El sistema de control para los hinchas que nadie quiere usar

Un sofisticado módulo de seguridad para identificar a aficionados que no se comportan bien podría reducir los índices de violencia en el fútbol.

A mediados de semana fue sepultado en Bogotá un hincha de Nacional víctima de la intolerancia.

El 30 de marzo de 2011, el Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (IDRD) abrió una licitación para instalar un sistema integral de seguridad en el estadio Nemesio Camacho El Campín. Un mes después la entidad declaró desierto el proceso por requisitos incompletos de los oferentes. Faltaban pocos días para la inauguración del Mundial Sub-20 de Fútbol que se celebró en Colombia y las gestiones del Instituto Distrital finalmente garantizaron el éxito del evento, al alquilar 43 cámaras y torniquetes. Sin embargo hoy, dos años después, varios de los requerimientos en materia de seguridad que en ese entonces se hicieron, aún están en entredicho.

Lo advirtieron los organismos de control. En documento del 15 de julio de 2011 se denunció cómo ad portas de un evento internacional avalado por la FIFA, El Campín carecía de mecanismos de identificación suficientes de los asistentes al estadio. Controles biométricos, rayos X, cámaras de video, controles a los ingresos vip, arcos detectores de metales, molinetes de acceso y un centro de monitoreo para el control del sistema de seguridad estaban incompletos. Por eso se puso de manifiesto la necesidad de tener un mecanismo de huella dactilar de ocho dispositivos que a través de la cédula de ciudadanía identificara a los aficionados, especialmente de las tribunas norte y sur.

Pese a este y otros requerimientos, el tema de la plena identificación de los aficionados que ingresan al estadio ha sido objeto de una larga puja entre algunos empresarios de la seguridad frente a los organismos deportivos y las autoridades que, no obstante los recientes sucesos de violencia que derivaron en la muerte de tres hinchas, parecen no mostrar una acción decidida a fin de comenzar a controlar la violencia y manejar la seguridad integral de los aficionados desde el propio estadio, no sólo desde Bogotá sino a nivel nacional.

Uno de los gestores de la iniciativa desde hace al menos tres años ha sido el empresario Eduardo Cuervo Rojas. A través de la empresa A1A Group diseñó el modulo de autorregistro Smart (Sistema Modular Automático de Registro Total). Se trata de un equipo de dos metros en donde el aficionado incorpora sus datos. Con su cédula, el sistema hace en menos de cinco segundos cuatro fotografías en primer plano del hincha, registra su huella dactilar, hace el registro de la voz, detecta los metales, identifica la ubicación en la tribuna, verifica antecedentes penales y cruza información con otras bases de datos de la justicia.

Paradójicamente, el sistema de identificación es conocido desde hace varios años por diversas comunicaciones de mayo de 2011. Del asunto fueron enterados el hoy director de la Policía Rodolfo Palomino, Ana Edurne Camacho, exdirectora del IDRD; Jairo Clopatofsky cuando fue director de Coldeportes, Luis Bedoya, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, además de varios presidentes de clubes profesionales del fútbol. Varios de ellos destacaron las bondades del esquema, pero la idea se diluyó.

 En materia de recursos, cuando se declaró desierta la licitación de seguridad para El Campín, el presupuesto era cercano a los $5.990 millones. Parte de este dinero se invirtió en el alquiler de las cámaras y los torniquetes, pero las inversiones posteriores en materia de identificación a seguidores quedaron en veremos: la razón es que se convocó otra licitación, por $2.329 millones, para seguridad en El Campín y también fue declarada desierta por el IDRD.

En el exterior el sistema es utilizado. Para citar algunos casos, en Argentina a finales del año pasado fue presentada la tarjeta AFA Plus, que identifica a los seguidores gauchos al entrar al estadio. En Chile, a través del Plan Estadio Seguro, que se inició a comienzos de este año, los seguidores de los principales equipos deben presentar su cédula y su carné para ingresar al estadio. Lo propio sucede desde hace varios años con los aficionados de clubes europeos.

Un experto que ha trabajado en la organización de eventos deportivos, en la Federación Colombiana de Fútbol y Coldeportes, entre otros cargos, señaló frente al tema: “Este es un proceso que arranca por el tema cultural, el asunto  de la seguridad en los estadios es el mismo de las vías, de las ciudades o de otros recintos públicos. No es exclusivo ni muy diferente por tratarse del fútbol”.

Ante las lamentables muertes de aficionados por fuera del estadio, este puede ser un primer paso en la identificación de los hinchas que delinquen. También tiene efectos en el control de la boletería por la reventa. Además de las acciones “non sanctas” de algunas autoridades. Se dice que tiene efectos disuasivos frente a quien quiere usar la violencia. Allí parece estar el gran escollo, porque se podría estar desmontando un carrusel de negocios ilegales que siempre golea al fútbol. Otro asunto que se constituye en escollo es su precio. Cada máquina cuesta alrededor de $35 millones y para estadios grandes se necesitarían cerca de 40 módulos, más el personal de apoyo.

Esta semana el modulo de autorregistro Smart fue exhibido en el Ministerio del Interior. En Antioquia, a través del exfutbolista Mauricio Chicho Serna se tramita la iniciativa en el Instituto de Recreación y Deportes (Inder). La próxima semana el IDRD expedirá una resolución que permita al empresario Cuervo hacer un nuevo experimento de identificación de aficionados en Bogotá. El proyecto, moribundo desde hace casi tres años, parece revivir, esta vez por el triste fallecimiento de dos seguidores y un padre de familia.

El reglamento oficial de seguridad  de la Fifa

En un documento público de 30 páginas la Federación Internacional del Fútbol Asociado (Fifa) establece las condiciones específicas de seguridad que sus asociados deben tener presente. En esencia, la publicación señala las medidas técnicas y estructurales en cuanto a los estadios como vías de evacuación, áreas públicas, iluminación y protección, entre otras.

En otro capítulo explica las medidas de organización y deportivas. En concreto, admisiones, entradas, controles, manejo de licor y salidas de emergencia. Explica el manual de seguridad aspectos como la disposición de los planos del estadio, los códigos de conducta, el locutor, la prevención de los actos insidiosos y agresivos, así como la prohibición de ingreso y los partidos de alto riesgo.

 

Finaliza el reglamento de seguridad de la Fifa con disposiciones administrativas, contravenciones, casos imprevistos y textos divergentes. El reglamento tiene vigencia y aplicación universal.

Primeros simulacros en los estadios de fútbol

En el primer semestre de este año se han efectuado varias pruebas piloto con aficionados en el estadio El Campín. En los partidos Millonarios-Equidad o Santa Fe-Nacional los seguidores utilizaron el equipo Smart y sus resultados han servido para hacer ajustes al esquema.

Frente al tema del IDRD, expertos han señalado que no tiene control total sobre el registro, aforo y venta de boletería en los eventos que tiene a su cargo. De igual forma, el Decreto 1007 de mayo de 2012, conocido como el Estatuto del Aficionado del Fútbol en Colombia, busca que los clubes, instituciones y autoridades competentes deben garantizar condiciones de seguridad para los asistentes a los diferentes eventos deportivos. En esencia, el sistema ofrece identificación plena con calidad forense, según sus promotores.

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Norbey Quevedo Hernández - [email protected]

Investigación

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