La vida después del tornado

Los científicos se aventuran a decir que la fuerza generada por el tornado fue superior a la bomba atómica lanzada en Hiroshima.

Ashley Do  y Bonnie Lolofie salen de su apartamento que no tiene luz ni agua. /AFP
Ashley Do y Bonnie Lolofie salen de su apartamento que no tiene luz ni agua. /AFP

Al ver las imágenes de la pequeña ciudad de Moore, en el estado de Oklahoma, la lista de muertos que dejó el paso de un tornado en la noche del lunes parece muy corta en comparación con la magnitud del desastre. No por eso la noticia deja de ser triste: 24 muertos, nueve de ellos niños, que en principio fueron calculados en 51, después de que en medio del caos los cuerpos de rescate contaran varias veces un mismo cadáver. Los heridos superan los 100.

Sin duda la catástrofe pudo ser mayor. Ahora los científicos se aventuran a decir que la fuerza generada por el tornado fue superior a la bomba atómica lanzada en Hiroshima, entre ocho y 10 veces más fuerte que el arma que quitó la vida a 70.000 personas en Japón. Los vecinos de Moore están impactados aún, viendo sus casas convertidas en escombros. Al mismo tiempo son conscientes de la fortuna de encontrarse bien y a salvo.

"Esta es una zona de guerra. Aun cuando no hay un cráter en el terreno, es una zona de guerra". El testimonio se lo entregó a la agencia AFP de Curtis Carver, un veterano del cuerpo de Marines de Estados Unidos que pasó dos años en Irak. Los 320 kilómetros por hora arrasaron con barrios completos y hoy ya solo resta recoger los escombros, pues los organismos de rescate notificaron que su tarea ya había terminado. Las autoridades creen "en un 98% que ya no hay sobrevivientes o cadáveres sepultados por los escombros".

Los habitantes de Moore se acercan a los que eran sus hogares y, cuando las autoridades se lo permiten, buscan entre los restos las cosas de valor que puedan encontrar. Muchos de ellos apuntan a sitios específicos en los que guardan papeles importantes, como sus pasaportes. Carver, por ejemplo, estaba sumamente preocupado por la posibilidad de perder sus fotografías, captadas en varios años de ejercicio aficionado. Sin embargo, la Policía aún no le permite entrar: la estructura averiada podría poner en peligro su vida.

La ayuda ha venido del gobierno, con asistencia alimentaria y adecuación de refugios temporales. No obstante, a medida que las horas pasan y la remoción de escombros avanza en lo que se ve como una larga y dispendiosa tarea, los efectos del tornado de Oklahoma hace sentir sus efectos la política.

Como suele ocurrir con cualquier tema que trasciende en la agenda nacional, los partidos políticos interpretan las realidades de acuerdo con sus puntos de vista y sus intereses. En este caso han sido los republicanos de Oklahoma quienes han pedido al gobierno no aumentar sus deudas para reconstruir los destrozos. El tema del déficit es uno de las grandes preocupaciones de dicha bancada, aunque aún el presidente Barack Obama no haya informado con detalle cómo se responderá a esta eventualidad. El costo total del paso del tornado por Moore está evaluado en US$ 2.000 millones.

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