El divorcio del senador Galán

Luego de 12 años de matrimonio, el reconocido parlamentario liberal Juan Manuel Galán vive un momento difícil por la separación de su pareja. Un caso con serios señalamientos al ICBF por trámite en la custodia de sus dos hijos menores.

El 14 de diciembre de 2002, en la Catedral de la Sagrada Familia, de Bucaramanga, se celebró uno de los matrimonios más esperados en Colombia. Juan Manuel Galán, primogénito del inmolado candidato presidencial Luis Carlos Galán, contrajo nupcias con Carmenza Lian Barrera, una joven profesional de la sociedad bumanguesa. El padrino de la pareja fue el expresidente César Gaviria. Ellos y 400 invitados llegaron al Club del Comercio y festejaron hasta la madrugada al ritmo de la orquesta del maestro Alfonso Guerrero.

Han pasado doce años del matrimonio y la situación de la pareja cambió radicalmente. Están separados, tienen dos hijos menores de edad y desde diciembre se inició un controvertido litigio ante el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) por la custodia de los niños. Un extraño pleito que, según allegados al proceso, se tramitó en menos de una semana y cuya víctima, además de los infantes, es la madre de los menores, Carmenza Lian.

Todo comenzó en septiembre del año pasado cuando Lian, agobiada por las frecuentes diferencias que tenía con Galán, tomó la decisión de buscar un abogado para formalizar la separación. En altos círculos sociales y políticos lo sabían y con pesar comentaban la dolorosa situación de la pareja. De hecho, luego de contraer nupcias, Juan Manuel Galán empezó a consolidar su exitosa carrera política como diplomático en Londres hasta 2005 y como senador durante tres períodos consecutivos. A su lado, Carmenza Lian también cosechaba éxitos profesionales en el sector público y privado, hasta llegar a su posición actual como directiva en la petrolera Pacific Rubiales. En lo familiar el éxito no era menor, la pareja y los dos niños se convirtieron en referente de páginas sociales de periódicos y revistas.

La pareja no quiere referirse al tema porque lo consideran parte de su vida privada. Sin embargo, por tratarse de un legislador, de un caso que ronda el maltrato y que ya es de conocimiento de las autoridades con reparos jurídicos, El Espectador lo documentó. Allegados a la pareja sostuvieron que a mediados del año pasado Carmenza Lian viajó a España con el propósito de complementar sus estudios en temas de responsabilidad social. Pero a su regreso del viaje notó con sorpresa que su esposo le notificó que la abandonaba. De hecho, hoy vive en Residencias Tequendama, en el centro de Bogotá. Una allegada a la pareja, al consultarle la razón de la separación sentenció: “Se acabó el amor”. Pero lo cierto es que en los últimos meses la comunicación se hacía sólo vía chat de WhatsApp.

Fue en septiembre del año pasado cuando Lian inició los trámites legales de separación. Sin embargo, a finales del año pasado empezó su verdadero infierno. El lunes 22 de diciembre, sin conocerla y sin saber su ubicación de trabajo y residencia, empezó a recibir llamadas de la defensora de familia del ICBF, Belén Villamizar Páez. En la comunicación la funcionaria le indicó que la llamaba con base en una visita que le había hecho el senador Juan Manuel Galán. Por eso le ordenaba que al día siguiente se presentara al ICBF regional Bogotá ubicada en Suba.

Ante los hechos, Lian, muy asustada, consultó el caso con varios expertos, quienes le aconsejaron no asistir en razón a que no había una notificación formal. Pese a ello, la defensora Villamizar también le envió un correo electrónico en donde le adjuntó un modelo de citación en blanco, sin número consecutivo ni fecha. “Todo se hizo en tiempo exprés. Generalmente estos procesos duran meses o quizás años”, comentó un abogado de familia.

Al día siguiente, el martes 23 de diciembre, según la historia 11 de 2014 y bajo el radicado 1041150, sin escuchar a Lian, la defensora Villamizar expidió un auto en donde tomó medidas de acuerdo con la queja presentada por el senador Galán, al considerar que se vulneraron los derechos de dos menores. Resalta la queja que el congresista no había visto a los niños y que iban a salir de la ciudad para la Navidad. Entonces de manera provisional la funcionaria le otorgó la custodia de los menores a Galán.

Este asunto encendió las alarmas en los conocedores del proceso, quienes le señalaron a El Espectador que “llama la atención que la notificación fue irregular, que enviaron un correo con un soporte en blanco, que el auto que decide la custodia llegó a la casa de Lian el 23 de diciembre a las 7 p.m. en un sobre de manila sin identificación del ICBF, que no hubo conciliación inicial como lo establece el Código de la Infancia y que todo se hizo en dos días”.

Con esos antecedentes, Lian, apoyada por su familia y amigos cercanos, decidió cancelar su viaje familiar a Cartagena y pasar Navidad con sus hijos en una finca de su hermano en Subachoque. De regreso, el viernes 26, se presentó a la entidad en las horas de la tarde. Quienes estuvieron en la audiencia relataron que les causó curiosidad que esta se hizo en la Dirección Nacional del ICBF, pese a que la sede de la regional Bogotá en donde está radicado el caso es Suba.

Ya en el despacho de la defensora Belén Villamizar, la madre de los menores detalló la situación y luego de varias horas de conversación la funcionaria determinó que era necesaria la presencia del senador Galán. Hacia las 8 p.m. el funcionario llegó en compañía de su hermano Claudio. Luego de una larga discusión, a la medianoche hubo humo blanco y las partes llegaron a un acuerdo provisional. Se restituyó la custodia de los menores a la madre, se regularon horarios de visitas, vacaciones y fiestas especiales.

El caso fue puesto en conocimiento del procurador Alejandro Ordóñez, quien ordenó una agencia especial. Pero está en una encrucijada, porque conoce y es cercano a Carmenza Lian y su familia, como quiera que son de una reconocida familia de Bucaramanga. Además, se sabe que el jefe del Ministerio Público también tiene especial aprecio por la familia Galán, con vínculos en Santander.

Pese a que se llegó a un acuerdo provisional entre las partes, enero y febrero no han sido fáciles. La distancia entre la pareja cada día es mayor. El Espectador conoció varios chats que evidencian las diferencias. En uno de ellos, por ejemplo, el senador Galán le señala a su exesposa que no está cumpliendo puntualmente con algunos horarios de custodia de los menores y le advierte que si las cosas no cambian, puede pedir que nuevamente le quiten la custodia de los niños.

La temperatura del litigio no se enfría. Otro allegado a la familia relató que hace unas semanas, en medio de la celebración de un cumpleaños, los escoltas del congresista recibieron la orden de sacar a los menores del sitio, pero desistieron de la petición por la reacción de Carmenza Lian, quien les advirtió que si lo hacían, los denunciaba en Procuraduría por abuso de poder.

En el tema económico también hay fisuras. El principal activo, un apartamento en un exclusivo sector del norte de Bogotá que compraron las partes, genera diferencias. Aún sin estrenar y con una valorización que lo acerca a los $2.000 millones, los tiene enfrentados. Uno de los conocedores del caso señala que el senador sólo aportó $240 millones de un préstamo del Fondo Nacional del Ahorro y el padre de Carmenza Lian giró la mayor parte del dinero. El conflicto radica en que se disuelva la sociedad conyugal y se repartan los activos en partes iguales.

El caso está abierto en el ICBF. El hermetismo es absoluto por parte de sus protagonistas. Carmenza Lian está atemorizada y evita contar en público lo que le está pasando y se lo ha prohibido a sus abogados. El senador Juan Manuel Galán le ha dicho a su familia y amigos cercanos que la relación se acabó. Los dos niños sufren la tragedia de una separación. La bonita historia de amor de hace más de una década, finalizó. Todos perdieron. Seguramente con mayor tolerancia y diálogo, un arreglo definitivo podría estar más cerca. ¿Lo lograrán?

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