Procuraduría sigue la pista a estos negocios

Alerta por nuevos jugadores en el sistema de salud

Dos empresas sin experiencia en el sector compraron el 33 % de las acciones de Medimás. Otra ya ha realizado ofertas formales a dos EPS por miles de millones de pesos, a pesar de que registra activos por tan solo $20 millones.

Dos fallos del Tribunal Superior de Cundinamarca pusieron contra las cuerdas la operación de Medimás. / Óscar Pérez
Dos fallos del Tribunal Superior de Cundinamarca pusieron contra las cuerdas la operación de Medimás. / Óscar Pérez

El fin de Medimás comenzó desde que los mismos problemas que llevaron al fracaso a Cafesalud regresaron como fantasmas del pasado. La falta de una red de médicos, clínicas y hospitales, así como problemas económicos, llevaron a que el Tribunal Superior de Cundinamarca emitiera dos fallos que, en pocas palabras, significaron la muerte de Medimás. En uno le revocó la licencia de funcionamiento y ordenó reubicar a sus 3,9 millones de afiliados en un plazo de seis meses; y en otro revirtió el proceso de venta de Cafesalud. Pero lo que hoy más preocupa a las autoridades fue una venta de acciones de Medimás que se dio el 5 de abril. (Lea aquí: La historia comercial de los Ambuila Chará en Cali)

El primer fallo del Tribunal de Cundinamarca se emitió el pasado 10 de abril. En ese proceso se había decretado una medida cautelar que impedía la venta de Medimás. Sin embargo, cinco días antes se vendió el 33 % de las acciones de la EPS a dos sociedades que no pertenecían al sector salud: JARP Inversiones SAS y SEED Investment SAS. Asimismo, para esa fecha se dieron cambios a nivel directivo. El empresario Jaime Rincón Prado, dueño de la Corporación Unificada Nacional de Educación (CUN), fue elegido como representante legal, y como presidente de la EPS quedó Álex Martínez, quien ocupó altos cargos en Famisanar y Salud Total. Hoy se indaga si ese negocio violó la medida cautelar o, por el contrario, fue legal. (Lea aquí: Mapfre, la aseguradora de la que depende futuro de Hidroituango)

Medimás SAS entró en el radar de las autoridades desde que empezó su operación. Durante los primeros seis meses se evidenció que no prestó un adecuado servicio, a pesar de recibir cerca de $330.000 millones de la UPC (Unidad de Pago por Capitación) –es decir, recursos de la salud que se otorgan por cada afiliado–. Se evidenció que ese dinero estaba siendo utilizado para cubrir la deuda por la compra de Cafesalud que adquirió Prestnewco, una sociedad creada por 12 instituciones de salud que, si bien tenían experiencia en la prestación de servicios, poco o nada habían hecho en temas de aseguramiento, función principal de una EPS. (Lea aquí: Un proyecto provoca alarma en el fútbol)

Desde ese entonces la Procuraduría solicitó su intervención para evitar la fuga de dineros y garantizar el derecho a la salud de millones de personas. Además, el Ministerio Público indagó aún más sobre los nuevos dueños de Medimás y descubrió que en el proceso de compraventa de Cafesalud el consorcio creado por las IPS utilizó el nombre de una sociedad –que finalmente no terminó siendo parte del negocio– para acreditar la experiencia. Asimismo, que violaron el régimen de integración vertical, pues contrataron más del 30 % de sus servicios con IPS de su mismo grupo empresarial para saldar deudas del pasado; el régimen de sociedades, al no declarar a Medimás como parte de su grupo empresarial, y el régimen de competencia desleal.

La Superintendencia de Salud tan solo impuso una medida de vigilancia especial sobre Medimás y que los recursos de la UPC se consignaran directamente a las instituciones a las que se les debían servicios. Por su parte, la Superintendencia de Sociedades abrió un expediente por la no declaración del grupo empresarial. Sin embargo, las acciones se quedaban cortas, pues a la sombra se empezaron a dar movimientos para propiciar una posible venta de Medimás. Tanto así, que en los primeros días de enero se conoció que la empresa norteamericana Dynamic Business and Medical Solutions (DBMS) ofertó cerca de $1,7 billones.

La propuesta fue presentada a través de una carta del CEO de DBMS, Adnam Zalam, quien fue representado en Colombia por Wilson Cubides. El negocio se cayó luego de que se hiciera público, pues la medida cautelar del Tribunal de Cundinamarca que impedía la venta de la EPS seguía viva. No obstante, eso no fue un obstáculo para que dos de los 15 socios de Prestnewco vendieran a dos empresas desconocidas para el mundo de la salud sus acciones y las convirtieran en nuevas propietarias de Medimás. Hasta el momento se desconoce el valor de la transacción, pero en la Procuraduría ya investigan cómo fue la venta y de dónde salió el dinero.

La decisión del tribunal fue apelada por los socios de Prestnewco, por lo que el fallo no está en firme hasta que el Consejo de Estado se pronuncie frente a la suspensión de la licencia de Medimás. Por el momento, lo que se conoce es que JARP Inversiones SAS y SEED Investment SAS no tienen experiencia en los negocios de salud y tampoco el capital para respaldar la compra del 33 % de las acciones de una EPS que tiene un patrimonio de casi $2 billones. La primera de estas dos sociedades adquirió un paquete de 176.000 acciones (16,6 %) que estaban en manos del grupo conformado por las empresas Medicalfly y Miocardio. Y la segunda compró la misma cantidad, que estaba en manos de la Clínica General del Norte.

Al revisar la Cámara de Comercio de las sociedades JARP Inversiones y SEED Investment se encontró que fueron constituidas en marzo del año 2000 y septiembre de 2009. Asimismo, que tienen activos totales por cerca de $4.300 millones y $16.600 millones, y capitales autorizados por $500 millones y $200 millones. Lo que generó las primeras sospechas en las autoridades por el costo real de las acciones de Medimás, pues la venta de Cafesalud rondó los $1,2 billones. Eso significaría que adquirir el 16 % de la EPS costaría cerca de $200.000 millones. Sin embargo, las principales alertas es que ambas sociedades registraron la misma dirección para notificaciones judiciales, sus correos de notificación son similares y hay directivos en común.

Por ejemplo, la dirección de ambas empresas es una oficina ubicada en Bogotá. Los emails registrados son de FG Inversiones, sociedad que comercia productos agrícolas. También se identificó que el vicepresidente de JARP, Nixon Fernando Forero Gómez, es el representante legal de SEED Investment. Aún se desconoce si tienen relación comercial, pues mientras JARP tiene matriculado un establecimiento comercial llamado Music Center Saci, dedicado a la comercialización de instrumentos; SEED Investment reportó que forma parte de un grupo empresarial junto al Centro de Formación Tecnológica Empresarial y Corporativa de Colombia SAS, con domicilio en Pereira y casa matriz en Panamá.

Otros casos

El 7 de marzo llegó a la Supersalud una oferta de $350.000 millones para comprar Cruz Banca. El interesado era Global Medical Group International SAS, sociedad del barranquillero Manuel Lamadrid Ucrós, que fue constituida el 8 de febrero de 2018 con un capital de $20 millones. La propuesta decía que estaba dispuesta a desembolsar $60.000 millones para adquirir el 100 % de las acciones, pagar $244.000 millones en deudas y hacer una inversión de $45.000 millones para contingencias. Sin embargo, la sociedad no registra experiencia en el sector salud y a pesar de que como objeto social tiene la prestación de servicios médicos, odontológicos y de turismo, su actividad económica principal es el comercio al por menor en internet.

El negocio con Cruz Blanca se cayó, pero Global Medical Group International tenía un plan B, y fue una propuesta que hizo a Coomeva EPS para la compra de acciones. Al ser consultados al respecto, el gerente de la EPS, Gilberto Quinche, explicó que Coomeva está buscando inversionistas desde hace cuatro años y que hasta el momento ninguna propuesta ha sido admitida. “Se están buscando recursos para volver a tener liquidez y capital de trabajo a través de inversionistas. Vamos a hacer una emisión de acciones de entre el 50 y 90 % de participación accionaria. En este momento cerca de 12 ofertas de inversionistas están pasando por un proceso de debida diligencia, y aún no hay una conclusión”, señaló.

El gerente Quinche agregó que Coomeva EPS no está en venta y que para evitar errores y que inversionistas sin músculo financiero o experiencia sean quienes queden al frente de la EPS se está haciendo un proceso de debida diligencia paralelo, entre un grupo de expertos externos a la EPS y otro interno. “Una cosa es que nos ofrezcan $10 billones y plantear diferentes modalidades de estructuración financiera, pero por la estructura de gobierno corporativo de Coomeva EPS y el capital que maneja, se exige un estudio juicioso y transparente”, concluyó.

Las alertas de las autoridades están encendidas. Su primer objetivo es saber a ciencia cierta quiénes son los verdaderos inversionistas y de dónde provienen los recursos con los que se están proponiendo estos negocios. El miedo es que el dinero de la salud sea captado por personas sin experiencia y no sea invertido en la prestación de servicios médicos para los colombianos. Por ahora hay un aliciente, y es el artículo 76 del nuevo Plan de Desarrollo, el cual exige que cualquier compra de acciones superior al 10 % de una EPS debe contar con el aval de la Supersalud y un patrimonio que sea 1,3 veces superior a la inversión realizada. Requisito que no se cumplió en el negocio de Medimás y que dejaría por fuera del juego a Global Medical Group.

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Redacción Investigación

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