Votos en vilo por la violencia narco en México

Los carteles de droga, su influencia en la política local y federal y la poca confianza en las figuras de los partidos de oposición y oficiales determinarán las elecciones del domingo en México. Estos son algunos de los estados más amenazados.

1° de junio: atentado en el Instituto Nacional Electoral de Puebla. / EFE

Las elecciones de este domingo en México, dedicadas a los ámbitos federal y municipal, están rodeadas por la casi completa desconfianza hacia los partidos políticos. El partido del presidente Enrique Peña Nieto, el PRI, está deslegitimado por el incumplimiento de sus promesas y la falta de acción frente a la violencia de los carteles del narcotráfico. Hay, pues, un ambiente de derrota frente al narcotráfico y la gente está cada vez menos segura de salir de sus casas en ciertos estados. Ganará el PRI, dicen las encuestas, pero por un margen menor y sin el peso democrático necesario para sanear una economía herida por el conflicto y el descontento social.

“Es un país ahora marcado por varias crisis simultáneas: la corrupción, la criminalidad y la baja representatividad de los partidos, todo ello erosionando la legitimidad de su sistema político”, escribe Héctor E. Schamis en El País. Guerrero, Michoacán, Jalisco y Tamaulipas son cuatro de los estados más amenazados por la influencia del narcotráfico y el consiguiente miedo que producen sus acciones a la hora de votar. Pero no son los únicos: de acuerdo con el diario Excelsior, también Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Baja California tienen riesgos serios de violencia por delincuencia común y guerras de pandillas. La ausencia en las urnas es el ambiente esperado, pues en muchos municipios los carteles han amenazado con retaliaciones si algunos candidatos salen elegidos, y a muchos de ellos los han asesinado con la advertencia tácita de que eso sucederá al resto.

La situación es similar a las elecciones federales de 2012, cuando la Familia Michoacana (fundada alrededor de 2006, dedicada al narcotráfico) amenazó a Saúl García, entonces candidato a la alcaldía de Emiliano Zapata. En esa época, un aspirante a la alcaldía de Anáhuac fue atacado en su casa. En esta ocasión, dos candidatos, Enrique Hernández Salcedo y Héctor López Cruz, fueron asesinados. Otra decena de sus colegas también han perecido a lo largo del año.

Guerrero

Este estado ha sido el centro de la discusión sobre el impacto del narcotráfico por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, una de sus poblaciones principales, ocurrida en  2014. Los padres de los estudiantes anunciaron un boicot a las elecciones por la falta de respuesta sobre el paradero de sus hijos. En el hecho estarían involucrados la banda Guerreros Unidos, que nació tras la desaparición del cartel de los Beltrán Leyva, y el exalcalde de Iguala José Luis Abarca.  El impacto fue más severo en marzo, cuando fue asesinada Aidé Nava González, candidata a la alcaldía de Ahuacuotzingo. Este municipio se ha convertido en un punto de combate entre los carteles los Rojos y los Ardillos, que la ven como un corredor de drogas. El esposo de González, Francisco Quiñónez, también fue asesinado y su hijo, desaparecido. El mensaje de sus asesinos fue claro: “Esto les va a pasar a todos los putos políticos que no se quieran alinear”.  En Chilapa, el candidato del PRI a la alcaldía, Ulises Fabián Quiroz, fue asesinado con un tiro de gracia y días después un grupo de 300 encapuchados se tomó la ciudad. “En muchos municipios es imposible que los ciudadanos hagan una vida normal”, escribe Luis Hernández Navarro en el diario “La Jornada”.
 
Michoacán
 
Este es el estado intermedio entre Jalisco y Guerrero y, por lo tanto, una zona de lucha entre los carteles Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Caballeros Templarios. Como en Tamaulipas, los carteles han infiltrado los poderes municipales: Jesús Reyna, quien fue secretario de gobierno, está en prisión por sus vínculos con los Caballeros Templarios. También Rodrigo Vallejo, hijo del exgobernador Fausto Vallejo, está en la cárcel por los mismos motivos. 17 de los 113 municipios de Michoacán han sido señalados como focos rojos de la lucha entre esos carteles y una nueva unidad (al parecer compuestos por miembros de los dos grupos) llamada la Tercera Hermandad. Silvano Aureoles, del PRD, y el priista Ascención Orihuela son dos de los principales candidatos por la gobernación del estado. Orihuela, sin embargo, ha sido señalado desde 1999 por sus supuestos vínculos con el narcotráfico. En aquella época, el diario “Excelsior” publicó una investigación que lo ligaba, en su entonces calidad de senador, con el Cartel del Pacífico y recientes videos lo vinculan con Rodrigo Vallejo. En Tanhuato, en marzo, fallecieron 43 personas a causa de enfrentamientos entre el Ejército y el CJNG. Las autoridades parecen tener pocas herramientas para combatir el narcotráfico.
 
Jalisco
 
A principios de mayo, el cartel Jalisco Nueva Generación realizó bloqueos e incendió autos y camiones en 39 puntos del estado de Jalisco, que es preciado por sus puertos hacia el Pacífico para el transporte de drogas. El cartel, que se enfrenta en la zona a los Zetas y a los Caballeros Templarios, es una subdivisión del cartel del Milenio y es liderado por Nemesio Oseguera Cervantes. Hace poco, el gobierno de Peña Nieto lanzó una ofensiva (bautizada Operación Jalisco) que pretende enfrentar, de manera directa, a las fuerzas militares del cartel, que parecen bastante eficientes: además de los bloqueos, el cartel fue capaz de derrumbar un helicóptero militar y asesinar a tres de sus ocupantes y también de detener un convoy de quince militares y policías y asesinarlos a todos sin tener una sola baja propia. Los bloqueos y el consecuente miedo (los habitantes de Jalisco comenzaron a resguardarse en sus casas, por ahora) obligaron al Gobierno a proceder con más capturas. Víctor Manuel García Orozco, uno de los financieros del grupo, fue detenido la semana pasada. Sin embargo, el cartel parece tener el poder casi total de la zona, que es también un punto turístico esencial en Guadalajara y Puerto Vallarta, y eso ha producido numerosas críticas contra Aristóteles Sándoval, el gobernador de Jalisco, perteneciente al PRI. Jalisco ya no es el “estado de bienestar” que propugnaba Sandoval, en palabras del periodista mexicano Darwin Franco.
 
Tamaulipas
 
“Les recomiendo que si no tienen alguna actividad extraordinaria en la calle se resguarden en sus casas”, escribió en Twitter Leticia Salazar Vázquez, alcaldesa de Matamoros, uno de los 43 municipios del estado de Tamaulipas. Los carteles del narcotráfico en la zona, entre ellos el Golfo y los Zetas, han cooptado los poderes municipales hasta el punto de tener, por ejemplo, cámaras de seguridad para prever cualquier posible golpe que les puedan dar las fuerzas militares. De ese modo, la zona es un nudo de secuestros, desapariciones (cerca de cinco mil, de acuerdo con el diario “La Jornada”), extorsiones y robos. El alcalde de Reynosa,  José Elías Lea, ha sido señalado por el Partido Acción Nacional (PAN) de permitir que los carteles actúen con libertad y realicen numerosos narcobloqueos similares a los que han ocurrido en Jalisco. El 17 de abril sucedió uno de ellos: quemaron camiones y cerraron vías principales como un modo de presionar al gobierno  federal y nacional. José Antonio Ortega Sánchez, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad, dijo a BBC Mundo: “Hay algunos resultados, pero no se va a poder avanzar hasta que el gobierno federal tome la decisión de castigar, investigar, detener a los políticos que están protegiendo a las organizaciones criminales”. Los directores de medios de comunicación municipales han sido amenazados, y en ocasiones secuestrados, para silenciar los informes sobre la violencia en la zona, que es una de las rutas principales del tráfico de drogas en el país.