Zimbabue: el país que nunca protestó está ahora en huelga

Las calles de Zimbabue estuvieron vacías por una huelga general, en medio de una crisis económica y un altísimo nivel de desempleo. Además, la Policía es acusada de extorsionar.

Un manifestante incendia un neumático en la carretera de Mutare, en las afueras de Harare. / EFE

Es raro que en Zimbabue haya protestas. Durante 36 años, el eterno presidente Robert Mugabe, de 92 años, ha gobernado el país bajo la ley de hierro desde que se independizaron del Reino Unido. Pero en esta ocasión, por cuenta de la falta de pagos en el sector oficial y de un desempleo rampante, parece que sus ciudadanos se están agotando. Durante toda la semana, civiles protestaron en las calles y este miércoles llamaron a una huelga general que se cumplió a cabalidad. En las calles de Harare, la capital, no había nadie. “Nos estamos acercando a un punto peligroso en el país, donde los ciudadanos expresarán su dolor por cualquier medio”, dijo Dumisani Nkomo, vocero del grupo Coalición sobre la Crisis en Zimbabue.

Los negocios están cerrados, el transporte público funciona a medias, las redes sociales sirven a media máquina. Nadie en el país sabe qué va a pasar porque usualmente es la fuerza del Ejército la que ha definido la obediencia total de la nación. Las fuerzas de seguridad se han hecho ver esta semana durante las protestas: lanzan gases lacrimógenos y disparan tiros al aire a modo de advertencia a aquellos que les tiran piedras. “Es un signo del fracaso de la economía —dijo Nkomo—. La gente ya no tiene nada que perder”.

Sybert Marumo, electricista, dijo al diario Le Monde: “No puedo ir a trabajar si el resto del país no trabaja. La vida es dura y debemos demostrarle al gobierno que estamos llegando a nuestro límite”. Según cifras reportadas por ese diario, cerca del 80% del presupuesto oficial va para el pago de empleados oficiales y el 90% del país no tiene un empleo formal. Es decir, no existe una seguridad social permanente, las oportunidades de empleo son escasas y sólo por breves períodos. Pero los empleados oficiales no han sido pagados este mes, sólo las fuerzas oficiales, de modo que la protesta viene de dos lados: de aquellos que están en el gobierno de Mugabe y de los que dependen de su dominio.

En Zimbabue, 1,5 millones de personas (de una población cercana a los 13 millones) carecen del acceso debido a alimentos entre 2015 y 2016, un aumento del 164% en comparación con el período entre 2013 y 2014. Sólo poco más de la mitad de las tierras cultivables está de hecho cultivada, lo que genera una disminución del mercado nacional, hoy bloqueado por restricciones de importación impuestas por el gobierno. Eso ha afectado, también, el transporte de bienes desde Sudáfrica. Los bancos no tienen divisas suficientes. Las carreteras están bloqueadas y los civiles aseguran que la policía está golpeando, e incluso arrestando, a inocentes.

Esta semana, taxistas y conductores de bus acusaron a la policía, además, de extorsionarlos y cobrarles multas sin ninguna razón para financiar sus operaciones.

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