Yo estuve en Sierra Leona combatiendo el ébola

Sierra Leona fue uno de los países de África Occidental más golpeados por el ébola durante 2014. En medio de la precariedad de la infraestructura sanitaria, Médicos Sin Fronteras (MSF) logró asistir a una buena parte de la población.

Una enfermera atiende a una paciente infectada con Ébola en Sierra Leona, uno de los países más golpeados por el virus durante 2014. / AFP

Ayer fue un día de tres milagros – dos de nuestros pacientes más enfermos fueron dados de alta y una bebe logró sobrevivir contra todos los pronósticos.
Cuando Hassan fue traído al centro de tratamiento, estaba casi muerto. No se movía ni hablaba; tenía una diarrea constante. Estaba confundido, desorientado y aletargado. Las enfermeras estuvieron increíbles, pasaban media hora seguida tratando de alimentarlo y de darle agua. Luego, un día, cuando entré en la zona de alto riesgo, él estaba hablando de nuevo. Al otro día, estaba sentado en la cama y me dijo: “Mañana, voy a caminar ". Y al día siguiente, salió fuera donde se sientan todos los pacientes que se están recuperando. No podía creer la transformación -incluso su rostro había cambiado. Para el día siguiente, ya estaba rodeado de un grupo de amigos y jugaba a las cartas con ellos.

El mejor amigo de Hassan en el centro era Mohamed, el segundo paciente más enfermo que he visto. Una noche Mohamed estaba enojado y confundido. Por lo general es una muy mala señal cuando las personas desarrollan problemas mentales. Él amenazaba al resto de los pacientes, que comenzaron a entrar en pánico y a correr por los pasillos, tratando de alejarse de él.

Finalmente, un higienista y un especialista en agua y saneamiento lo convencieron de tomar un medicamento anti-psicótico, que lo hizo desvanecerse. Cuando Mohamed despertó, estaba calmo nuevamente, y desde entonces se fue fortaleciendo cada vez más. Se sentaba afuera con Hassan; los dos jugaban a las cartas, haciendo chistes y diciendo lo saludables que sentían. Y ayer ambos fueron dados de alta y se fueron juntos para Moyamba.

También hemos dado de alta a la sobrina de Hassan, Kumba, de 10 meses de edad. La bebé llegó con su madre, que tenía Ébola, en una ambulancia junto a un grupo de pacientes con Ébola. A pesar de ello, y a pesar de haber sido amamantada, la beba dio negativo en las pruebas. La pusimos en un cubículo separado, pero pronto desarrolló fiebre y empezamos a tratarla con antibióticos. Sin embargo, cuando volvimos a realizarle la prueba después de una semana, descubrimos que el test aún le daba negativo, por lo que pudo volver a casa con su tío. Su madre está siendo testada hoy, y estoy segura de que dará negativo también.

Un gran número de nuestros pacientes se encuentran casi recuperados -sólo están esperando un resultado negativo en la prueba final de Ébola- por lo que el ambiente en la zona de alto riesgo es realmente positivo.

Algunas de las mujeres han formado grupos y se han convertido en amigas; toman baños juntas, se cuentan chistes, realizan carreras a lo largo del corredor para mantenerse en forma y bailan. Yo bailé con ellas con mi traje de protección puesto.

Las mujeres se apoyan mutuamente. Cuando los pacientes de Ébola comienzan a recuperarse tienen mucha hambre -tres comidas no son suficientes. Una mujer le pidió a su familia que le llevase comida y luego la compartió con todos los demás. Otra de las mujeres se encontraba muy débil; vomitaba y tenía diarrea, pero el problema principal era su depresión. Tanto su madre y como su tía habían muerto, y en total había perdido a 17 miembros de su familia. Nunca se la veía sonriendo y no quería hablar. Pero ahora ella es parte del grupo, conversa y grita junto a los demás.

* Colombiana, doctora de Médicos
Sin Fronteras en Bo, Sierra Leone.