Los 89 'fugados' del Mundial

El 12% de los jugadores que disputan el Mundial nacieron en países diferentes a los de las selecciones que representan. Francia y Alemania, los más perjudicados.

 

Quién se iba a imaginar que veríamos a un argentino y un brasileño defendiendo la camiseta de Italia, o a 14 franceses que jugaron en las selecciones menores de este país representando a Argelia porque son descendientes, o que cinco jugadores teutones formados en los clubes más importantes de Alemania vistan los colores de la bandera de Estados Unidos —el llamado efecto Jürgen Klinsmann, actual técnico de EE.UU.—. Tras la transformación del reglamento de la Fifa para la convocatoria de personas nacionalizadas a las selecciones absolutas, el panorama del fútbol mundial cambió por completo.

A nadie se le habría ocurrido tampoco que Messi, de no ser convocado en 2005 por José Pékerman a la selección absoluta de Argentina, podría haber jugado para España, país del cual es nacionalizado. En vez de ser considerado la máxima figura del balompié celeste, habría sido tildado como traidor a la patria. Pero más que una fuga de talentos, la nueva reglamentación de la Fifa les ha permitido a los jugadores elegir a qué país —del cual tengan nacionalidad— quieren representar en un Mundial. Anteriormente, la persona hubiera recibido un llamado a convocatoria de cualquier categoría de alguna selección, quedaba inmediatamente inhabilitado para jugar con otro equipo nacional.

Varios de ellos podrían ser calificados como oportunistas, ya que al ver que no fueron convocados por sus países de origen después de tener una preparación en selecciones menores, vieron la posibilidad de llegar a la máxima cita del fútbol con otras naciones. Pero más allá de la Fifa, también está la cuestión de la migración. A pesar de que los equipos europeos son de los que menos personas de otros países tienen en sus convocatorias —al igual que los suramericanos—, varios de ellos se han convertido en potencias mundiales gracias al talento de los extranjeros.

No hay que olvidar el caso de Holanda y Francia hace algunos años. Una de las federaciones que ganaron la puja por el tema de los derechos de formación fue la inglesa, con el caso de la nueva estrella del Liverpool, el jamaiquino Raheem Sterlin, quien hoy en día los representa en Brasil. Entre las selecciones europeas que han sido más criticadas está Suiza, que en sus filas tiene seis jugadores que migraron de África o huyeron de sus países —ubicados en Europa Oriental— por las guerras civiles. El Espectador presenta una infografía de los 89 ‘fugados’ del Mundial de Brasil 2014.