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Por supuesto constreñimiento

Caso Surtifruver: testigo se retracta y denuncia a funcionaria del CTI

César Sierra era socio de Mauricio Parra, quien está llamado a juicio por el asesinato de Jhonny Orjuela, fundador de Surtifruver. La Fiscalía tomó dos declaraciones suyas que ha mantenido ocultas, pues no las reveló cuando debía. Sierra, además, dice que dio esas versiones porque una investigadora del CTI lo presionó para reforzar la hipótesis del caso.

Jhonny Alonso Orjuela murió como consecuencia de los tres disparos que recibió el 20 de octubre de 2016, en el norte de Bogotá.Archivo particular

El asesinato de Jhony Alonso Orjuela, socio mayoritario de una de las comercializadoras de frutas y verduras más exitosas de la sabana de Bogotá (Surtifruver), es un rompecabezas en el que las fichas no parecen encajar aún del todo. Por este crimen fue llamado a juicio Mauricio Parra, su socio en un cultivo de arándanos. También Cecilia Rueda, viuda de Orjuela, madre de sus tres hijos y quien, para el momento del homicidio, era, además, pareja de Mauricio Parra -llevaba unos ocho años separada de Orjuela-. Este viernes 6 de diciembre, habrá un nuevo cara a cara de este resonado caso. En audiencia, los abogados de Parra y Rueda presentarán las pruebas con que buscan desvirtuar la hipótesis de la Fiscalía: que ellos orquestaron el asesinato de Orjuela por plata.

La Fiscalía ya tuvo la oportunidad de descubrir ante el juez del caso, Procuraduría, víctimas y acusados las evidencias con que, asegura, se demuestra la responsabilidad de Parra y de Rueda en el asesinato. El Espectador tiene en su poder, sin embargo, dos declaraciones de una misma persona que no fueron incluidas en el descubrimiento probatorio y de las cuales la Fiscalía no ha hecho, inexplicablemente, mención en ningún momento. Se trata del testimonio que rindió en febrero y en junio de 2018 César Sierra, socio de Mauricio Parra en negocios inmobiliarios y de construcción y quien, como Parra, es investigado en otro caso: el del homicidio del abogado Luis Gerardo Ochoa en Pitalito (Huila), en 2017.

Los homicidios de Pitalito y de Bogotá (caso Surtifruver) parecieran no tener nada en común. Ocurrieron en fechas distintas, las víctimas no se conocían entre sí y las circunstancias de las muertes no tenían nada que ver la una con la otra. Aun así, a ambos procesos los unen cuatro puntos en común. En ambos, Fernando Bahamón (un hombre cuyo pasado judicial mina seriamente su credibilidad) aparece como testigo clave; en uno César Sierra hace parte de los investigados y en otro, fue citado a declarar bajo juramento; Mauricio Parra está bajo investigación en los dos y, por último, el cuarto punto de conexión es una investigadora del CTI: Eliana Urbano Chacón.

Un testigo oculto

César Sierra, cuenta él, conoció a Mauricio Parra en 2015 por medio de un senador que entonces hacía parte de la Comisión Quinta. Sierra relata que fue asesor externo del Congreso durante varios años en temas relacionados con tierras, razón por la cual se movía con relativa facilidad en la sede del Legislativo. “Yo no sabía que Mauricio tuviera antecedentes. Cuando lo conocí, le conté de un proyecto que tenía en Tintalito y él nos consiguió reuniones con gente muy dura del sector de la construcción, de empresas como Oikos, Marval o la portuguesa Prebuild. Para mí eso fue suficiente para referenciarlo. Así fue como nos hicimos socios luego en el proyecto de Pitalito (Huila)”.

Era una iniciativa ambiciosa, a la cual llamaron Ciudadela La Voz de Dios. Mil cuarenta viviendas de interés social. Cuatro etapas. Parra y Sierra la lanzaron en 2017, Sierra era el encargado principal de comercializarla. Llegó a pisar el negocio sobre más de 300 apartamentos hasta que, en septiembre 9 de 2017, fue capturado por el asesinato del abogado Luis Gerardo Ochoa, expersonero de Pitalito, quien fue acribillado en su oficina el 6 de abril de 2017. La hipótesis de la Fiscalía es que a Ochoa lo mataron porque, con sus denuncias, afectó el proyecto Ciudadela La Voz de Dios y, por eso, ha abierto investigaciones en contra de 12 personas. Entre ellas, los socios Parra y Sierra.

Así fue como César Sierra conoció a la investigadora del CTI Eliana Urbano Chacón. Ella estuvo presente el día en que él fue capturado, cuenta Sierra, y luego, durante los nueve días que duró detenido en Neiva, ella fue a verlo dos o tres veces. “Lo que logró ella inicialmente fue un acercamiento, como si fuera una amiga, como si yo pensara que me estaba haciendo un favor”. Pero, dice, pronto cambiaron las cosas de tono. “Ella me dijo que me iban a vincular en otros homicidios (aparte del de Luis Gerardo Ochoa), porque ella hablaba siempre de pluralidad de homicidios; que me iban a vincular en el tema de lavado de activos (por el que está procesado Mauricio Parra) …”.

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El asunto, asegura Sierra, siguió escalando hasta el día en que la investigadora Eliana Urbano lo amenazó con sus hijos. La funcionaria del CTI le dijo, según él, que había una orden de captura inminente en contra de los dos jóvenes, quienes estudian en universidades reconocidas de Bogotá, y que si la Fiscalía los detenía había una razón clara: “Porque yo no me quería ayudar”. Luego de que Sierra fuera capturado, de su casa se llevaron hasta los computadores de sus hijos y Urbano, dice Sierra, citó a uno de sus hijos en los alrededores de la Fiscalía para devolverle el equipo. Ella visitó también a su madre en su propia casa. “¿Yo qué hacía al ver todo eso, sabiéndome encerrado? Por eso acepté someterme”.

La presión de la que Sierra se declara víctima se concretó el 23 de febrero de 2018 -llevaba cinco meses detenido-, a las 7:23 a.m., en el búnker de la Fiscalía. Ese día, se reunieron con él el fiscal que lleva la investigación por el asesinato de Johnny Orjuela (socio mayoritario de Surtifruver), César Poveda; un fiscal de apoyo, Ricardo Romero; dos investigadores del CTI (incluida Eliana Urbano) y la procuradora que actúa como agente especial del caso Surtifruver, Adriana Olaya. Estaba también la abogada de Sierra, Adriana Sánchez. Le tomaron una declaración bajo juramento, en la que habló genéricamente de  Mauricio Parra y Cecilia Rueda, los acusados.

Sierra empezó a dar puntadas en las que, de alguna forma, cabía la hipótesis de la Fiscalía contra Parra y Rueda. “Parra empezó a hacer chistes que siempre solía hacer. Decía que había personas que muertas sirven más que vivas, a hacer señalamientos, se veía afectado por lo que le sucedía a Cecilia”. En esa declaración, Sierra dijo que Parra le había expresado: “Cómo puede ser posible que si (Cecilia) ha trabajado toda la vida, ahora (Jhonny Orjuela) busque sacarla”. Mencionó que satisfacía caprichos de Juan David Orjuela, el hijo menor de Jhonny Orjuela y Cecilia Rueda. Precisamente, el que, según la Fiscalía, se involucró en el crimen de Orjuela y desde hace dos años está prófugo.

“Mauricio, antes del homicidio, salía tarde en la noche de la oficina. Luego del homicidio empezó a salir a las 3 de la tarde para enfocarse a organizar ese tema. Él ayudaba a esta señora (Cecilia Rueda) porque tenía problemas de comportamiento el muchacho (Juan David)", agregó César Sierra, en otra frase que iba en sintonía con lo que ha expuesto la Fiscalía: que Juan David Orjuela Rueda era un hijo descarrilado y en problemas con su padre frecuentemente. Su madre, Cecilia Rueda, y su hermana, Lina Orjuela Rueda, han rechazado esa versión con vehemencia. Cuentan, de hecho, que cuando el matrimonio se separó, hace más de ocho años, Juan David se fue a vivir con su padre.

Sierra habló de lo tormentosa que, en su parecer, era la relación de Rueda y Parra; dijo que a su socio con frecuencia se le veía afectado porque Orjuela estaba interfiriendo en su noviazgo con Cecilia Rueda y relató que, de un momento a otro, Mauricio Parra empezó a enfocarse en una cosa: hacer un avalúo de la marca y de la empresa Surtifruver y proyectar su venta. Esa, palabras más, palabras menos, fue su declaración del 23 de febrero de 2018. Cuatro meses más tarde, el 20 de junio, en las instalaciones de lo que una vez fue la sede del DAS en Bogotá, Sierra volvió a hablar con la Fiscalía. Esta vez, en una entrevista que, según se menciona en el video de la diligencia, él mismo solicitó.

Vea aquí apartes de la declaración juramentada que dio César Sierra en el búnker de la Fiscalía el 23 de febrero de 2018:

La segunda diligencia

Comenzó a las 2:35 de la tarde, pero, en esa ocasión, había menos gente. Ya no estaban la procuradora del caso Surtifruver, ni los investigadores del CTI, ni la abogada de César Sierra. Los presentes eran el fiscal César Poveda, quien ha dirigido la investigación por el asesinato de Jhonny Orjuela, el fiscal de apoyo Ricardo Romero y la asistente Sandra Marcela Meza. Duró mucho menos tiempo que la declaración en el búnker, 40 minutos en comparación a, cuando menos, un par de horas. Y Sierra fue al grano: dijo que había dos asuntos en específico de los que quería hablar, lo que él supuestamente sabía del crimen de Orjuela y un tema de una extorsión.

En esta entrevista, César Sierra dijo cosas que, ni por insinuación, dijo en la declaración de febrero. Fue directo y explícito con afirmaciones que, antes, no le había dicho a la justicia. Para empezar, señaló que Mauricio Parra le había contado que su novia, Cecilia Rueda, le pidió “ayuda” para matar a Jhonny Orjuela. Sierra dijo que Parra se lo manifestó así: “‘Cecilia es la persona que me dice que matemos a ese hijueputa. Y considero que tiene razón, voy a darle solución a este tema, ese hijueputa se tiene que morir’. Para mí fue muy incómodo escucharlo (…) Parra me decía que la señora Cecilia ya no tenía entradas de dinero, que le habían bloqueado las visitas con sus hijos”.

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El segundo tema del que Sierra indicó que quería dejar constancia fue la extorsión que, al parecer, Fernando Bahamón quiso ejercer en contra de Mauricio Parra y de la que Sierra, inicialmente, afirmó haber sido testigo. Un asunto en el que las fechas son claves. El 1º de septiembre de 2017, Parra radicó una denuncia formal en contra de Bahamón. Contó que el hombre había contactado a su hija de 19 años, por Facebook, para pedirle que le dijera a su padre que se comunicara urgentemente con él. El mensaje lo envió el 4 de julio de 2017. Diez días más tarde, según el relato de Parra, Fernando Bahamón se apareció de improviso en el edificio donde tenía su empresa y, violando la seguridad del edificio, llegó hasta su oficina.

A partir de ese momento, dice la denuncia, hubo varios encuentros desagradables con Bahamón, quien exigía dinero a Parra. Se identificó como exguerrillero y dijo que él sabía que Parra era testaferro de las Farc. Después de eso, se lee en la denuncia, Bahamón se reunió varias veces con César Sierra y luego con Mauricio Parra, a quien le exigió $500 millones. “Me preocupo tremendamente por mi seguridad y la de mi familia (t)emiendo los alcances que esta persona pueda tener y, para evitar un complique mayor, le ofrecí la suma de $15 millones, aclarándole que esta sería la única suma que le daría”. Parra le envió el dinero con Sierra pero, un mes después, volvió a aparecer con más chantajes.

Por eso, el 1º de septiembre de 2017, Parra denunció a Bahamón por extorsión. Para esa fecha, sin embargo, Bahamón ya empezaba a convertirse en la mejor arma de la Fiscalía en contra de Parra por el caso Surtifruver, pues había empezado a rendir declaraciones en las que señaló que, como exmiembro de las Farc, tenía los contactos suficientes para poder asegurar que Mauricio Parra ordenó el asesinato de Jhonny Orjuela. Y a pesar de que la Fiscalía tenía en su haber, por ejemplo, información corroborada por el CTI de que Bahamón estuvo preso entre 1998 y 2003 –años en que declaró haber visto a Parra en la zona de distensión-, le dio tanta credibilidad que lo incluyó en el programa de protección de testigos.

Más allá del tema Bahamón, que merece un capítulo aparte, el punto es que César Sierra cuenta hoy que él mismo acompañó a Mauricio Parra en todas las vueltas para denunciar a Fernando Bahamón por extorsión. En diálogo con este diario, Sierra contó que él fue testigo de cómo Bahamón acosó a Parra en ese momento, que él mismo estuvo con Parra en el Gaula del Ejército reportando las extorsiones. Allí, dice Sierra, la respuesta fue maravillosa: el Gaula preparó todo un operativo para atrapar a Bahamón con las manos en la masa. Iba a ejecutarse el día siguiente, el 2 de septiembre de 2017. Pero Mauricio Parra fue capturado por el crimen de Jhonny Orjuela y, de la noche a la mañana, la película cambió.

No obstante, a pesar de lo que sostiene hoy, en la entrevista que dio el 20 de junio de 2018 –y en la declaración del 23 de febrero de ese mismo año, Sierra, sutilmente, empezó a zafarse de su rol de testigo de la extorsión de Fernando Bahamón en contra de Mauricio Parra. “Los dineros que se le entregaron fue de manera voluntaria. Los $15 millones que se le dieron fue por instrucción de Mauricio Parra, quien me dice que Bahamón está jodido y que debemos ayudarlo”, dijo en el búnker de la Fiscalía. Tanto allí como en la sede del DAS agregó que se reunieron en un spa en el centro de Bogotá porque Parra no quería que pudieran grabarlo. “Yo no entendía por qué no quería documentar la supuesta extorsión”.

Vea aquí la entrevista que rindio César Sierra en la sede del antiguo DAS el 20 de junio de 2018:

Eliana Urbano, la denunciada

En una extensa entrevista con este diario, César Sierra, quien sigue investigado por el crimen del abogado Luis Gerardo Ochoa aunque ya recuperó su libertad, cuenta otra cosa. Comienza por explicar que la presión a la que estuvo sometido mientras estaba tras las rejas se le hizo insoportable, especialmente cuando la investigadora Eliana Urbano Chacón le dijo que podían detener a sus hijos. Dice que Urbano nunca le dijo qué decir, pero que tenía sus maneras para lograr que él dijera lo que ella quería, lo que se iba acomodando en la hipótesis de la Fiscalía contra Mauricio Parra y Cecilia Rueda, quienes se han declarado inocentes del asesinato de Jhonny Orjuela.

Por eso, Sierra acaba de denunciar a la investigadora del CTI, Eliana Urbano, por constreñimiento ilegal. Lo hizo esta semana. Asimismo, denunció en febrero de este año y por el mismo delito a Martha Libia Lizcano, la fiscal de Neiva que maneja la investigación por el homicidio de Luis Gerardo Ochoa. “¿Usted entiende que lo que hizo podría entenderse como un falso testimonio?”, le preguntamos los reporteros de este diario a Sierra. “Sí, entiendo perfectamente todo. Y estoy dispuesto a asumirlo. Lo que no estoy dispuesto es a mantener una versión que no es cierta. Para el momento en que rendí mis declaraciones, tenía mi vida hecha cuadritos. Hoy mis circunstancias son otras”.

Escuche apartes de la entrevista de César Sierra con este diario:

La denuncia de Sierra contra Urbano coincide con la versión de otra persona que relacionada con el caso Surtifruver y quien, asegura, no conoce a César Sierra: Lina Orjuela Rueda, hija de Jhonny Orjuela. En entrevista con este diario, contó que conoció a la funcionaria unos 15 días después del asesinato de su padre y que, desde el día cero, comenzó a indagar por Mauricio Parra. “Eliana estaba haciendo labores investigativas en la oficina de mi papá un día que yo me reuní con Mauricio y otros socios de un cultivo de arándanos. Ella me pidió salirme urgente de la reunión y me preguntó: ‘¿Quién es ese señor?’ Le respondí quién era. Dijo que tenía una premonición de que Parra tenía que ver con la muerte de mi papá”.

Desde ese momento, comenzaron a tener más acercamientos, al punto que Eliana Urbano se ganó su confianza: “Ella se volvió como mi amiga, porque me preguntaba por mi familia, por mi pareja, por mi hija. Un día me dijo que había tenido un sueño con mi papá, porque ella se conectaba con los muertos a los que investigaba. Supuestamente él le decía que yo tenía que proteger a mi mamá y que la única era convencerla de dar una declaración diciendo que le constaba que Mauricio Parra había asesinado a mi papá. Mi mamá obviamente dijo que no. Pero sí dio una declaración que tomó Eliana y duró como ocho horas. Al final la revisamos y ella puso cosas que nunca se dijeron. Le pedimos que la corrigiera”.

Según Lina Orjuela, la investigadora Urbano siempre la citaba para darle una información muy importante, pero nunca le decía nada en realidad. “Ella se aprovechó de mi estado de vulnerabilidad, porque solamente quería saber quién mató a mi papá. Me intentó manejar emocionalmente para que yo hiciera muchas cosas. Me di cuenta de eso mucho después”, manifestó. Asimismo, insistió que desde que se conocieron, Eliana le “metió mucho miedo acerca de Mauricio Parra”, porque le decía que era un hombre que asesinó a 40 personas, pero que no debía a alejarse de él, porque si llegaba a sospechar que algo sabía de su relación con el homicidio de su padre, le secuestraría y mataría a su hija de, entonces, 2 años. 

Una de las muestras de la presión que ejerció Eliana Urbano sobre Lina Orjuela fue que la llevó a que sacara a escondidas de la oficina de su padre, antes del allanamiento, unos documentos de la empresa Dealing in Fresh, una sociedad creada por Jhonny Orjuela para sus hijos enfocada en manejar negocios de bienes raíces. Según Lina, la investigadora le dijo que debían incluir como socia de Dealing in Fresh a su mamá porque, de no hacerlo, iría presa junto a sus hermanos. “No sé cuál era el interés de ella en esos papeles. Yo creo que ella quería armar un caso y darle fortaleza al argumento de que mi mamá quería quedarse con todo lo de mi papá”, concluye Lina Orjuela.

El episodio que marcó la ruptura de la relación entre Eliana Urbano y la hija de Orjuela ocurrió a mediados de 2017, cuando la investigadora le pidió a Lina un millón de pesos para un testigo que, supuestamente, era la ficha faltante del rompecabezas del caso. “Me dijo que era una persona de bajos recursos y que le estaba pidiendo dinero, y que con la confianza y la amistad que teníamos le podía dar esa plata. Que ella luego la legalizaba ante la Fiscalía y me la devolvía. Se la di. Después de eso, Eliana no me volvió a contestar el teléfono. No sé si cuando hacía referencia a la persona en Huila era Fernando Bahamón, pero cuando yo le entregué el dinero fue que él dio su primera declaración como fuente no formal”.

Sobre Fernando Bahamón, Lina Orjuela señaló que nunca supo de él hasta que lo escuchó durante la imputación de cargos de Mauricio Parra. Es más, relató que el día de la captura de su mamá, Bahamón le escribió por Facebook advirtiéndole que la iban a arrestar, que tuviera cuidado de sus tíos Fredy y Martha Orjuela, y que la persona que estaba manejando la investigación era “Liliana”. Una equivocación según ella, porque se refería a Eliana Urbano. “Luego él (Bahamón) me pidió fotos de mi hermano Juan David y me preguntó por cosas del caso. Cuando le dijimos a un juez que teníamos copia de la conversación con Bahamón por Facebook, Bahamón borró su perfil”, señaló. 

 
Cecilia Rueda, la viuda de Jhonny Orjuela.
Mauricio Alvarado - El Espectador

Bahamón, por su parte, aparece en los llamados a juicio tanto de Mauricio Parra como de Cecilia Rueda. La Fiscalía lo considera esencial para esclarecer el crimen de Jhonny Orjuela, a pesar de tener un historial extenso que incluye sentencias en su contra por delitos como acceso carnal violento, hurto agravado y extorsión. Ingresó por primera vez a la cárcel en 1992, cuando abusó de una mujer. En 1999 fue condenado dos veces por estafa y simulación de cargo, estuvo en la cárcel de Neiva hasta 2002 y en la cárcel Modelo de Bogotá hasta 2003. A pesar de que esos datos están registrados en entidades estatales, Bahamón salió a decir que estuvo ese tiempo en la zona de distensión y la Fiscalía, en el caso Surtifruver, le creyó.

Esta es una historia enmarañada en la que hay mucho dinero en juego, igual que la suerte de toda una familia cuya cotidianidad se ha visto gravemente interrumpida dos veces: el día que mataron a Jhonny Orjuela de tres balazos (cabeza, pecho y genitales) y el día en que capturaron a su esposa, Cecilia Rueda, como presunta responsable. La Fiscalía acusó a Parra y a Rueda de haber orquestado el crimen: a la viuda, le señaló de haber pedido a Parra que la ayudara a matar a Orjuela porque este quería divorciarse de ella y no quería reconocerle nada de los bienes que había conseguido en los ocho años que llevaban separados. A Parra, lo acusó de haber pagado a los sicarios para segar la vida del fundador de Surtifruver.

¿Por qué no reveló la Fiscalía las dos declaraciones que obtuvo de César Sierra en los descubrimientos probatorios de este caso? ¿Por qué insiste en mantener a Bahamón como un testigo estrella a pesar de todas las evidencias que indican, para empezar, que ni siquiera fue guerrillero? ¿Manipuló Eliana Urbano a los implicados en este expediente o simplemente hizo su trabajo? El Espectador solicitó desde el pasado lunes 2 de diciembre hablar con el fiscal del caso y con la investigadora para resolver algunas dudas, pero, hasta la fecha, la Fiscalía no ha autorizado las entrevistas. El juicio por el asesinato de Jhonny Orjuela será el escenario ideal para disipar las dudas que hay en este expediente.

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Redacción Judicial e Investigación

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Caso Surtifruver: testigo se retracta y denuncia a funcionaria del CTI

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