Las confesiones de 'El Tuso'

El extraditado Juan Carlos Sierra detalló cómo se fraguaron planes para desprestigiar a la Corte Suprema. No dejó títere con cabeza. El gobierno Uribe, el DAS y hasta jefes ‘paras’, como ‘Ernesto Báez’ y ‘Julián Bolívar’, fueron salpicados.

Desde una sala de audiencias en la cárcel Northen Regional Jail de Virginia (Estados Unidos), a través de una videoconferencia para la Fiscalía de Colombia, el extraditado jefe paramilitar y narcotraficante Juan Carlos Sierra Ramírez, alias El Tuso, habló por primera vez sobre las distintas estrategias en las que participaron las autodefensas con altos funcionarios del gobierno Uribe y el DAS para desprestigiar a la Corte Suprema de Justicia, a raíz de sus investigaciones en el escándalo de la parapolítica.

La entrevista se desarrolló los días 1° y 2 de noviembre de 2011, y, luego de recalcar que es bueno desahogarse después de tres años en que su nombre ha sido referenciado como el eje del caso ‘Tasmania’, por medio del cual se quiso enlodar al magistrado investigador de la Corte Suprema Iván Velásquez, relató paso a paso cómo se gestó el montaje. De paso detalló qué contraprestaciones dio el Ejecutivo, cómo se intentó relacionar a Yidis Medina con la guerrilla o de qué manera el DAS fue el soporte de sus ilícitos.

La teleconferencia, de más de seis horas, comenzó con el relato de El Tuso Sierra sobre la forma como conoció a José Orlando Moncada Zapata, alias Tasmania. Lo hizo entre 1997 y 1998, cuando regresó a su pueblo natal, Andes (Antioquia), y el personaje operaba en las autodefensas bajo el mando de José Alcides Durango, alias René. En aquella época, recalcó El Tuso, él era el soporte financiero de Diego Murillo Bejarano, alias Don Berna, a través del narcotráfico, pero casi nadie conocía su papel.

De hecho, cuando empezó a hacer inversiones en Andes, alias René pensó en ajusticiarlo, porque corrió el rumor de que era un auxiliador de la guerrilla, y tuvo que intervenir Don Berna para aclarar quién era. Después se volvieron grandes amigos e incluso vivieron juntos luego de un atentado contra René en 2003, que el paramilitar siempre atribuyó a un plan orquestado por los ganaderos Ernesto Garcés Soto y Santiago Uribe Vélez, a raíz del asesinato de uno de sus administradores.

El Tuso recordó que se volvió a encontrar a Tasmania en 2007, cuando estaba recluido en la cárcel de Itagüí, en desarrollo del accidentado proceso de paz entre el gobierno Uribe y las autodefensas. Inicialmente, por asunto de paisanaje, decidió ayudarle para que tuviera un espacio decente en el centro penitenciario y después le puso un abogado para que examinara su expediente por dos secuestros. Ese abogado resultó ser un viejo conocido y condiscípulo de su hermano: Sergio González Mejía.

Un día en que concluía un partido de fútbol, sin su autorización, un guardián de la cárcel llevó a su lado a Tasmania, porque éste insistió en que debía contarle algo grave. El asunto resultó ser que, según Tasmania, durante una diligencia judicial en Medellín, le preguntaron por las relaciones entre El Tuso y el congresista Mario Uribe y supuestamente le habían ofrecido enviarlo al exterior, dinero y protección a su familia a cambio de testificar contra los Uribe Vélez por el fallido atentado contra alias René.

Al día siguiente, el abogado Sergio González fue a la cárcel y después de oír la historia de Tasmania, El Tuso le pidió que buscara a Mario Uribe y le contara lo que estaba pasando. González lo hizo y, según El Tuso, cuando Uribe se enteró de que la persona que estaba averiguando por sus relaciones era el magistrado Iván Velásquez, de la Corte Suprema, se enfureció. Después le mandó decir a El Tuso que incidiera para que Tasmania relatara en una carta todo lo que le había sucedido.

Consignando en ella todo lo que fue contando Tasmania, el abogado González redactó la carta. Según El Tuso, a diferencia de las mentiras que ha dicho Tasmania en su falsa retractación, él leyó la carta, la aprobó, le puso su huella y la firmó sobre la cama donde dormía El Tuso. Y no fueron los únicos que conocieron del tema. Contrario a sus declaraciones, Sierra afirmó que la carta fue corregida por Ernesto Báez y la conocieron alias Macaco y alias Julián Bolívar. La hicieron en un computador que El Tuso le regaló a Báez.

Posteriormente, el abogado González se la llevó a Mario Uribe, éste se la entregó a Santiago Uribe, y el caballista se la dio a su hermano, el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez en su finca de Llanogrande. Días después, insistió El Tuso, llegó un mensaje de la Casa de Nariño: la carta tenía que ser radicada a través de la Presidencia. Así se hizo y González le comentó que pudo conocer al secretario jurídico, Edmundo del Castillo; al secretario Bernardo Moreno, y al asesor presidencial José Obdulio Gaviria.

Aunque el presidente Uribe conocía el texto de la misiva desde días atrás, cumplido el requisito de la radicación de la carta, estalló el escándalo. Corría el mes de octubre de 2007 y la versión en la Casa de Nariño fue que el magistrado Iván Velásquez quería involucrar al jefe de Estado en un supuesto plan para asesinar a un jefe paramilitar, ofreciéndole dádivas a alías Tasmania para que testificara en su contra. La carta produjo sus efectos, pues el magistrado Velásquez comenzó a ser investigado.

El Tuso reveló que obviamente el plan tenía sus contraprestaciones y no tardaron en llegar. Las autodefensas pedían que bajaran a Macaco de una fragata y lo hicieron. Que sacaran a Don Berna de la cárcel de Cómbita y también cumplieron. Y que pasaran a Tasmania al patio de los procesados por la Ley de Justicia y Paz. Pero este último aspecto causó revuelo. Mancuso, Jorge 40 y El Alemán pegaron el grito en el cielo. Al final aceptaron a regañadientes, porque era el único extraño en el patio.

En su confesión, El Tuso sostuvo que lejos de lo que han dicho, Ernesto Báez y Julián Bolívar participaron activamente en el plan ‘Tasmania’. No sólo en ese montaje por el cual ya fue condenado el abogado Sergio González, sino en otros episodios para redondear la faena. Por ejemplo, en la entrevista que dio Tasmania a la periodista Vicky Dávila, que según El Tuso la contestó mientras Ernesto Báez, vestido con una bata de baño blanca y chanclas, sostenía un papel donde él había escrito lo que tenía que contestar a cada pregunta.

Pero el caso ‘Tasmania’, que la justicia ya demostró fue un complot contra el magistrado Iván Velásquez, no fue el único caso. Después vino el intento de desprestigiar las denuncias de la excongresista Yidis Medina contra el gobierno Uribe, a raíz de la compra de su voto para la aprobación de la reforma de la reelección presidencial en 2004. En esta ocasión, según El Tuso, se hizo a través de un periodista que dijo tener pruebas de que Yidis Medina tenía nexos con el Eln. La vuelta la orquestaron Ernesto Báez y Julián Bolívar.

Sólo que esta vez participaron también la exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado y la subdirectora de operaciones Martha Inés Leal. A esas alturas de la confrontación entre la Corte Suprema y el gobierno Uribe eran insistentes las peticiones desde el Gobierno para que, por ejemplo, Mancuso ayudara a conseguir una foto del narcotraficante Giorgio Sale con uno de los magistrados de la Corte o evidencias de que Iván Velásquez supuestamente había trabajado para Pablo Escobar.

La situación era tan desesperada, agregó El Tuso, que no faltaron otros intentos. A través de la excongresista Rocío Arias quisieron grabar al magistrado Velásquez para comprometerlo y lo mismo se intentó hacer en la oficina del abogado de Don Berna, Diego Álvarez. En ambos casos la parte logística corrió por cuenta del DAS. Tampoco faltó una carta, poco conocida, para que otro paramilitar desmintiera a un tal Francisco Villalba, que acusaba al presidente Uribe de haber ordenado la masacre del Aro.

Por todos lados se buscó neutralizar a la Corte. Cuando alias Don Berna coincidió en la cárcel con el testigo estelar del primer escándalo contra el DAS, Rafael García, el primero le picaba la lengua al segundo para grabarlo y enviar la información al Gobierno. Incluso llegó a ser tan estrecha la participación del DAS en sus alianzas con las autodefensas que, según El Tuso, Martha Leal enviaba informaciones a la cárcel sobre operaciones de extinción de dominio que iban a realizarse contra los ‘paras’.

En últimas, como lo resaltó El Tuso recordando palabras de Ernesto Báez, llegó el momento de decidir si debían ayudarle al gobierno Uribe o a la Corte Suprema, y ellos se decidieron por el Ejecutivo, que tenía el poder. Todos trabajaban por un bien común y en sus estrategias, desde el caso ‘Tasmania’, el desprestigio a Yidis y demás triquiñuelas pasaban por el conocimiento de Mario Uribe, Santiago Uribe, José Obdulio Gaviria, Bernardo Moreno, María del Pilar Hurtado, Martha Leal y el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

La confesión de El Tuso Sierra, quien hoy, junto con su familia, es testigo protegido del gobierno de los Estados Unidos, es el primer paso para establecer qué fue lo que realmente sucedió en la trasescena de una confrontación que, en palabras de El Tuso, buscó acabar con la Corte Suprema. Una pelea que en la sala VIP del aeropuerto José María Córdova, en el apartamento de Mario Uribe en El Poblado, en su oficina o en su finca Marichú, en la Asociación de Caballistas o en la finca de Santiago Uribe, o en la propia Presidencia de la República, tuvo capítulos inéditos que ahora la justicia quiere aclarar.

‘El Tuso’ Sierra y Mario Uribe Escobar

Una de las inquietudes de la Fiscalía en su entrevista con Juan Carlos El Tuso Sierra fue conocer sus relaciones personales y económicas con el expresidente del Congreso Mario Uribe Escobar. El extraditado narcotraficante ratificó que son de vieja data y empiezan porque comparten su pueblo natal: Andes (Antioquia).

Además, según El Tuso Sierra, el excongresista está casado con una prima suya y se conocen desde niños. Incluso, aclaró, muchas veces durmió en su casa en Andes. En cuanto a los negocios, cuando fue interrogado, agregó que le compró la finca La Palmira, ubicada en el municipio de Hispania, y ese fue sólo una transacción.

Le vendió el apartamento que hoy posee Uribe en el sector de El Poblado y otro en predios de la Clínica Medellín, negoció también un penthouse en Andes y siempre fue uno de los principales financiadores de sus campañas políticas. Además de buenos amigos y coterráneos, fueron vecinos de edificio.

Narcoparamilitar con defensores

El Tuso Sierra, desde el narcotráfico, se unió a Don Berna desde 1994. En 2002 se sumó al proceso de paz con el gobierno Uribe, pero dos años después lo sacaron por narco. Se escondió en Valencia (Córdoba) y empezó una larga tarea para que pudiera regresar a Justicia y Paz a partir de 2006. Lo hizo gracias a la gestión de políticos, paramilitares, abogados y funcionarios.

En su declaración nombró a algunos de sus mentores para el regreso: Rocío Arias, Eleonora Pineda, Óscar Arboleda, Guillermo Gaviria, Santiago Uribe, Mario Uribe, Francisco Zapata y Miguel de la Espriella. En la última etapa lo hicieron Sabas Pretelt y el abogado Abelardo de la Espriella. El Tuso recalcó que no siempre fue gratis y pagó buena plata.

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Norbey Quevedo H.

Investigación

Las confesiones de 'El Tuso'

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