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hace 1 mes

Víctimas del vuelo MH370, en busca de compensación

Familiares de más de 80 de los 239 pasajeros que habrían muerto en el avión de Malaysia Airlines piden a la empresa que pague por los daños. La aerolínea ha resuelto algunas demandas; las víctimas denuncian retrasos.

Una mujer pasa frente a un cartel en Kuala Lumpur en conmemoración a las víctimas del MH370. / EFE

Los familiares de las víctimas del vuelo MH370 de Malaysia Airlines, que cayó en algún punto del Océano Índico hace dos años y cuya suerte se ignora, decidieron acudir a los tribunales para demandar una compensación. Desde hace cerca de un año, demandas colectivas que agrupan a familiares de más de 80 pasajeros se han presentado ante jueces en Kuala Lumpur (Malasia), Nueva York y China. La más reciente demanda fue interpuesta ayer: doce casos que buscan una compensación de entre US$1,5 y US$10,7 millones. El proceso podría tomarse hasta seis meses y se vería aún más afectado, según las víctimas, por la lentitud con que la aerolínea (regentada por el gobierno malasio) ha respondido.

De acuerdo con la legislación internacional, este tipo de casos contempla indemnizaciones de hasta US$175.000 por víctima. La aerolínea ha dicho que se contactó de manera directa con las familias para evitar un proceso legal; sin embargo, abogados representantes de las víctimas, como Roy Altman (de la firma Podhurst Orseck, en Miami), aseguran que la aerolínea ha sido “intransigente”. Otros familiares han alegado falta de voluntad para resolver las compensaciones de manera equitativa. La aerolínea asegura que ha pagado 42 compensaciones y otras 54 están en proceso.

Un desacuerdo adicional estriba en el plazo para presentar las reclamaciones. Según la ley, el plazo es de dos años. Sin embargo, familiares de las víctimas dicen que ese plazo se cumplirá el 29 de enero de 2017, ya que fue en ese mismo día, dos años atrás, cuando las autoridades declararon el accidente de manera oficial.

Por la caída del MH370 han sido demandados hasta hoy la aerolínea, las autoridades militares y civiles a cargo de la operación aeronáutica y la empresa de aviones Boeing. En el caso de la aerolínea, los pagos son realizados a través de la empresa de seguros Allianz, de modo que la descarga de millones de dólares en compensaciones no afectará de manera decisiva a Malaysia Airlines. A pesar de ello, los familiares han asegurado que la empresa de seguros no está preparada para cubrir una demanda de este tamaño y que, para evadir responsabilidades, el gobierno malasio impulsó el año pasado un plan para cambiar el nombre y el régimen de Malaysia Airlines. En efecto, en agosto de 2014 la empresa anunció que haría una “reestructuración” para recuperarse de una aguda crisis económica, impulsada también por la explosión de otro de sus vuelos, el MH17. En septiembre de 2015, la empresa cambió de Malaysia Airlines System (MAS) a Malaysia Airlines Berhad.

Aún no es claro si el cambio de razón social permitiría que la empresa refute cualquier responsabilidad sobre el vuelo de una aerolínea que, en el papel, dejó existir. Según Grace Nathah, familiar de la pasajera Anne Catherine Daisy, al realizar la liquidación de MAS, los familiares de las víctimas fueron excluidos de la lista de acreedores. Dado que MAS debe pagar sus deudas con un monto de recursos limitados, al final no habría dinero para determinadas reclamaciones y su calidad de empresa muerta daría pie para que la empresa de seguros no pague las demandas en proceso. El administrador de MAS, Mohammad Faiz Azmi, ha dicho que ninguna demanda ha sido rechazada.

A la incertidumbre por las compensaciones, se suma la de la suerte de las víctimas del vuelo. La semana pasada, un supuesto fragmento del avión fue encontrado en las costas de Mozambique; otro más, hace meses, fue hallado en el departamento francés de Reunión. El origen de las partes sólo ha sido confirmado en el último de los casos, sin que exista certeza sobre las razones por las que el avión cayó, una puerta abierta para teorías de conspiración. Una de ellas señala que el avión fue derribado por gobiernos de la zona ante una amenaza terrorista, pero acordaron callar. Autoridades australianas afirman que faltan 30.000 kilómetros cuadrados de mar por rastrear. Las operaciones irán hasta julio.