Las denuncias radicadas en la FCF
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Las 16 declaraciones en las que futbolistas denunciaron irregularidades en la selección Colombia

Bajo la gravedad del juramento y a través de cartas, 16 deportistas relataron las irregularidades de las que fueron testigos en el interior del equipo nacional de mujeres. En los documentos, que intentan demostrar las acusaciones y que fueron entregados a las autoridades hace un par de semanas, se habla de falta de seguros médicos, cobro excesivo de sanciones y retaliaciones.

AFP

A comienzos de marzo, once futbolistas que han hecho parte de la selección de Colombia de mujeres convocaron a una rueda de prensa en Bogotá en compañía de Carlos González Puche, director de la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro). El propósito del evento era darles rostro a las denuncias sobre irregularidades en el fútbol femenino, que ya eran públicas en redes sociales gracias a la iniciativa de Isabella Echeverri y Melissa Ortiz, y al mismo tiempo anunciar la entrega de decenas de documentos a la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) con los que las jugadoras intentan probar esas anomalías. Los archivos, conocidos por este diario, fueron radicados también ante otras autoridades, como la Defensoría del Pueblo. (Lea aquí: La carta que, por temor a represalias, no firmaron las Superpoderosas)

En la carpeta de documentos, que contiene fotos, audios, cartas y conversaciones de Whatsapp, 16 futbolistas relataron las irregularidades de las que fueron testigos. Entre las firmantes están Daniela Montoya, Vanessa Córdoba, Natalia Gaitán, Nicole Regnier, Tatiana Ariza, Yoreli Rincón, Carolina Arbeláez, Catalina Rubiano, Catalina Usme, Íngrid Vidal, Katherine Arias, Isabella Echeverri, Carolina Pineda, Natalia Ariza, Oriánica Velásquez y Melissa Ortiz. Bajo la gravedad de juramento, las denunciantes coincidieron en tres puntos: desde 2016 la FCF les dejó de pagar viáticos en las concentraciones, el cuerpo médico no contaba con equipos para atender lesiones sufridas en entrenamientos y el gimnasio de la FCF en Bogotá no estaba dotado de máquinas, a diferencia del equipo masculino. (Lea aquí: El “basta ya” de las futbolistas colombianas)

“El cuerpo médico solamente les proporcionaba a las deportistas de la selección de Colombia hielo y masajes para calmar los dolores o las molestias que las aquejaban. Los materiales para vendaje de tobillos, en algunas ocasiones, tuvieron que comprarlos con sus propios recursos”, aseveró Acolfutpro ante las autoridades. A su turno, las jugadoras pusieron reparos al plan de seguro médico que las cubría durante los viajes internacionales, pues solo abarcaba las eventuales emergencias que se presentaran en un país diferente al de residencia. Es decir, quienes estaban radicadas en Estados Unidos, por ejemplo, no estaban cobijadas en las convocatorias hechas en terreno estadounidense, justamente por residir en ese país.

Melissa Ortiz contó que sufrió una lesión en 2015 en Colorado (Estados Unidos). “El día que me operaron, el hospital me avisó que no tenía seguro médico”, relató, para explicar que en ese momento entendió las restricciones del seguro proporcionado por la FCF. En medio del problema, Ortiz asumió los costos de la operación y las terapias de recuperación, estimados en US$15.954, de los cuales US$10.594 fueron reembolsados por la FCF a su cuenta. Sin embargo, Ortiz recibió después una factura adicional del hospital por US$2.643 que la FCF se habría negado a pagar por no estar incluida en lo pactado. “Esta situación demuestra que parte de las futbolistas no contaban con un seguro que las protegiera cuando eran convocadas”, explicó Acolfutpro. (Lea aquí: “Didier Luna es un pervertido”: Carolina Rozo)

En el expediente también se lee que las futbolistas convocadas al Mundial, la Copa Suramericana, los Juegos Olímpicos de Brasil y los Juegos Panamericanos tenían que devolver los uniformes que les proporcionaban, y que sí existieron supuestas convocatorias paralelas realizadas por el director técnico, Felipe Taborda. Las Superpoderosas reiteraron que Taborda exigía una consignación a su cuenta personal por costos de hospedaje y alimentación, e Isabella Echeverri aportó la constancia del giro que le hizo en 2013 por $1’200.000, para asistir a una convocatoria paralela en Cali. “Con la ilusión de ser parte de la selección, yo accedí a estas condiciones y mi padrastro, Michael Robbin, le hizo una transferencia”, afirmó Echeverri.

El exdirector técnico Felipe Taborda.  / Foto: Cristian Garavito - El Espectador

Debido a esta “falta de garantías, estabilidad laboral y respeto hacia las mujeres futbolistas”, la mediocampista Tatiana Ariza relató en su carta que decidió abandonar definitivamente la selección de Colombia. Yoreli Rincón y Daniela Montoya, por su parte, reclamaron que su imagen fue usada en el álbum Panini para el Mundial de Canadá sin su autorización. “En varias llamadas que tuvimos con los representantes de Panini nos expresaron que ellos habían pagado por dicho permiso a la FCF”, alegaron las futbolistas. Adicionalmente a esta situación, varias deportistas aportaron tiquetes internacionales que tuvieron que comprar con dinero de su bolsillo, para viajar a Colombia con el fin de atender las distintas convocatorias.

A estos reclamos se unió Nicole Regnier, quien narró que en el Mundial Sub-17 de 2012, en Azerbaiyán, las maletas de las jugadoras llegaron con seis días de retraso, y el encargado de sus necesidades se negó a comprarles elementos de higiene. Solo compró desodorantes para compartir. Pero las irregularidades más graves, según Regnier, las vivió en la selección sub-20. “Las normas se pusieron ‘estrictas’ en el Sudamericano de Uruguay 2014. Nos tocaba tener la camiseta metida. Si se nos salía un pedacito, si nos poníamos medias tobilleras grises o si estábamos en chanclas en el pasillo, la multa valía US$100. Cada noche, una jugadora que Felipe Taborda mandaba, pasaba de cuarto en cuarto anotando las ‘faltas’ del día. Hubo jugadoras que quedaron con US$0 viáticos”.

Una noche, según la narración de Regnier, ella se negó a pagar la sanción y, señala, Taborda le mandó a decir que “lo pensara bien, que no se fuera a arrepentir”. Después de esta situación, la jugadora sostiene que dejó de jugar, que el director técnico se refirió a ella como el “tomate podrido del grupo” y que además advirtió a sus compañeras que a las que se juntaran con ella las “mochaba también”. Incluso, una noche les prohibió bajar a cenar con sus compañeros en el hotel, por lo que tuvo que irse a dormir sin comer. El Espectador buscó a Felipe Taborda para conocer su versión de los hechos, pero no contestó la solicitud.

En medio de la avalancha de denuncias, Regnier se quejó también del director técnico del equipo femenino de Júnior durante la última liga profesional, Álvaro Núñez, por referirse a las futbolistas con palabras vulgares. “No me podía agachar a amarrarme los guayos porque soltaba algún comentario vulgar”, dijo Regnier, quien agregó que fue testigo de comentarios subidos de tono durante una charla previa a un juego contra Unión Magdalena. Por eso aportó pantallazos de conversaciones del grupo de Whatsapp de las tiburonas, en las que el director envió contenidos ofensivos a varias jugadoras. En diálogo con este diario, Núñez manifestó que se disculpó con las futbolistas, que su intención no fue irrespetar y que ese episodio nada tuvo que ver con acoso sexual.

Las 16 declaraciones de las futbolistas colombianas, incluida la de Nicole Regnier, también fueron enviadas por Acolfutpro a la Comisión de Ética de la FIFA el pasado jueves. “No se trata de simples chismes, sino de verdaderos hechos que afectan el desarrollo del fútbol femenino en Colombia”, aseveró la asociación, que pidió a la máxima autoridad del fútbol a nivel mundial investigar las conductas que, en su opinión, violan los estatutos de la FIFA. Acolfutpro insistió, además, en que María Claudia Rojas Lasso, actual presidenta del Comité de Ética, debe declararse impedida debido a que es colombiana y tiene “cercanía con la FCF; con su actual presidente, Ramón Jesurún Franco; y también con su expresidente, Luis Bedoya”.

Mientras las denuncias expuestas cumplen su trámite, las autoridades en Colombia han anunciado sus propias investigaciones. La Defensoría del Pueblo envió un derecho de petición a la FCF para indagar sobre supuestas irregularidades, la Procuraduría anunció vigilancia al proceso y la Fiscalía imputó cargos a Dídier Luna, exdirector técnico de la selección femenina sub-17, denunciado en otro capítulo de irregularidades por supuesto acoso sexual contra Carolina Rozo, exfisioterapeuta de esa categoría. Luna, quien ha defendido su inocencia y su derecho al debido proceso, tiene prohibido salir del país y acercársele a la presunta víctima mientras se define el caso penal. Las futbolistas piden que la FIFA intervenga y actúe.