La victoria no aceptada en la carrera presidencial de Honduras

La ventaja de Juan Orlando Hernández fue declarada "irreversible", pero su rival, Xiomara Castro, todavía clama victoria a pesar del pronunciamiento oficial.

Los votantes hondureños han dado al Partido Nacional cuatro años más de gobierno, después de elecciones del domingo. Las autoridades electorales han confirmado que Juan Orlando Hernández, el candidato del partido conservador, quién basó su campaña en la ley y el orden, tiene una ventaja irreversible en la carrera presidencial.

Hernández obtuvo el 34% mientras que su principal competidora Xiomara Castro, líder del nuevo partido de izquierda LIBRE (y la esposa del presidente depuesto Manuel Zelaya) logró el 29%, en una carrera entre ocho candidatos. No obstante, la candidata, quien habría sido la primera mujer presidenta de Honduras, dijo que no aceptarían los resultados preliminares de “fraude” y reclamó la victoria a su nombre.

Hernández y Castro estuvieron parejos al inicio de las elecciones según las encuestas de opinión, y se temía que un voto disputado podría causar manifestaciones e inestabilidad. Honduras ha sido una suerte de Estado fallido desde el golpe de 2009, cuando el presidente, Zelaya, fue destituido de su cargo por los militares después de sus intentos de cambiar la Constitución. Porfirio Lobo Sosa del Partido Nacional asumió el cargo, pero desde entonces no lo ha acompañado la fortuna: el país actual tiene la mayor tasa de homicidios del mundo per cápita (85 por cada 100.000 habitantes y casi 20 por día), así como niveles paralizantes de la corrupción, la violencia de las pandillas y la pobreza.

La corrupción política que existe en Honduras ha sido la fuente de las dudas sobre la legitimidad de los resultados. Según Ricci Moncada, delegada política de LIBRE, se han observado "irregularidades que tienen que ser analizadas y una gran cantidad de datos que no coinciden con lo recibido por nuestro partido". Sin embargo, David Matamoros, jefe del Tribunal Supremo Electoral (TSE), rechazó la afirmación, diciendo que "el resultado es decisivo. Las cifras que hemos reportado reflejan una tendencia que es irreversible. El resultado no va a cambiar".

Pese a esta afirmación concluyente, Castro, Zelaya, y los partidarios de LIBRE no retrocederán sin luchar. Zelaya dijo a la prensa que el partido de su esposa "no acepta" los resultados, después de afirmar que la elección fue robada y reclamó que seguirán disputando las "inconsistencias graves" en uno de cada cinco de los centros de votación. Tras precisar que tienen certeza de las irregularidades en el conteo de los votos, Manuel Zelaya instó a las autoridades del TSE a demostrar “urna por urna, acta por acta, pueblo por pueblo, que ustedes (el TSE) tienen resultados diferentes”.

Zelaya añadió que "vamos a defender nuestro triunfo en las urnas y si es necesario se llevará a las calles. Hasta que se demuestre lo contrario, sostenemos triunfo en nuestras manos." Este método de la protesta callejera se realizó en cierta medida el lunes, cuando alrededor de 500 simpatizantes de LIBRE se reunieron afuera del hotel Marriot, donde se esperaba que el TSE diera su próximo anuncio del recuento de votos. No obstante, el anuncio nunca llegó.

El tribunal ha guardado silencio desde el lunes por la tarde y los principales candidatos han desparecido de la mirada del público. Después de publicar los primeros resultados de la votación, apenas unas horas después de la cerrada de las urnas el domingo, el TSE sólo había avanzado hasta el 68 % del escrutinio a finales de lunes. Los observadores de las elecciones, que inicialmente la como limpia, dijeron que no tienen comentarios en este momento, más allá de un informe complementario publicado en la noche del martes.

Esta no es la primera vez en los últimos años que la legitimidad de las elecciones de América Latina ha sido puesta en duda. A raíz de la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez, Nicolás Maduro, su heredero político y leal ayudante del Partido Socialista Unido de Venezuela, ganó la elección de abril pasado por un estrecho margen a su contrincante, Henrique Capriles. Capriles pidió un recuento de votos, argumentando que su propia campaña tuvo "un resultado que es diferente de los resultados anunciados". De manera similar en México, Manuel López Obrador exigió un recuento de votos en las elecciones mexicanas que tuvieron lugar en 2012, pues según él estuvieron "plagadas de irregularidades". Enrique Peña Nieto fue el ganador en dicha oportunidad.

Basado en el hecho de que Maduro y Peña Nieto permanecen actualmente en sus cargos como presidentes, parece probable que los esfuerzos de la oposición hondureña, específicamente de Castro, serán infructuosos. Además, esta tendencia de sospecha en los resultados electorales de América Latina no presenta una buena imagen de la democracia en la región, ni tampoco sugiere que los políticos latinoamericanos estén preparados para la derrota.