Actualmente hay 17 operadores “online” autorizados
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El temor de las apuestas en el fútbol

Si bien es un negocio que aporta importantes recursos a la salud, la Dimayor, Coljuegos y la Fecoljuegos contrataron sistemas de monitoreo para evitar que futbolistas, árbitros y directivos hagan apuestas. Ya se dio una directriz para que se imponga una cláusula a sus contratos.

La imagen del Pibe Valderrama sin sus crespos y el cabello alisado por perder una apuesta. René Higuita cortándose las mechas porque juró hacerlo si Colombia no ganaba la Copa América. Estas son solo dos escenas de la desbandada comercial de las casas de apuestas online que día a día se ven durante las transmisiones de partidos, en los canales deportivos o en los horarios prime time de la televisión colombiana. Estrellas del fútbol mundial, famosos exjugadores y reconocidos periodistas deportivos hacen parte del elenco de 17 empresas que hoy manejan un negocio que, en 2018, movió $1,8 billones en apuestas en el país, pero hoy tiene encendidas las alarmas por la reaparición del miedo al fantasma de las redes ilegales para amañar partidos.

Los riesgos son altos. Crecen los rumores sobre la posibilidad de que jugadores profesionales y, supuestamente, árbitros del fútbol colombiano puedan estar apostando. Según Carlos González Puche, presidente de la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro), todo se debe al desconocimiento del reglamento y a la falta de prevención dentro de la Dimayor sobre el riesgo de esta actividad. “Si bien no existe un delito específico para el amañe de partidos como en otros países, los hechos pueden ser considerados como casos de extorsión, al punto que los deportistas y las personas que participen de redes ilegales pueden terminar presos. Muchos no lo saben y los clubes deben empezar un trabajo de capacitación”, precisó González Puche.

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La falta de profesionalización del arbitraje, el riesgo de que el 70 % de los jugadores profesionales en Colombia no ganan más de dos salarios mínimos y la posibilidad de tener más de 300 combinaciones en apuestas online son otros riesgos inminentes. Una de las preguntas que surge es: ¿cómo se controla una red que cooptó a un jugador y apostó que él iba a ser el primer amonestado o expulsado del partido? O ¿cuántas tarjetas va a sacar un árbitro? O ¿a quién le pitan el primer penalti? Son muchos factores que controlar, porque ya no se apuesta solo al resultado final. “Es difícil evitar que una persona que no recibe el mejor pago no se vaya a sentir tentada a recibir más de $15 millones por realizar una acción que no afectará el resultado”, señaló una fuente consultada.

Así nació el negocio

Las casas de apuestas online en Colombia comenzaron su auge a mediados de 2017. Desde ese entonces sus nombres aparecen estampados en las camisetas de los clubes de fútbol e invadieron el mercado publicitario, al punto que en 2018 invirtieron $41.000 millones. Gran parte de los recursos fueron a parar a medios de comunicación y al fútbol. Pero su mayor aporte ha sido a la salud. Según Juan Bautista Pérez Hidalgo, presidente de Coljuegos, desde hace dos años se han recaudado, a favor del sector, $67.700 millones por derechos de explotación. La Federación Colombiana de Empresas de Juegos de Suerte y Azar (Fecoljuegos) estima que estos recursos representan el 7 % del recaudo para el sistema de salud y benefician a más de 47.000 personas del régimen subsidiado.

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Los dos líderes en el sector de las apuestas deportivas online en el país son colombianos y manejan el 89 % del mercado. Los operadores internacionales tuvieron que ajustarse a la nueva legislación, que exigía requisitos financieros, jurídicos y tecnológicos, por lo que poco a poco han entrado a un negocio en el que ya hay más de 2,5 millones de cuentas inscritas. Además, Coljuegos es el encargado de otorgar las licencias a las empresas que quieran operar. “Se exige que la plataforma digital esté certificada por un laboratorio, el dominio debe terminar en .co y la sociedad debe estar constituida legalmente en Colombia. Estas empresas cumplen con estándares de transparencia, protección de información de los usuarios y alta seguridad en las transacciones”, dijo el presidente de Coljuegos.

Contra el amaño de partidos

Las alarmas se encendieron por la alta posibilidad de que jugadores, entrenadores, árbitros y hasta directivos participen, abriendo una puerta a la reaparición del amaño de partidos. Hay sospechas, pero nada comprobado. Coljuegos, junto a la Policía, bloqueó más de 3.500 páginas de internet que operaban sin autorización y no permitían rastrear las transacciones realizadas. El presidente de Santa Fe, Juan Andrés Carreño, sostuvo que una de las grandes ventajas de la nueva legislación que creó Coljuegos es que puso al mercado de las apuestas a nivel europeo y obligó a los operadores a generar constantes reportes a la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) para el control de lavado de activos.

Además, la legislación colombiana tiene una radical diferencia a la del resto del mundo: obligó a que existiera un registro previo a cualquier apuesta. Es decir, que la persona que quisiera hacerlo debe crear un usuario único para garantizar plena identidad y evitar fraudes. “Mientras en España cualquier persona puede apostar de forma anónima —como entrar a un casino, jugar en una máquina y luego salir sin tener que identificarse—, en Colombia está prohibido, y es una forma de tener control, evitar que los menores de edad apuesten y asegurar que se pueda tener trazabilidad de cualquier apuesta que haga un ciudadano. Así se podría saber si hay jugadores, árbitros o personas vinculadas al fútbol apostando”, manifestó Juan Andrés Carreño.

“Hemos avanzado con entidades públicas y privadas para tomar acciones que prevengan el riesgo. Por ejemplo, la constitución de canales de denuncia, la creación de campañas de concientización en deportistas, talleres de integridad y guía de buenas prácticas, y la promoción de una normativa que contemple diferentes medidas como consecuencia de la participación directa o indirecta en apuestas. En la actualidad, los 17 operadores cuentan con proveedores de software que les permite identificar los indicios de amaño de partidos. Cuando se generan alertas, el área de riesgo analiza la situación sospechosa y determina si es necesario bajar el evento dentro de la oferta de juego ofrecida y se reporta a las autoridades competentes”, señaló el presidente de Fecoljuegos, Evert Montero.

Jorge Enrique Vélez, presidente de la Dimayor, indicó que han emprendido tres líneas de acción. La primera es que hace tres semanas impartió una directriz a todos los clubes: incluir una cláusula en los contratos de directivos, cuerpo técnico y jugadores en los que se les prohíba expresamente tener cuentas para realizar apuestas en línea. La segunda es la contratación de la empresa Genius, la más grande del mundo en el tema de control de apuestas. Su software vigila más de 150 ligas en el mundo y permite controlar partido a partido, al punto de generar alertas de posible amaño de partidos y saber quiénes están detrás de las apuestas irregulares. Y, finalmente, firmaron un acuerdo con la Fiscalía para investigar a fondo cualquier denuncia o indicio de irregularidad.

Los clubes hacen la misma petición: que Coljuegos y la Dimayor inicien campañas pedagógicas dentro y fuera de los equipos y el fútbol. Además de proteger a jugadores y árbitros, piden que se eduque a la ciudadanía, para evitar que caiga en el vicio de la ludopatía y se entienda que las apuestas son diversión. El llamado es a actualizar la legislación en materia de sanciones. Actualmente, el futbolista, entrenador, directivo, árbitro o persona que amañe partidos puede ser retirado de por vida del deporte e imponerle una sanción hasta de 150 salarios mínimos. Sin embargo, Acolfutpro señaló que la comisión disciplinaria no tiene herramientas para investigar, por lo que la norma es un saludo a la bandera.

Los equipos también pueden ser sancionados con la pérdida del partido, deducción de puntos, prohibición de jugar en un estadio determinado, prohibición temporal o definitiva para ejercer cualquier actividad relacionada con el fútbol y descenso a la categoría inferior. Frente a esto último, la crítica de Puche es que a los equipos de segunda división no les importaría, pues no existe tercera ni cuarta división: “No habría ninguna consecuencia por amañar un partido en una categoría en la que los jugadores y árbitros son más vulnerables”. Frente a este tema, el presidente de la Dimayor dijo que ese tema no se ha contemplado, pero que están dispuestos a recibir cualquier propuesta para favorecer al fútbol colombiano.

“El mayor trabajo se debe centrar en los árbitros, que son quienes quedan más expuestos. La Dimayor y la Comisión Arbitral deben comenzar con capacitación para protegerlos”, indicó el presidente de Santa Fe. La profesionalización del arbitraje es urgente. Jorge Enrique Vélez le dijo a este diario que los responsables de ese tema son la Federación de Fútbol de Colombia y la Comisión Arbitral, no la Dimayor. Por lo pronto, las apuestas en el fútbol constituyen un mercado que crece a velocidad sin igual: las cifras que manejan son astronómicas y sus patrocinios son una inyección de vitalidad para las finanzas de los clubes; pero las consecuencias pueden ser fatales si no se toman medidas. Por eso, la conocida frase de “lo que sucede en el fútbol, se resuelve en el fútbol” no es la solución.

 
 

 

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Redacción Investigación

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