denominó.

Mientras posaba para las cámaras, sus amigos lo esperaban amablemente: allí estaban la exsenadora colombiana Piedad Córdoba, el actor estadounidense Danny Glover, la Premio Nobel de Paz guatelmateca Rigoberta Menchú, la escritora mexicana Elena Poniatowska y el periodista español Ignacio Ramonet. En esta oportunidad no pudieron acompañarlo dos de sus más célebres amistades: el director de cine Oliver Stone y el actor Sean Penn.

La visita de Chávez y su comitiva se extendió por varios minutos, en los que el comandante tuvo la oportunidad de dirigirse a los periodistas para asegurar que “reconoceremos los resultados sean cuales fueren (...). Aunque sea un voto de diferencia o sean tres millones, los actores políticos responsables tenemos que reconocer los resultados, además con un sistema electoral absolutamente transparente”.

Henrique Capriles, el contendor, dirigió sus palabras por el mismo rumbo: “Lo que el pueblo hable hoy para mí es sagrado, los que participamos en este proceso aceptamos unas reglas”. El candidato de la oposición acudió a votar casi media hora después de que lo hiciera el presidente. Estuvo también rodeado de seguidores que lo acompañaron al colegio electoral de Las Mercedes, uno de los sectores más selectos del municipio de Baruta, en el área metropolitana de Caracas. Vestido de blanco y con un semblante alegre, Henrique Capriles se despidió de sus seguidores, no sin antes adelantar que “a la primera persona que voy a llamar al conocer los resultados será al presidente de la República. Los venezolanos estamos dando un ejemplo, los líderes tenemos que dar un ejemplo también”.

Tras acudir a los puestos de votación, cada uno de los candidatos se retiró hacia su comando de campaña para esperar el avance y los resultados de unas elecciones que transcurrían en completa normalidad, sin desmanes ni enfrentamientos entre seguidores, como se temía en la víspera. Sólo en la mañana se desató una alarma cuando la página del Consejo Nacional Electoral (CNE) fue hackeada para que sus visitantes sólo pudieran ver una imagen del Guasón, el enemigo de Batman, ataque que fue prontamente revertido por las autoridades.

La tranquilidad en la que se desarrollaban las elecciones estaba acompañada por unos 139.000 efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. El general Wílmer Barrientos, jefe del Plan República diseñado por la seguridad del proceso electoral, destacó la manera “cívica” en la que sus compatriotas estaban acudiendo a ejercer su derecho al voto. El general afirmó que sólo se habían presentado dos hechos violentos con arma de fuego durante la jornada, uno en Caracas y otro en Puerto Cabello, y atribuyó las razones al exceso de alcohol. Del mismo modo, Barrientos afirmó que las autoridades identificaron 11 delitos electorales en la jornada, protagonizados por “algunas personas” que “rompieron la tarjeta electoral y cuatro que se la han ingerido”.

El proceso electoral en Venezuela estuvo marcado por la masiva asistencia a los puestos de votación, con enormes filas y votantes precavidos que comenzaron a llegar desde la madrugada en algunas regiones. Las versiones previas a los resultados oficiales informaban que alrededor de 15 millones de personas acudieron a votar, una cifra enorme si se tiene en cuenta que el censo electoral del país ronda los 19 millones de ciudadanos y se pronosticaba una abstención cercana al 20%.