Vuelven las protestas raciales a Estados Unidos

Dos videos registran incidentes policiales en los que dos ciudadanos negros terminan muertos. Sólo este año se han presentado 12 casos.

El pastor de una iglesia conversa con el gobernador de Minnesota tras el último incidente racial.  / Efe
El pastor de una iglesia conversa con el gobernador de Minnesota tras el último incidente racial. / Efe

Aunque los ciudadanos afroamericanos representan sólo el 13 % de la población de Estados Unidos, son los que más figuran en las estadísticas de muertes a manos de agentes policiales. Eso reveló un informe publicado por el periódico británico The Guardian, que también reporta que de los 102 casos de civiles desarmados asesinados por la policía estadounidense desde el inicio de 2015, el 32 % corresponde a afrodescendientes, el 25 % a personas de orígenes hispanos y sólo 15 % a blancos.

Los últimos hechos parecen confirmar los números y reabren el debate racial. Dos hombres afroamericanos desarmados murieron en incidentes con la policía. El primer caso se presentó el martes en Baton Rouge (Luisiana), cuando Alton Sterling, un hombre negro de 37 años, falleció después de un altercado con dos policías blancos, un incidente que fue grabado en video. En él se observa a los dos uniformados sometiendo a Sterling. Una vez lo tienen en el suelo se oyen unos tiros y una voz que grita: “¡Tiene un arma, un arma!”.

Tan sólo 24 horas después, en Minnesota, Philando Castile, de 32 años, murió por los disparos de un policía mientras se encontraba en el interior de su vehículo junto a una mujer y un niño. En un video publicado en Facebook se muestra el incidente. La grabación, revelada por Diamond Reynolds, novia de Castile, la muestra sentada en el asiento del copiloto de un vehículo junto a su novio, todavía vivo en el asiento del conductor y con una camiseta blanca manchada de sangre.

En el video, Reynolds explica que Castile, de 32 años, estaba buscando su cartera para mostrar un documento de identificación al agente y le avisó a éste que tenía un arma de fuego, pues tenía licencia, ante lo cual el policía le ordenó que llevara las manos a la cabeza. Entonces, según la versión de la novia del fallecido, el agente le disparó “cuatro o cinco veces”.

Las imágenes muestran las manos de un agente, visiblemente nervioso, apuntando con una pistola a Castile, que permanece en el interior del vehículo en silencio, con el cinturón de seguridad puesto y el torso vencido hacia atrás.

La división de derechos civiles del Departamento de Justicia, encargada de investigar crímenes raciales, y el Buró Federal de Investigación (FBI) dirigirán la indagación, anunció el gobernador de Luisiana, el demócrata John Bel Edwards. “Tengo preocupaciones muy serias. El video es inquietante cuanto menos”, resaltó el gobernador en referencia a las imágenes grabadas con un teléfono móvil, en las que se ve a uno de los agentes sacar lo que parece ser una pistola y colocarla en el cuello de Sterling, que permanece inmovilizado en el suelo.

Los dos hechos reabren la herida racial en el país y traen a la mente los casos de Fredy Gray, Quintonio LeGrier, Trayvon Martin, Tamir Rice y Michael Brown, entre otros. De acuerdo con la prensa estadounidense, sólo este año 12 afroamericanos han muerto en confusos hechos con los uniformados. El informe de The Guardian señala que los afroamericanos tienen cinco veces más posibilidades de morir a manos de la policía que un ciudadano blanco. Por eso esta minoría vuelve a las calles.

Baton Rouge, capital de Luisiana, fue escenario de protestas con consignas como “Sin justicia no hay paz” o “Las vidas de los negros importan”. De acuerdo con analistas locales, aunque en Estados Unidos el racismo terminó, al menos en el aspecto legal, el 2 de junio de 1964, cuando el presidente Lyndon Johnson firmó la Ley de Derechos Civiles que prohibió la segregación con base en el color de la piel, lo cierto es que la discriminación camina por las calles del país. “EE. UU. todavía enfrenta muchos retos para garantizar el derecho a la igualdad, y con los años han surgido nuevas formas de segregación”, explican expertos.

Según múltiples estudios, el problema se sostiene por la brecha social. El último censo indica que el ingreso anual promedio de una persona blanca es US$51.800, mientras entre los afroamericanos es de US$32.500.

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