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Aún no se ha presentado un riesgo epidemiológico
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Las manchas en el contrato de limpieza del Hospital Militar

Desde diciembre de 2018 cambió el operador. Las denuncias radican en que los indicadores económicos que evaluaban las propuestas en la licitación beneficiaron a una empresa en particular: Representaciones e inversiones Elite.

El Hospital Central Militar contrató los servicios de limpieza y desinfección en diciembre. / Archivo

En el Hospital Central Militar, en Bogotá, uno de los más grandes e importantes del país, se sigue milimétricamente la ejecución de los contratos para el suministro de alimentos y el servicio de limpieza y desinfección. Fueron licitados a finales de 2018 en medio de denuncias por irregularidades en la forma en que se establecieron los indicadores para evaluar la capacidad económica de los proponentes. Además, la transición por el cambio del operador ha sido compleja, no solo porque la planta de 239 personas dedicadas al aseo cambió de un día para otro, sino que muchos no estaban capacitados. A eso se sumó que el pasado 28 de enero la Secretaría de Salud de Bogotá clausuró dos zonas por una aparente plaga de cucarachas. Sin embargo, desde el hospital aseguraron que ni la operatividad ni la seguridad sanitaria están comprometidas.

El contrato de limpieza y desinfección se entregó a finales de 2018. El proceso de licitación para elegir al nuevo contratista que prestaría el servicio por un valor de $22.250 millones comenzó en septiembre del año pasado. En ese momento se publicaron los pliegos de condiciones, en los que se establecieron los indicadores técnicos y económicos para la evaluación de las propuestas. La experiencia requerida fue presentar tres constancias de contratos con similares características y que solo uno de estos se ejecutara en instituciones hospitalarias de alta complejidad. Sin embargo, los reparos de las empresas del sector estuvieron enfocados en los indicadores financieros.

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En septiembre de 2018 se publicó el pliego de condiciones, en el que quedaron establecidos los indicadores para evaluar la capacidad económica. En el estudio previo se realizó un análisis con los datos financieros publicados en la base de datos del Sistema de Información y Reporte Empresarial la Superintendencia de Sociedades de 35 empresas del sector. Sin embargo, a El Espectador llegó una denuncia en la que, con documentos, señalaban que ese análisis se hizo con cifras de 2015 y no de 2017, y que se utilizó información de empresas que no eran del sector, lo que alteró los promedios. Supuestamente, esta situación benefició a la empresa Representaciones e Inversiones Elite Limitada, que terminó ganando la licitación por ser la única que cumplía con los requisitos de liquidez, endeudamiento, capital de trabajo, entre otros.

 
Las cinco empresas que más indicadores económicos cumplían según los datos de 2017.
Diseño El Espectador

Empresas contratistas de alimentos

 

 

 

Ante estos cuestionamientos, el Hospital Militar manifestó que las cifras sí eran de 2017, que se sacaron de la Supersociedades, que las empresas seleccionadas fueron escogidas a través del Secop (la base de datos de contratación pública del Estado) y que en ningún momento se benefició a una sociedad. Es más, en el mismo pliego señalaron: “Con el fin de cobijar más ofertas al momento de realizar el cierre del proceso y buscar que haya pluralidad y transparencia, algunos indicadores fueron ajustados para permitir mayor participación de oferentes (…). El comité económico establece los siguientes indicadores financieros para el presente proceso de contratación, los cuales permiten pluralidad de oferentes, toda vez que más del 70 % de las empresas de la muestra cumplen con los indicadores requeridos”.

Fuentes que conocieron de cerca el proceso de licitación manifestaron que los indicadores aparentemente fueron ajustados para permitir un mayor número de oferentes con un estudio de mercado no actualizado, al punto que las empresas con mayor experiencia en servicios de aseo en entidades hospitalarias no cumplían con los requisitos. Agregaron que, por ejemplo, las cinco sociedades con más facturación –más de $1.200 millones– no cumplían con el indicador de liquidez. Además, criticaron el indicador de capital de trabajo, que son los recursos que debía tener la empresa para poder operar, pues exigían que tuviera una capacidad del 30 % del valor del contrato, es decir, $6.659 millones, porque el contrato se pagaba a tres meses.

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“Teniendo en cuenta que la facturación máxima del contrato al mes es de $517 millones, se da a entender que el hospital requirió una capacidad de operación propia por un año completo sin recibir pago. Algo totalmente inusual porque, legalmente, los contratos se pagan a tres meses”. En respuesta a esas críticas, la administración del Hospital Militar señaló que, además de bajar la exigencia en los requisitos en comparación con años anteriores, el indicador se estableció en ese monto, porque el oferente “debía contar con un capital de trabajo que le permita la adquisición de la maquinaria e implementos”.

Desde el Hospital Militar explicaron que desde que comenzó el proceso rechazaron esos señalamientos argumentando que “por políticas de la entidad establecidas para los procesos cuyo presupuesto está comprometido para vigencias futuras y requiere que los posibles oferentes cuenten con la solvencia financiera para la ejecución de los futuros contratos durante los próximos cuatro años, sin poner en riesgo los recursos comprometidos y la ejecución de estos”. Agregaron que tampoco era cierto que beneficiaran a Representaciones e inversiones Elite, pues otras tres empresas del sector también acreditaban tener los requisitos financieros solicitados. Además de Elite, las sociedades Mayordomia y Servicios, Asistencia Domiciliaria Integrada y Centro Aseo Mantenimiento Profesional cumplían con los indicadores.

Empresas contratistas de aseo

 

Sin embargo, es necesario precisar que aparte de Elite, ninguna de las otras tres empresas tenían experiencia en la prestación del servicio de limpieza y desinfección es hospitales de tercera y cuarta categoría. En la licitación finalmente participaron la Unión Temporal Hosmil 2018 –de la cual hacía parte la empresa que desde hacía cinco años prestaba el servicio– y Elite, la cual terminó ganando por dos puntos en la calificación total de las propuestas. El contrato se adjudicó el 4 de diciembre y Elite comenzó a operar el 19 de diciembre. Lo más complejo de la transición, según el Hospital Militar, es que el antiguo operador se llevó a toda su gente y retiró hasta las canecas, por lo que se han generado ciertos traumatismos.

Si bien hoy los contratos se ejecutan parcialmente, el grupo de 10 supervisores y directivos del Hospital Militar le dijeron a este diario que se trata de un momento de transición y acople, y que no se ha presentado ningún riesgo epidemiológico. Es decir, que a pesar de que han tenido contratiempos con la capacitación y certificación del personal en los protocolos de humanización, limpieza y desinfección -a hoy el 70 % de las personas ya están acreditadas-, en ningún momento el centro médico ha tenido que cerrar por problemas de brotes, bacterias u hongos. Según la administración del hospital, se están realizando reuniones semanales para hacer un seguimiento minucioso y evitar emergencias sanitarias.

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“Aunque no se ha llegado al 100 % del cumplimiento del contrato, se han realizado acciones de mejoras y seguimientos. Además, que los esfuerzos se han concentrado en la capacitación del personal y en evitar cualquier brote epidemiológico, por lo que los controles al manejo de infecciones son más estrictos. La curva de aprendizaje es alta y nuestros controles de limpieza, en especial los de luminometrias que se cumplen en un 100 %, en áreas como las salas de cirugía y cuidados intensivos, son exigentes porque la vida de los pacientes está en juego”, precisó la administración del hospital. Insistieron que hasta el momento se ha ejecutado el 0,07 % del contrato, por lo que se permite dar tiempos al operador para hacer ajustes y acoplarse.

Una de las principales críticas a lo que sucede en el Hospital Militar Central es que tanto el contrato de limpieza como el de suministro de alimentos quedaron en manos de empresas que son propiedad de las mismas personas. Además de que se presentaron los mismos cuestionamientos en la licitación de ambos contratos por los indicadores financieros, y que en alimentos solo se presentó una propuesta, este diario conoció que una de las socias de Elite, Adriana Camargo Beltrán, es la representante legal de Ardiko A&S Construcciones Suministros y Servicios, una de las empresas que conforman la Unión Temporal Alimentos y Servicios, la ganadora del contrato del suministro de alimentos. Es más, el representante legal de Elite, Daniel Zabala, se presenta como asesor jurídico de la unión temporal.

Lo que se desconoce hasta el momento es si Francisco Javier Sandoval Buitrago, el representante legal de la UT Alimentos y Servicios y la única persona del sector que cumplía con todos los indicadores financieros para presentarse a la licitación del contrato de alimentos –que tiene un valor de $20.600 millones–, tiene relación comercial con Elite, empresa con la cual ha tenido diversas alianzas en contratos estatales. Es más, Sandoval aparece mencionado en un artículo publicado en 2010 por El Tiempo en la que lo señala de tener supuestas relaciones con paramilitares en Tolima y que bajo su fachada de empresario era conocido con el alias de Morrongo.

El Hospital Militar indicó que esa información también llegó a sus manos y que al hacer averiguaciones con las autoridades no encontraron ninguna investigación contra Francisco Sandoval. Agregó la administración del hospital que no existe en la ley impedimento alguno para contratar con las empresas que ganaron las licitaciones y que tienen similitud en sus gobiernos corporativos. El Espectador encontró que Sandoval y Elite han sido socios en otros cuatro contratos para el suministro de alimentos y el servicio de limpieza en entidades como Transmilenio y el Instituto de Bienestar Familiar.

Las alertas de la Secretaría de Salud

Al requerir información a la Secretaría de Salud sobre la situación del Hospital Militar, sostuvo que el año pasado realizó una visita a solicitud de Ecocapital, la empresa encargada de recoger material peligroso en el hospital, por un episodio de mal manejo de residuos. Además, la entidad reportó que en el centro médico se aplicó una medida sanitaria en el área de lavandería y en el comedor de empleados por plaga de cucarachas, por lo que se ordenó la suspensión inmediata de los servicios. La Secretaría sostuvo que no entregaba más información, porque existía una investigación abierta y aclaró que el hospital no había solicitado levantar las medidas impuestas.

Al respecto, el Hospital Militar explicó que la visita de la Secretaría por el mal manejo de residuos se hizo el 25 de mayo de 2018, mucho antes de que entrara el operador. Además, señaló que todo surgió porque Ecocapital encontró una aguja que sobresalía de una de las bolsas. Y aclaró que el episodio no pasó a mayores porque se concluyó que se trató de un error humano. Frente al tema de los cierres del comedor y uno de los shut de ropa sucia, la administración manifestó que es un caso atípico y que se dio tras una visita realizada por la Secretaría de Salud el pasado 28 de enero. Los correctivos que se tomaron fueron remodelar las áreas y realizar fumigaciones de refuerzo. Finalmente, el hospital agregó que el pasado viernes 1° de marzo hizo la solicitud para levantar las medidas.

En el Hospital Militar ya arrancaron dos procesos para sancionar a Elite y la UT Alimentos y Servicios por incumplir el contrato. A la primera ya la citaron a descargos y con la segunda están en proceso de establecer el valor de la multa. Sin embargo, la dirección del centro médico sostuvo que no tiene reparo alguno con los contratistas, pues en su labor han sido diligentes, resolutivos y con capacidad financiera para enfrentar cualquier contingencia. Finalmente, precisaron que no hubo irregularidad con los procesos de licitación de los contratos y que durante años ha sido complicado que se presenten varios oferentes, en especial las empresas más grandes del sector, por la complejidad que requiere contratar con el Estado.

 

 

 

 

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