Extraña compra en el DAS

La declaración judicial del presidente de una compañía de Estados Unidos evidenció una cadena de intermediarios y comisiones en dólares. En dos semanas se definirá si hay incumplimiento del contrato.

El pasado 22 de junio, ante la Oficina de Cooperación Judicial del Consulado General de Colombia en Miami, voluntariamente compareció el ciudadano estadounidense Jesús Albert Esquivel Shuler, presidente de la compañía Phoenix Worldwide Industries Inc para poner en conocimiento de las autoridades las anomalías presentadas alrededor de un millonario contrato con el DAS para suministro de equipos móviles de inteligencia. Dos meses después, su declaración tiene en aprietos y dando respuestas al organismo de inteligencia.

Según el testimonio aportado por el físico e ingeniero mecánico Jesús Albert Esquivel, hacia mayo de 2006 el DAS contactó a su empresa con el interés de adquirir plataformas móviles de inteligencia y vigilancia. Producto de este primer acercamiento en agosto de 2007 acudió a la empresa Phoenix el subdirector de tecnología del DAS José García Linares. El organismo había sido notificado que la venta de los equipos requeridos sólo podría hacerse aportando un certificado oficial. El DAS llenó los requisitos y por eso se le dio vía libre a la negociación de los equipos.

Phoenix envió la propuesta final y todo quedó listo para finiquitar el contrato. Sin embargo, en la primera semana de septiembre de 2007, el ingeniero Esquivel recibió una llamada del vicepresidente ejecutivo de la firma Colvista, Sean Rosario, quien le pidió una cita en Miami. Según expresó Esquivel, a él le llamó la atención que la comunicación se la hicieron a su línea privada y en la conversación su interlocutor le habló del negocio entre Phoenix y el DAS. La única persona que conocía su número telefónico era José García Linares, el subdirector de tecnología del DAS.

La cita se cumplió el 7 de septiembre de 2007, y durante la visita, Sean Rosario sacó su teléfono celular, llamó a García Linares y le entregó el teléfono al presidente de Phoenix. Entonces el directivo del DAS le dijo que Colvista era el proveedor más grande que tenía el organismo y que debía ser designado como representante de la Phoenix para este proyecto. Tras un debate sobre el tema, Esquivel aceptó la fórmula, pero dejando en claro que no habría comisiones para Colvista. El 11 de septiembre de 2007, así quedó escrito en el contrato de representación con Colvista.

No obstante, en enero de 2008, el ingeniero Esquivel recibió una nueva llamada de José García Linares para decirle que había que anular la representación para Colvista y redactar un nuevo contrato de representación, esta vez entre Phoenix, Colvista y otra subsidiaria denominada Primavista y Emerging Tecnologies Corporation. El cambio se formalizó el 23 de enero. El monto de la propuesta quedó fijado en US$3,2 millones como pago de siete plataformas móviles de inteligencia, con un año de garantía y entrenamiento. La primera orden de entrega incluyó las primeras cuatro plataformas móviles.

En este momento se presentó la primera sorpresa, en el oficio con membrete del DAS referente a la información del contrato los precios fueron aumentados en 42%, supuestamente porque el organismo tenía que pagar impuestos y tarifas de importación de estos equipos en Colombia. Después vino la orden de Colvista, formalizada por Sean y Gladys Rosario, en el sentido de garantizar este súbito aumento. El 19 de febrero de 2008, Phoenix recibió el 50% del monto del contrato, pero como hubo algunos reparos en los equipos, la entrega de los mismos se demoró hasta diciembre de ese año.

Phoenix envió tres vehículos y estaba a punto de mandar otros dos cuando el DAS y Colvista se quejaron de que los vehículos no estaban completos. Entonces se realizó una reunión en la fábrica de Phoenix, a la cual acudió García Linares como subdirector de tecnología del DAS, acompañado del capitán de fragata Agustín Tabares, quien se identificó como director de inteligencia. También asistieron tres altos empleados de Colvista. En la reunión se acordó exportar al DAS un vehículo Hyundai, pero se generó un problema para  hacerlo.

Con el curso de los días, Colvista informó que había encontrado una compañía americana llamada ARC Logistics Inc, que podía enviar el vehículo por vía aérea. Se le pasó la cuenta al DAS y a Colvista, pero terminó el año 2008 y no se pudieron trasladar los vehículos en ese momento, según Esquivel se empezó a descubrir que ARC y Colvista se habían confabulado para exportar los vehículos ilegalmente, y en enero se descubrió que para tratar de exportar un Mitsubishi arruinaron los equipos electrónicos que el vehículo contenía.

En ese momento Phoenix entró en juicio contra ARC pidiendo la devolución de los vehículos, pero sorpresivamente intervino Colvista diciendo que los carros eran de ellos, pues ya los habían pagado. Además se supo que la firma Colvista pertenecía a dos compañías de Panamá. Al día de hoy dos de los carros aún están en Estados Unidos, pero el ingeniero Jesús Albert Esquivel espera que todo se aclare, pues en su criterio “se han descubierto muchas acciones ocultas a través de Colvista, posiblemente con asistencia de ciertos individuos  en el organismo de seguridad”.


La última sorpresa fue que Phoenix recibió US$900.000 adicionales de Colvista, ante lo cual basado en la regulación de lavado de activos, requirieron a Colvista para que verificara la procedencia del dinero. A través de una carta, la empresa les hizo saber que era producto de una comisión del DAS pagada a ellos. Después se constató que en el contrato 217 con el DAS se incluyó el doble del valor de lo que se le había presentado al DAS, sin incluir el 42% adicional, supuestamente relacionado con el pago de la legalización y las tarifas del ingreso de los vehículos a Colombia.

Consultado el director del DAS, Felipe Muñoz, sobre esta extraña operación, comentó que el pasado 30 de abril le fueron entregados los vehículos para verificación. Una vez el organismo los evaluó entregó a la firma Colvista un documento de más de 1.000 folios con reparos técnicos a los equipos. En dos semanas se definirá si se declara o no la caducidad del contrato. Entre tanto, las autoridades del consulado general de Colombia en Miami han dado traslado a Colombia a las declaraciones concedidas por el presidente de Phoenix para las averiguaciones de rigor.

Los antecedentes de la compañía  Colvista

El eje de la historia por la firma del contrato, su experiencia, los dineros que recibió y las transacciones que se hicieron es Colvista. En su página web se promociona como “uno de los integradores de tecnología más importantes del país, con ventas superiores a los $50.000 millones en el año 2007”.

Los registros oficiales muestran que ha sido contratista de las Fuerzas Militares, de los ministerios de Defensa y Comunicaciones, de la Procuraduría y la Policía, además de entidades regionales.

Como propietaria aparece la empresaria Gladys Rosario. La empresa tiene como abogado a Edward Joffe, quien ha atribuido las diferencias de pagos por impuestos, seguros y pago de aduanas. De igual forma, el gerente comercial de Colvista, Juan Carlos Gómez, ha dicho que: “Los sobrecostos fueron asumidos por Colvista para poder garantizar el cumplimiento del contrato únicamente”. Su gerente, Luis Gustavo López, no correspondió la llamada de El Espectador.

“Ha sido un proceso complicado”: Muñoz

El contrato para el suministro de los equipos fue firmado por Liliana Pérez, quien se desempeñó como secretaria general del DAS en las administraciones de Andrés Peñate y María del Pilar Hurtado.

Desde el comienzo su ejecución fue muy difícil, al punto que las partes acordaron varias prórrogas. En medio del proceso las compañías Phoenix y Colvista se enfrascaron en un litigio ante la justicia. Posteriormente se conoció que la primera compañía se declaró en dificultades financieras.

Cuando llegó al DAS, hace pocos meses, su nuevo director, Felipe Muñoz, este fue uno de los líos contractuales más difíciles que encontró. Actualmente la oficina de control interno de la entidad adelanta el proceso 118 de 2009. “Éste ha sido complicado, largo y difícil, recibimos los equipos para verificación, hicimos una serie de observaciones y esperamos que en dos semanas se defina si los recibimos definitivamente o no”.

Los equipos adquiridos poseen la última tecnología en materia de inteligencia.

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