Yoani Sánchez, presa en Cuba

Fue detenida cuando iba al juicio contra el español Ángel Carromero, acusado de homicidio en el accidente en que murió Oswaldo Payá.

Yoani Sánchez es una de las más duras críticas del régimen de Raúl Castro.  / EFE
Yoani Sánchez es una de las más duras críticas del régimen de Raúl Castro. / EFE

Yoani Sánchez iba con su esposo, el periodista opositor Reynaldo Escobar, hacia Bayamo, al oriente de Cuba, para cubrir el juicio contra el español Ángel Carromero, presunto responsable de la muerte de los disidentes Oswaldo Payá y Harold Cepero, pero fueron detenidos por las autoridades antes de llegar a su destino. Los acusan de intentar alterar el orden y hacer un show mediático en el juicio que empezó un día después de su detención.

No es sorpresa que el régimen cubano capture disidentes, pero si se trata de Yoani Sánchez la noticia tiene un inusual impacto internacional.

Sánchez tiene la valentía de mantener un blog de activismo —prefiere no catalogarse como opositora— en un país donde aún es peligroso ser bloguero. Su página, Generación Y, empezó como un espacio virtual donde la especialista en filología hispánica expresaba sin pretensiones su inconformidad con el régimen. Hoy tiene más de 14 millones de ingresos, está traducido a 17 idiomas y recibió el premio Ortega y Gasset en 2008 por su labor en periodismo digital.

Sánchez regresó a Cuba en 2004, burlando todas las medidas que impiden que los exiliados vuelvan a su país si no es como turistas. Se había ido dos años atrás a probar suerte en Suiza, agobiada por el desencanto y la asfixia económica en la isla caribeña.

A su regreso fundó la revista de reflexión y debate Consenso —que hoy dirige su esposo— y empezó a seguir el camino de la informática. “Me di cuenta que el código binario era más transparente que la rebuscada intelectualidad y que si nunca se me había dado bien el latín al menos podría probar con las largas cadenas del lenguaje html”, dice en su autobiografía.

En 2007 apareció Generación Y. Para Sánchez era una especie de exorcismo: utilizaba la red para manifestar lo que no se atrevía a hacer en las calles. Su meta no era más que ser la voz de los cubanos nacidos en los años 70 y 80, que ella ha descrito como jóvenes “marcados por el racionamiento, las escuelas en el campo, los muñequitos rusos, el paternalismo, las salidas ilegales, la doble moral y la frustración”.

En 2007, en vista del creciente número de lectores de la activista, el gobierno cubano implementó un filtro informático que impide ver la página en los sitios públicos de internet en Cuba. Ni siquiera ella puede ver su blog. Sin embargo, algunos de sus escritos circulan en memorias USB o cadenas de correos electrónicos en La Habana.

Periodistas y lectores internacionales han logrado que el blog se mantenga como una de las principales voces contestatarias y de denuncia contra el régimen y que esté catalogado como uno de los 25 mejores del mundo, según la revista Time y CNN. Time, además, seleccionó a Sánchez como una de las cien personas más influyentes del planeta. Hay al menos 30 premios que ha recibido la bloguera, aunque los permisos para salir del país a reclamarlos le han sido negados uno tras otro.

En 2009, cuenta Sánchez, ya había sido detenida durante un corto período de tiempo para impedir que fuera a una manifestación. No es la única activista reprimida por el régimen. La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional ha revelado que sólo en septiembre pasado fueron detenidas 533 personas por motivos políticos, “la cifra más alta en los últimos seis meses, que subraya la tendencia al aumento” de los arrestos, la mayoría de corta duración, pero que constituyen un acto de hostigamiento, censura y represión.

El pasado 28 de septiembre, Sánchez y sus abogados presentaron una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por una serie de violaciones a sus derechos, y pidieron medidas cautelares para proteger su vida e integridad física, alegando que las autoridades cubanas han practicado detenciones arbitrarias y censura a su blog y la han sometido a una campaña de hostigamiento y represión.

Tras la detención de Sánchez, organizaciones como Amnistía Internacional, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y Reporteros Sin Fronteras no tardaron en condenar la acción del régimen cubano y llamaron a las autoridades de ese país a revelar la información sobre disidentes detenidos. El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Gustavo Mohme, dijo que “si las autoridades cubanas pretendían minimizar la cobertura internacional del juicio frenando los esperados y seguidos escritos de Sánchez (que es corresponsal para el diario El País de España), con este arresto arbitrario y de obvio contenido político han logrado todo lo contrario”.

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