La rebaja de penas al clan del “Loco” Barrera

Condenados por hacer parte de la organización del narcotraficante más poderoso de los últimos años acaban de recibir el beneficio de reducirles entre dos y casi cuatro años la pena en prisión.

Su cadena de testaferros corre otra suerte. Primero fueron absueltos, luego condenados, y ahora reciben beneficio de reducción de pena.

Hace casi dos décadas, Daniel El Loco Barrera se consolidó como jefe clave del narcotráfico. Siempre fungió como un humilde campesino, pero era un capo. Producto de la exportación de 720 toneladas de cocaína, sus bienes llegaron a superar los US$35 millones y su clan familiar fue depositario de gran parte de esa fortuna. Pero fue capturado el 18 de noviembre de 2012 en San Cristóbal (Venezuela) y hoy paga una condena de 35 años en Estados Unidos. Entre tanto, su cadena de testaferros, conformada por seis amigos y familiares, corre otra suerte. Primero fueron absueltos, luego condenados, y ahora reciben beneficio de reducción de pena.

Las actividades criminales de Barrera y su círculo se evidenciaron en el año 2000, cuando las autoridades detectaron que una organización dedicada a traficar drogas tenía un emporio societario. Jaime Jerez y su pareja, Norma Constanza Cárdenas, usaban la empresa Jergal S.C. para lavar dinero y constituir una red de sociedades comerciales. Otros socios del capo eran Óscar Alberto Jerez y su esposa, Ruby Yiceth Ayala, quienes realizaban actividades similares con la empresa Herjez Ltda. Para las autoridades, la persona clave era Jaime Herreño, quien llegó a administrar 31 sociedades, 270 inmuebles y 24 establecimientos de comercio.

Lo que más llamaba la atención era el manejo de grandes sumas de dinero en efectivo. Para ello, la organización tenía a dos personas de confianza. Nemesio Ayala y Nemesio Ayala Barrera, sobrino del capo. Además de administrar propiedades como la hacienda Mi Ranchito, ubicada en Puerto Lleras (Meta), atendían las necesidades económicas de Ana Silvia Barrera, madre del narcotraficante, y su círculo familiar. A este grupo se sumaron Germán Quiroga Velasco y Óscar Richard Martínez Arango, quienes prestaban sus nombres para mover dinero en diferentes bancos y comercializar activos.

No obstante, fue en 2009 cuando las autoridades detectaron que lo que realmente pasaba era que Daniel Barrera había asumido el control del negocio ilícito de las drogas dos décadas atrás. Con un detalle clave, y es que el Loco hizo una alianza con las Farc y las autodefensas que le brindaban seguridad y su apoyo para expandir el tráfico de cocaína a diversas partes del mundo. Una droga e insumos que se movían a través de grandes empresas transportadoras de carga hacia los Llanos Orientales, desde donde a la vez sacaban la cocaína hasta ciudades como Bogotá, Tumaco, Buenaventura, Cartagena y Barranquilla.

Paradójicamente, así como parte de su familia se prestaba para encubrirlo en sus actividades, su círculo cercano fue quien lo puso en el radar de las autoridades de Colombia y Estados Unidos. Élver Hernando Barrera, primo del narcotraficante, lo dejó al descubierto. Hacia 2013 detalló el modus operandi de la organización, bienes y testaferros, información que se complementó con nuevos testimonios, interceptaciones telefónicas e inspecciones judiciales, así como a través de operaciones de inteligencia, seguimiento y vigilancia.

En esas vueltas empezaron a caer sus socios, con contradictorias decisiones de la justicia. El 17 de junio de 2013, el Juzgado Octavo Penal Especializado de Bogotá condenó a Óscar Alberto Jerez, Jaime Jerez Galeano, Germán Quiroga y Norma Constanza Cárdenas por los delitos de lavado de activos agravado y testaferrato y los absolvió por concierto para delinquir y enriquecimiento ilícito. Otros tres, Nemesio Ayala, Oscar Richard Martínez y Ruby Yiceth Ayala, fueron absueltos de los delitos de lavado de activos, concierto para delinquir y enriquecimiento ilícito. Un mes después el Loco Barrera fue extraditado a Estados Unidos.

Ante la decisión, siguió la pelea jurídica entre la Fiscalía y la defensa de los procesados, la cual se trasladó al Tribunal Superior de Bogotá. Allí el caso quedó en manos del magistrado Pedro Oriol Abella, quien presentó ponencia dando un vuelco radical al fallo de primera instancia. En esencia, el togado argumentó que existían suficientes pruebas para condenar y llamó la atención al juez señalando que en su sentencia se había alejado de la realidad procesal. Con estos argumentos, el 15 de marzo de 2015, la sala del Tribunal condenó a ocho personas a penas de entre ocho y 15 años de prisión. De paso compulsó copias para que se investigara al juez que emitió el fallo.

Luego de la condena en segunda instancia, y sobre la expectativa de que inicialmente habían sido absueltos, la defensa del clan del narcotraficante presentó recurso de casación ante la Corte Suprema de Justicia. Al proceso acudió la Procuraduría, insatisfecha por las bajas penas impuestas al tratarse de allegados al último gran capo del narcotráfico. El asunto se resolvió hace dos semanas, con un fallo que sorprendió al Ministerio Público. La Corte rebajó las penas, exaltando aspectos como la gravedad de la conducta, sus atenuantes y que no se tuvo en cuenta que algunos de los condenados no tenían antecedentes, así como su buena conducta y arraigo familiar.

Al respecto, la defensa de algunos miembros del clan del Loco Barrera consideró que con el fallo se hace equilibrio entre la conducta criminal y la pena impuesta. Por su parte, una fuente del Tribunal Superior de Bogotá consideró que, aunque se mantuvo la condena, la rebaja de pena, independientemente del número de meses, tendrá una connotación internacional, como quiera que se trata del círculo de un capo del narcotráfico como el Loco Barrera, quien durante dos décadas inundó de cocaína las calles de Estados Unidos.

La condena contra el capo en Estados Unidos

Son muchos los condenados por la justicia de Estados Unidos por narcotráfico. Una de las más altas fue la que impuso un juez a Daniel el Loco Barrera. En su momento la más alta había sido para Carlos Ledher, quien fue sentenciado a cadena perpetua. A éste le sigue la impuesta a 45 años de cárcel a Diego Montoya, alias Don Diego, uno de los jefes del cartel del norte del Valle. También aparece en el listado de los castigados con mayor severidad por la justicia estadounidense Diego Murillo, alias Don Berna.

En cuanto a Barrera, el juez que lo sentenció, Gregory Woods, consideró al momento de tomar la decisión que por su condición de líder del narcotráfico y las 720 toneladas que ingresó al país del norte debía recibir una pena ejemplar, que se tradujo en 35 años de prisión y una multa de US$10 millones.

Actualmente, Barrera lleva cuatro años en prisión y para su captura fue clave la operación “Cuenca del Pacífico”, en donde fueron capturados sus socios Julio Lozano Pirateque y Luis Agustín Caicedo.