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Entrevista con María Eugenia Lloreda Piedrahíta
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“Deben tomar medidas contra el comercio desleal de etanol”: Asocaña

La presidenta de Asocaña instó al Gobierno a que tome una decisión que proteja la industria de biocombustible nacional, que hoy compite contra un etanol de maíz importado desde EE. UU. que es más barato y subsidiado.

María Eugenia Lloreda fue electa por la junta directiva de Asocaña como presidenta del gremio el 27 de agosto de 2019. / Asocaña

María Eugenia Lloreda Piedrahíta lleva cinco meses en el cargo más importante para la agroindustria en el Valle del Cauca. Desde que asumió la presidencia de Asocaña su consigna no solo ha sido dinamizar y diversificar el sector, sino ser vocera de una lucha contra el “comercio desleal” en la importación de etanol. Según los ingenios, es una situación que puede poner en jaque el negocio del biocombustible producto de la caña de azúcar, pues el etanol de maíz que se trae de Estados Unidos hoy domina el 40 % del mercado nacional. Una cifra que ha crecido exponencialmente en los últimos cinco años, porque en Norteamérica el gobierno subsidia la producción de maíz, lo que hace que los mayoristas (vendedores de combustible en Colombia) puedan traer etanol por precio inferior al costo de producción nacional.

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La insistencia desde Asocaña al gobierno es que imponga una serie de aranceles que permitan equilibrar la balanza y evitar que en un futuro se acabe la industria de biocombustible en el país y dependamos del etanol estadounidense. En entrevista con este diario, María Eugenia Lloreda habló también sobre el impacto ambiental de la industria cañera y la campaña, según ella, de estigmatización que existe contra el azúcar. Su propuesta es dar el debate científico y educar a los consumidores sobre los riesgos de no tener educación ni un balance alimenticio.

¿Cuál es la proyección del sector de la caña de azúcar para esta década que arranca?

El azúcar seguirá siendo el producto principal. En este momento es el 75 %. Reivindicar el azúcar es algo que vamos a hacer este año, para que el consumo no vaya a bajar. De pronto baja algo la producción, porque se puede aumentar la generación de otros productos como el etanol y la energía. En el sector nos encantaría incrementar en etanol y cubrir el mercado nacional. Incluso que eventualmente le suban la mezcla al etanol y gasolina. Sin embargo, para que eso suceda necesitamos mayor seguridad jurídica del Gobierno Nacional, es decir, que realmente se tomen medidas ante un comercio desleal o importaciones subsidiadas de etanol, y nos protejan con unos aranceles adecuados.

¿Los cultivos de caña de azúcar van a aumentar?

Las hectáreas de caña no queremos que aumenten porque eso se debe dar en ciertas condiciones del valle geográfico, por lo que el insumo seguirá siendo el mismo. Lo que queremos es diversificar más hacia el etanol y otros productos que se hacen a partir del bagazo, los jugos, las mieles y los residuos. El azúcar seguirá siendo el principal, pero su porcentaje puede ir disminuyendo.

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¿Qué capacidad tienen las siete plantas de producción de biocombustibles del país para cumplir con la demanda nacional?

El 85 % lo podemos suplir. Y para ese 15 % restante son bienvenidas las importaciones, pero si son subsidiadas por otros Estados deben tener un arancel más alto.

¿Qué está ocurriendo en este momento con las importaciones de etanol, que son el 40 % de la demanda nacional, y los aranceles?

La importación de etanol con Estados Unidos está en 0 % de arancel, según el TLC. Lo que sucede con este país es que ellos subsidian el maíz, y ese producto se utiliza para biocombustible, por lo que indirectamente están subsidiando el etanol, que entra a Colombia con unos precios por debajo de los de producción nacional, por lo que nadie puede competir con ellos. Le estamos pidiendo al Gobierno un arancel que compense ese subsidio para competir en igualdad de condiciones.

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¿Es competencia desleal?

Sí. El Gobierno los debe imponer, porque es una medida perfectamente legal, que es con base en el TLC y la OMS. Estados Unidos debe respetar una medida que se imponga en ese estilo, porque el TLC establece varias medidas de defensa comercial, como los derechos compensatorios. Estaríamos haciendo valer nuestro TLC, que en este momento EE. UU. lo está vulnerando por los subsidios que le está dando a un producto agrícola.

¿Qué impacto tendría para Estados Unidos la aplicación de un arancel?

Por más de que le pongamos un arancel del 22 % como derecho compensatorio, los mayoristas todavía tendrían un margen importante para importar, porque este en este momento puede alcanzar el 37 %, por lo que seguirían llegando importaciones. Además, para Estados Unidos estas importaciones solo representan el 0,3 % de sus exportaciones de etanol, pero para el sector sí es de vida o muerte.

Entonces, ¿los principales beneficiarios son los mayoristas que importan la gasolina porque la consiguen a un costo muy bajo?

Sí. Obviamente también Estados Unidos. porque vende etanol que no puede vender en otros países que no se lo reciben por ser subsidiado. Los que aprovechan esto son los mayoristas e importadores, porque de entrada están ganando un 37 % de margen que no se ve reflejado en el consumidor, porque el precio de la gasolina es regulado y no baja si un mayorista importa más barato. Aquí, en conclusión, hay daño para la industria y para el empleo, porque son ganancias para mayoristas que no lo generan.

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¿Cuál es el riesgo de que no se pongan aranceles?

Es tal el subsidio de Estados Unidos, que pueden asumir todo el mercado nacional y en ese momento se acabaría la producción nacional de etanol. Implicaría una reducción de 30.000 empleos, de 286.000 que provee la industria. Es darle la espalda a un proyecto de diversificación de la caña, a la cual el Gobierno le apostó y a la que se sumaron las empresas realizando importantes inversiones. Y también es darle la espalda a un programa de oxigenación, que lo que hace es que la calidad del aire mejore con un combustible con un 10 % de etanol. Es darles la espalda a las medidas ambientales.

¿Hay voluntad política?

Desde el año 2018 comenzamos la pelea. Y en 2019 pusieron unos derechos provisionales. Desde septiembre estamos esperando la medida definitiva. Tengo la esperanza de que hay voluntad política. El Gobierno se ha dado cuenta de las implicaciones de no imponer una medida de estas. Me preocupa es que la decisión no tenga el nivel que necesitamos y los porcentajes queden iguales a los derechos provisionales, que eran del 9,6 %, porque a pesar de la medida aumentaron las importaciones. Por eso debe ser mínimo del 22 % para compensar ese subsidio.

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¿Cuánto es la diferencia que hay entre los costos de producción de Estados Unidos y Colombia?

Entre enero y noviembre del año pasado el costo del etanol de Estados Unidos llegó a $5.700 el galón, mientras que el precio nacional estaba en $7.600. La diferencia es abismal, más allá del derecho compensatorio del 22 %. Además, es más amigable hacer etanol con la caña de azúcar, porque el de maíz reduce el 10 % de los gases del efecto invernadero, mientras que la caña lo hace en un 74 %. Ahí está la diferencia, en la calidad del aire.

¿Quién es el principal enemigo de que se apliquen estos aranceles?

Los mayoristas, que han hecho un lobby fuerte en el Gobierno. Y obviamente al gobierno de Estados Unidos le genera temor, porque a veces no se sabe cómo puede reaccionar.

¿Qué tan competitivo es Colombia a nivel mundial con la producción de caña de azúcar?

El sector es altamente productivo por hectárea. Es de los más grandes. Pero a nivel de producción internacional, cuando se generan este tipo de distorsiones del precio por los subsidios estatales, es imposible competir con ellos. Por eso requerimos de ciertos instrumentos de defensa, como el derecho compensatorio. Es un mercado de precios bajos y los grandes productores simplemente hacen dumping (vender por debajo del costo de producción) de su azúcar y meter sus excedentes en el mercado internacional. En todos los países o hay aranceles o subsidios. Aquí no tenemos subsidios, pero sí tenemos instrumentos que den estabilidad en una franja de precios.

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¿La caña de azúcar ha perdido importancia para el gobierno?

A veces el gobierno nacional piensa que son solo 15 ingenios azucareros. Pero lo que hemos tratado de demostrar es que esto es un clúster que tiene unas ramificaciones en toda la economía del valle geográfico del río Cauca. Además, que trabaja con 2.700 cultivadores, con empresas de sucroquímica, papel, alimentos, bebidas, etc. Es decir, que tiene unos dinamizadores económicos en la región tan potentes que cualquier cosa que haga el gobierno y nos afecte va a tener unos efectos devastadores para la economía regional. Estamos concientizando que este sector es mucho más que 15 ingenios y que necesitamos el apoyo del Estado para sacarle todo el potencial a la caña.

¿Por qué es difícil entrar a los Llanos Orientales?

Varias cosas. Una es que hay zafra, por lo que no se puede cultivar durante todo el año como en el Valle del Cauca. Segundo, sus suelos tampoco están tan estudiados y eso requiere de varios años para generar productividades importantes. Tercero, la logística de insumos y el transporte son complicados por estar alejados. La competitividad no es tan buena, pero esperamos que eso a futuro vaya mejorando.

El 75 % de la producción de caña va para el consumo humano. ¿Qué propuestas han planteado desde el sector para mitigar problemas de salud pública?

Las propuestas que se han planteado son impuestos a los alimentos y las bebidas azucaradas. Nosotros no nos hemos metido directamente en esa discusión. Pero lo importante es que no se estigmatice al azúcar, porque lo que comenzarán a hacer las empresas de alimentos es cambiarla por sustitutos, como los edulcorantes artificiales, que son más negativos para la salud. Hay que proteger y educar al consumidor, para enseñarle a alimentarse con moderación.

¿Creen que hay una campaña de desprestigio contra el azúcar o el gremio?

No contra el gremio. Consideramos que a nivel mundial se ha estigmatizado el azúcar, y pienso que ya no se sabe a quién echarle la culpa sobre la epidemia que hay de obesidad. Buscamos lo más fácil. Creemos que muchas ONG han fallado porque usan una argumentación y educación facilista al consumidor. Lo importante es inducirlos a un cambio de hábitos de consumo y actividad física. No se puede catalogar simplemente un producto como el causante de todo.

Y a nivel nacional, ¿no consideran que son vistos como un gremio monopolizado?

A veces este tema se politiza un poco y queda en medio de una polarización. El tema del azúcar y el medio ambiente se vuelven unos focos muy atractivos para ciertas facciones políticas. Hay que sacarlos de ese discurso político y a que se dé un debate con información veraz y científica, porque lo que interesa es la salud de los colombianos.

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¿En qué ha trabajado el sector para reducir el impacto ambiental?

Se han hecho esfuerzos para reducir el uso del agua en los cultivos al encontrar variedades que son mucho más resistentes al calor. A hoy se ha reducido el uso en un 40%. También se ha trabajado intensamente en la conservación de cuencas hidrográficas y recuperación de humedales con el Fondo del Agua por la Vida y la Sostenibilidad. Creemos que el sector en temas de huella de carbono, con el etanol está reduciendo los gases de efecto invernadero. Y su proceso productivo, que es de economía circular (se pierde menos del 1 % de la planta durante el proceso de producción), tiene una huella de carbón que es negativa y, por ende, nos consideramos un sector ambientalmente amigable al ser ejemplo en temas de cero desperdicios. La caña de azúcar también es receptora de CO2, incluso más que muchas especies arbóreas, y por eso se ve que el aire en el Valle del Cauca se ve más limpio.

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Redacción Investigación

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“Deben tomar medidas contra el comercio desleal de etanol”: Asocaña

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