Yemen y la disputa árabe-iraní

La milicia Huthi avanza en Adén a pesar de los bombardeos efectuados por Arabia Saudita para su contención. Teherán promueve el diálogo.

Rebeldes huthi protestan en Saná contra la intervención militar de Arabia Saudita. / EFE
Las operaciones militares que Arabia Saudita lanzó en Yemen cumplen hoy una semana, pero al menos el que se dibujaba como objetivo principal no parece fácil de alcanzar por ahora. Hace ocho días la milicia chií de los huthi se aproximaba militarmente a la sureña ciudad de Adén, donde aparentemente se encuentra el depuesto presidente yemení Abdo Rabu Mansur Hadi. Hoy, luego de que el reino de Arabia, la más fuerte potencia sunní de la zona, lanzara bombardeos aéreos contra los enclaves de la milicia, la situación extrañamente parece favorable a los huthi, quienes lograron entrar a Adén con armamento pesado.
 
El gobierno de Irán, demasiado ocupado con la agotadora negociación de su programa nuclear y en su papel de principal potencia chií en la región, ha rechazado de manera categórica la intervención militar que cuenta con el apoyo del Consejo de Cooperación del Golfo (con excepción de Omán). El viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Abdulahian Amir Husein, durante la Conferencia de Donantes para Siria, pidió el cese de la escalada militar lanzada por Riad para dar un paso hacia el diálogo: “Teherán está dispuesto a cooperar con Arabia Saudí para establecer un diálogo en Yemen”, aseguró Husein. Dicha propuesta ya había sido puesta en el tablero por parte del gobierno de Omán, que invitaba a la apertura de un proceso de conversaciones “interyemení”.

La usual tensión entre las potencias se ve renovada ahora por el intervencionismo saudí y las sospechas de Riad, que apuntan a la colaboración militar de Irán con la milicia huthi. Entre tanto, el Ministerio de Defensa de los rebelde huthi denunciaba la muerte de al menos 37 civiles y heridas en 80 más, por cuenta de un bombardeo encabezado por Arabia en la ciudad de Al Hudeida.

Con el estallido de la Primavera Árabe, los huthi elevaron sus reclamos a la capital y bajo el liderazgo de Abdel Malek, se unieron a las protestas que terminarían con la caída del presidente Ali Abdalá Saleh en febrero de 2012. El proceso de transición que vino después dejó mucho que desear para los huthi, quienes rechazaron frontalmente el referendo que llevó al sunní, Abdrabbo Mansur Hadi, a liderar Yemen.

El avance de los huthi los llevó a pactar con Hadi, quien se vio obligado a renunciar a su cargo como presidente en enero pasado. Sin embargo, para Arabia Saudita, Haidi nunca ha dejado de ser el mandatario legítimo de Yemen.