De adalid contra falsos testigos a señalado de falso testimonio

Gustavo Moreno agita su ventilador

El polémico exfiscal anticorrupción decidió jugarse sus restos colaborando con la justicia. Ya ofreció nueva información sobre otros 15 personajes públicos.

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El que pega primero pega dos veces, reza un refrán popular, y en el contexto del sistema penal colombiano ese parece ser el camino elegido en el llamado cartel de la toga. Cuando el exgobernador de Córdoba Alejandro Lyons se vio con el agua al cuello, prendió su ventilador, con un detalle adicional: su negociación la hizo primero con la justicia norteamericana. Corroboradas o no sus revelaciones, lo cierto es que hoy está libre en Estados Unidos y negocia también con la Fiscalía colombiana. (Vea: El exdirector anticorrupción Gustavo Moreno agita su ventilador)

El viernes pasado, el fiscal Néstor Humberto Martínez confirmó que se avanza hacia un principio de oportunidad con el exdirector anticorrupción Luis Gustavo Moreno, quien optó por el mismo camino escogido por el procesado que lo puso a él en la mira de la justicia: Alejandro Lyons. Eso explica sus explosivas declaraciones en la Corte Suprema y la Fiscalía contra los exmagistrados Francisco Ricaurte y Leonidas Bustos, el magistrado Gustavo Malo y los congresistas Musa Besaile y Álvaro Ashton.

Como era de esperarse, los cinco encartados por Luis Gustavo Moreno salieron públicamente a desmentirlo, pero en buena medida sus delaciones llevaron a prisión a Musa Besaile, tienen a Bustos y a Malo en la cuerda floja y a Ashton dando explicaciones en la Corte Suprema. De paso, aparecieron otros poderosos a encararlo. Como el exfiscal Eduardo Montealegre, que ya lo denunció por falso testimonio y fraude procesal; o el exvicefiscal Jorge Perdomo, que lo señaló de haberle pedido interceder por un hermano de la excongresista Zulema Jattin.

Sin embargo, El Espectador conoció que la estrategia de Moreno es apenas la punta de lanza de su colaboración con la justicia, obviamente a cambio de jugosos beneficios judiciales. Lo que se viene en su segunda movida judicial es su confesión, por ahora, contra diez personajes más del mundo judicial y político. En esencia, pretende demostrar cómo operaba el sistema de pago de sobornos en la Corte Suprema de Justicia, de qué manera se solicitaban, a quiénes se les cancelaban y qué favores se concretaron.

Aunque algo ha trascendido sobre sus nuevos señalados, todo apunta a que los dos siguientes en la mira son los excongresistas Julio Manzur y Luis Alfredo Ramos. Del primero se sabe que, antes de que Moreno intentara mencionarlo y cuando Musa Besaile buscó salirle al paso acusándolo de extorsionista, a través de un hijo aseguró que el exfiscal anticorrupción, en calidad de abogado, buscó pedirle dinero para evitar una orden de captura en su contra. No obstante, Moreno lo tiene en la lista para acusarlo.

En cuanto a Luis Alfredo Ramos, el asunto es más complejo, porque Luis Gustavo Moreno fue oficialmente su abogado defensor. De hecho, cuando Moreno se hizo notorio en los medios de comunicación por sus denuncias públicas contra los falsos testigos, uno de los casos que más expuso fue el del exgobernador de Antioquia, quien ahora se perfila como precandidato presidencial por el Centro Democrático. Al parecer, ahora Moreno piensa contar cómo se movieron dineros en su investigación ante la Corte.

Ramos se adelantó a decir que no pagó un peso distinto a su defensa. Pero Moreno tiene claro que su mejor defensa es atacar y lo incluyó entre los personajes de los que piensa hablar. Y como la exigencia de la justicia es alta, ya ofreció a la Fiscalía hablar de ocho más: los congresistas Mauricio Lizcano, Julio Gallardo, Argenis Velásquez y Nilton Córdoba; los exgobernadores Juan Carlos Abadía y Lucas Gnecco; el exmagistrado auxiliar Camilo Ruiz y el exalcalde de Villavicencio Franklin Chaparro.

Sin que se sepa de qué va a hablar, aunque se supone que puede ser sobre el proceso por presuntos nexos con el paramilitarismo que tiene abierto en la Corte Suprema, el expresidente del Congreso, Mauricio Lizcano, expidió este viernes una declaración en la que señaló que jamás ha visto a Moreno, que nunca ha tenido contacto con él y que sus abogados han sido Yesid Reyes y Carlos Solórzano. El senador Lizcano le pidió a la Fiscalía que investigue quién está detrás de Moreno y trata de enlodarlo en el cartel de la toga.

Sobre los demás, el denominador común es que, salvo Camilo Ruiz, incluido en la lista porque fue el magistrado auxiliar del señalado Gustavo Malo, todos afrontaron o están pendientes de procesos ante la justicia. Al parecer, las revelaciones de Moreno se inclinan a documentar de qué manera en algunos casos él obró como abogado en alianza con administradores de justicia, o se enteró de pagos para intervenir en diferentes expedientes, sin que ello se traduzca en absoluciones o inhibitorios.

Lo único claro es que hasta el momento las confesiones de Moreno han sido acogidas por la Fiscalía y la Corte, y ello se prueba en la difícil situación que afrontan Francisco Ricaurte, Leonidas Bustos, Gustavo Malo y Musa Besaile. Lo paradójico del asunto es que el abogado que se hizo célebre denunciando falsos testigos, terminó envuelto en sobornos y ahora es señalado de incurrir en falso testimonio, el mismo título que dio a su vituperado libro, que lo acompañaron a lanzar sus amigos de la magistratura.

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