Yihadistas del EI se apoderaron de histórica ciudad siria de Palmira

El régimen reconoció su derrota a través de la agencia oficial Sana, asegurando que las tropas leales a Damasco "se retiraron tras la entrada de un gran número de terroristas del EI" en la ciudad.

Palmira, histórica ciudad siria que tiene célebres ruinas, inscritas como patrimonio mundial de la Unesco.EFE

El grupo Estado Islámico (EI) se apoderó este jueves de la totalidad de la histórica ciudad de Palmira, en el desierto sirio, haciendo temer la destrucción de sus tesoros arqueológicos por parte de los yihadistas.

Con la toma de este oasis fronterizo con Irak, el EI controla "ya más de 95.000 km2 en Siria, el 50%" de Siria", señaló el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). "Los combatientes del EI están en todos lados en Tadmor [nombre árabe de Palmira], también junto al sitio arqueológico" situado en el suroeste de la ciudad, dijo a la AFP Rami Abdel Rahman, director del OSDH.

El régimen reconoció su derrota a través de la agencia oficial Sana, asegurando que las tropas leales a Damasco "se retiraron tras la entrada de un gran número de terroristas del EI" en la ciudad.

Tras ocho días de combates, el EI reivindicó en Twitter la captura total de la ciudad, afirmando que las fuerzas del régimen había "huido dejando detrás un gran número de muertos entre sus filas". Según el OSDH, las tropas del régimen sirio se retiraron de sus posiciones dentro y en la periferia de la ciudad, abandonando puestos militares en la Badiya (desierto sirio), en el aeropuerto militar y en la prisión, en la que los yihadistas entraron por la noche.

Abdel Rahman indicó que una parte de los habitantes de la ciudad se habría desplazado a Homs, capital de la provincia central del mismo nombre, de la que forma parte Palmira mientras que otros habrían permanecido en sus casas. La agencia Sana aseguró que la mayoría de los civiles habían sido evacuados.

La mitad de Siria

La caída de esta ciudad de 2.000 años de antigüedad en manos del EI hace temer por sus célebres ruinas, inscritas como patrimonio mundial de la Unesco. En un vídeo difundido en línea el jueves, la directora general de la Unesco, Irina Bokova, advirtió de que "toda destrucción en Palmira sería no solamente un crimen de guerra, sino también una enorme pérdida para la humanidad" y reiteró su llamada al Consejo de Seguridad de la ONU para que se implique.

Antes de la crisis iniciada en 2011, las ruinas de Palmira, el sitio arqueológico más bello de Siria, recibía 150.000 turistas al año. "Palmira se situaba a la cabeza de los destinos en Siria para los tour-operadores internacionales", lamentó Maha Qandalaft, responsable de la agencia de viaje sirio Adonis.

La captura "avergüenza a la comunidad internacional que se ha quedado de brazos cruzados ante la infiltración del EI en la ciudad histórica más célebre del mundo", escribía el jueves Al Watan, diario sirio próximo al poder. Desde el inicio de la ofensiva el 13 de mayo, la batalla de Palmira ha dejado 462 muertos, según un balance del OSDH: 71 civiles (muchos ejecutados por el EI), 241 soldados sirios y 150 yihadistas.

Además de controlar la mitad del país, el grupo yihadista se ha apoderado de la práctica totalidad de los campos petrolíferos y de gas en Siria, tras la toma de dos instalaciones de gas cerca de Palmira. El EI ya tiene la mayor parte de las provincias de Deir Ezzor y Raqa (norte), y una fuerte presencia en Hasaké (noreste), Alepo (norte), Homs y Hama (centro).

Contraataque en Ramadi

La ciudad de Palmira es estratégica para el EI porque está situada en el gran desierto sirio, limítrofe con la provincia de Al Anbar en Irak, que los yihadistas controlan en gran parte. El jueves, las fuerzas iraquíes apoyadas por las milicias chiitas se preparaban para lanzar una contraofensiva para recuperar Ramadi, capital de esta provincia de Irak caída en manos del EI el 17 de mayo.

Estados Unidos reconoció el miércoles que estaba reexaminando su estrategia en Irak tras la toma de esta ciudad, la victoria más importante del EI desde la ofensiva de junio de 2014 en la que se hizo con grandes territorios de Irak y Siria.

La operación yihadista hizo que Estados Unidos interviniera liderando una coalición internacional que lleva a cabo una campaña aérea para ayudar al ejército iraquí a recuperar el terreno perdido.