Dura pelea por 25 pacientes

La pugna entre un médico y una EPS por la atención de un grupo de pacientes, presuntamente afectados por una enfermedad incurable.

A mediados de 2009, en desarrollo de una evaluación del desempeño de sus proveedores de servicios, la EPS Salud Total detectó una alta incidencia de la enfermedad esclerosis múltiple en Barranquilla, que causó inquietud pues los estudios reportan que esta afección es más frecuente en zonas de clima frío. La investigación interna dio origen a un litigio ético y judicial que hoy tiene a la comunidad médica nacional envuelta en un debate de neurólogos y al Tribunal de Ética Médica del departamento de Atlántico entutelado.

La disputa empezó cuando Salud Total concluyó al término de su investigación que existían serios indicios de que los diagnósticos de la mayoría de pacientes reportados como enfermos de esclerosis múltiple eran errados y que, en consecuencia, se habían prescrito medicamentos equivocados. Los 25 pacientes habían sido tratados por el reconocido médico Ernesto Barceló Martínez en el Instituto Colombiano de Neuropedagogía. Ante los hallazgos detectados, la decisión de la EPS fue cancelar el contrato con esta institución médica.

La decisión la adoptó en octubre de 2009 y, en reemplazo del médico Barceló y su entidad, se escogió al Instituto Neurológico del Norte para que evaluara la condición de los pacientes, a fin de promover el tratamiento más adecuado. De manera simultánea, la EPS emprendió con la primera institución una pugna separada, para que le entregara las historias clínicas de los pacientes, documento esencial al establecer la verdad médica de cada caso. Sin embargo, sucedió lo inesperado: 18 de los enfermos entutelaron a Salud Total.

Con los argumentos de que el médico Barceló les daba atención permanente, que la institución suministraba el servicio de transporte hasta las residencias y que cambiarlos de IPS les producía un trauma moral, psicológico, económico y familiar, los pacientes reclamaron seguir siendo atendidos en el Instituto Colombiano de Neuropedagogía. Según Salud Total, fue esa misma entidad la que asesoró a los 18 pacientes para que presentaran la tutela y además emitió órdenes para que se realizaran terapias antes no solicitadas.

En diciembre de 2009, el Juzgado Segundo Penal Municipal de Barranquilla determinó que el cambio de institución médica dejaba a los pacientes en una situación menos favorable y que al resultar afectados sus derechos era necesario conminar a Salud Total a conservar el tratamiento a cargo del médico Barceló. La EPS apeló la decisión, pero en febrero de 2010 el Juzgado Séptimo Penal de Barranquilla confirmó el fallo recalcando que, por tratarse de una enfermedad incurable, la relación médico-paciente es esencial para el tratamiento.

El caso llegó a la Corte Constitucional, que en una Sala de Revisión, en julio de 2010, ratificó los fallos anteriores, pero para salir de dudas ordenó a Salud Total que en menos de un mes aportara un diagnóstico exacto sobre la enfermedad que padecía cada uno de los 18 tutelantes. La Corte justificó su decisión argumentando que la nueva IPS no ofrecía los mismos servicios de la primera, y que los pacientes venían de una relación de confianza con el médico Barceló, la cual no debía modificarse caprichosamente.

Sin embargo, para evitar que las divergencias médicas se siguieran ventilando en Barranquilla, Salud Total decidió apelar a dos neurólogos en Bogotá para examinar los diagnósticos de los pacientes, y fue en ese momento en el que, según la EPS, se confirmaron las inconsistencias. El análisis global de los neurólogos Juan Raúl García y Patricia Montañez determinó que únicamente cinco de los enfermos tenían realmente esclerosis múltiple y que, en contraste, había inconsistencias en exámenes, diagnósticos y tratamiento unificado.

En ese momento, y teniendo en cuenta que a los 25 pacientes se les había suministrado el medicamento Betaferon, para salir de sospechas Salud Total le solicitó a Laboratorios Bayer Schering que le informara si de alguna forma el médico Ernesto Barceló o el Instituto Colombiano de Neuropedagogía habían recibido colaboración de cualquier especie. A través de la Superintendencia Nacional de Salud, el laboratorio confirmó que había patrocinado viajes, eventos y conferencias al doctor Barceló, médico institucional de la IPS referida.

En un documento de siete páginas, Bayer precisó además que el médico Ernesto Barceló dictó varias conferencias en temas relacionados con la esclerosis múltiple, recibió patrocinio del laboratorio para la realización de un congreso internacional de neurociencia y, sobre todo, intervino en un estudio clínico, con retribución económica incluida, para evaluar pacientes tratados con el medicamento Betaferon. Este documento hizo pensar a Salud Total que se pudo haber inducido en error a los pacientes, incluso, por un conflicto de intereses.

Basada en los hallazgos de los neurólogos en Bogotá, la EPS decidió pedirle a la Corte Constitucional la revisión de su sentencia, argumentando una violación al debido proceso. El alto tribunal se limitó a contestar que Salud Total se había pasado un día en el plazo legal para interponer su acción. A pesar de que hasta diciembre de 2011 el medicamento Betaferon tenía recobro al Fosyga por ser de alto costo, por lo cual no afectaba las finanzas de la EPS, la entidad siguió adelante con su pelea y optó por llevar el caso al Tribunal de Ética Médica del Atlántico.

En su nueva acción, Salud Total detalló uno por uno los casos de los pacientes y resumió lo sucedido desde el momento en que se cambió a la IPS, argumentando cómo se direccionó a 18 de los pacientes para que acudieran a la tutela, las dificultades para acceder a las historias clínicas de los enfermos, la información del laboratorio y las conclusiones de una nueva revisión médica. El pasado mes de marzo, el Tribunal de Ética Médica del Atlántico concluyó que no existía mérito para elevar pliego de cargos al neurocirujano Ernesto Barceló Martínez.

El argumento del tribunal para abstenerse de investigar al médico Barceló fue que existe una divergencia profesional de criterios entre médicos. En este caso la ley dispone que el organismo competente para resolverla es la Federación Médica Colombiana. Hace dos semanas el caso fue presentado ante este organismo con todas las pruebas adicionales, pero como la pelea continúa, Salud Total decidió además interponer tutela contra el Tribunal de Ética Médica del Atlántico por errores de procedimiento.

El médico Ernesto Barceló se sostiene en que ha obrado conforme a su conocimiento y ya anunció acciones penales contra Salud Total por los presuntos delitos de injuria y calumnia. A su vez, la EPS no descarta en acceder al mismo estrado judicial aunque sostiene que lo más importante en este caso es que los pacientes tengan claro cuál es su enfermedad. En cuanto a los enfermos, unos cambiaron de EPS, otros aceptaron la nueva institución que hoy los atiende, y los 18 que apelaron a la tutela continúan al lado del doctor Barceló.

¿Qué es la esclerosis múltiple?

Esta patología, que afecta en promedio a una de cada 1.000 personas, es considerada una enfermedad autoinmune debido a que las propias células de defensa del organismo atacan y destruyen la mielina, una membrana que recubre los nervios.

Al destruirse la mielina, los nervios pierden la habilidad de dirigir los impulsos nerviosos que entran y salen del cerebro, lo cual explica los variados síntomas con que se manifiesta. Este efecto es comparable con el de un cable que pierde su cubierta y genera un cortocircuito.

La esclerosis múltiple afecta más a las mujeres que a los hombres. El trastorno se diagnostica con mayor frecuencia entre los 20 y 40 años de edad, pero se puede observar a cualquier edad.

Las señales varían según la localización y magnitud de las lesiones. Pueden ir desde pérdida de la visión, hasta problemas para caminar, dolores faciales, espasmos musculares, depresión, mareos, problemas auditivos, entre otros.

Los argumentos del laboratorio farmacéutico

Con el argumento de que la comunicación de Salud Total incurría en sospechas o suposiciones que ponían en tela de juicio su reputación, Bayer sólo remitió la información de su relación con el médico Barceló a la Superintendencia Nacional de Salud. La EPS obtuvo la comunicación a través de un derecho de petición.

Bayer aclaró que el doctor Ernesto Barceló participó como investigador en un estudio clínico observacional y que dentro de una relación de absoluta transparencia, dispuso cancelarle sus servicios a través de patrocinios para la asistencia a eventos de carácter científico o programas de educación continuada.

Asimismo, Bayer aclaró que el doctor Ernesto Barceló fue conferencista en temas relacionados con esclerosis múltiple, pero a partir de 2008 prohibió el pago de patrocinios directos a los profesionales de la salud. El laboratorio exteriorizó su molestia por la forma en que se manejó el incidente y las suposiciones derivadas del mismo.