Los pasos finales del revisor de Cafesalud

En medio de las conjeturas sobre el asesinato del contador Luis Caicedo hay una prueba que por ahora demuestra que un joven lo asesinó: las cámaras del apartamento.

Luis Alfredo Caicedo, contador de Cafesalud, asesinado el martes de esta semana. / Tomado de Youtube

El asesinato del revisor fiscal de Cafesalud, Luis Alfredo Caicedo, descubierto en la mañana del pasado martes 8 de marzo, tiene especulando a quienes siguen de cerca el escándalo desatado en esta EPS desde que asumió la atención de los usuarios de la cuestionada firma Saludcoop. Que estaba a punto de entregar un informe crucial sobre las cuentas de la entidad que evaluaba, que tenía en sus manos el as para demostrar irregularidades en la gestión de Guillermo Grosso al frente del traslado de las obligaciones de Saludcoop a Cafesalud, que conocía las presiones de los políticos. Por ahora lo único cierto es que nada apunta a estas y otras conjeturas.

Tampoco se descarta cualquier hipótesis, pero hasta el momento las sospechas recaen sobre un joven menor de 25 años que ingresó con Caicedo a su apartamento ubicado en el piso 21 de las Torres del Parque en el sector de La Macarena en Bogotá, y que quiso salir en la madrugada portando tres maletas. Según las primeras pesquisas de la Fiscalía, su nombre no quedó registrado en la portería porque el propio Caicedo lo impidió e insistió al vigilante de turno que lo dejara seguir en su compañía. El ingreso de ambos se concretó hacia las siete y quince de la noche del lunes 7, y el joven abandonó el edificio hacia las cinco y media de la mañana del martes 8.

¿Qué sucedió en esas diez horas y por qué el cuerpo sin vida de Caicedo fue encontrado boca abajo, apuñalado y con las manos atadas en la tina del baño de su habitación? El primer dato que trascendió fue que, según Medicina Legal, Caicedo murió por heridas causadas con arma cortopunzante y lesiones en vías respiratorias provocadas por asfixia mecánica. Es decir, todos los indicios propios de un crimen pasional con intento de hurto. Este último detalle porque el joven intentó salir del edificio con tres maletas en cuyo interior llevaba objetos de valor, prendas de vestir y joyas. El joven no se llevó las maletas porque los vigilantes lo impidieron.

Hasta ahí la versión oficial de lo sucedido. Lo que resulta revelador y seguramente ni siquiera sabe el joven que acompañaba a Caicedo, es que el revisor fiscal de Saludcoop y Cafesalud, además de ser un estudioso de las ciencias contables y la auditoría en salud, o de ser un hombre refinado, de gustos selectos y viajero reconocido, tenía una particularidad: en su apartamento instaló varias cámaras conocidas como de ojo de pescado, difíciles de captar a primera vista, pero capaces de lograr imágenes periféricas de los principales espacios del área social y las habitaciones. Ese detalle hoy les permite a las autoridades establecer con certeza lo que sucedió.

Una fuente judicial detalló a El Espectador lo que guardaron esas cámaras entre las 7:15 de la noche y las 5:30 de la mañana de los pasados días 7 y 8 de marzo. En términos generales, las imágenes muestran una relación cercana o de confianza entre Caicedo y su acompañante. Se ubican en la sala del apartamento, ingieren licor mientras conversan y el joven empieza a bailar con gestos seductores. Súbitamente, los dos se detienen porque les llega un domicilio de comida. Entonces se van a la mesa, hay escenas de cariño, terminan de cenar y vuelven a la sala. En ese momento, semidesnudo, el joven continúa su baile.

Según la fuente, en los gestos de Caicedo se advierte que le da órdenes a su acompañante y que éste lo complace. Pero sorpresivamente el muchacho se indigna, empuja a Caicedo con sus dos manos y empiezan a pelear. El visitante, de contextura atlética, somete al anfitrión y se advierte como él le pide calma. Entonces el joven va a la mesa, toma un cuchillo y ataca de frente a Caicedo. Cuando éste comienza a desvanecerse, le asesta otro puntazo en la espalda. En seguida, con Caicedo en el piso herido, el desconocido sale de la imagen brevemente, luego regresa con una bolsa blanca en sus manos que coloca en la cabeza de Alfredo Caicedo y lo ahoga.

Acto seguido, amarra sus manos, arrastra el cuerpo por las escaleras en caracol hasta el segundo piso del apartamento dúplex y lo lleva hasta la tina del baño, donde lo deja boca abajo. Luego busca en el cuarto principal hasta que encuentra tres maletas y empieza a llenarlas con vestidos, lociones y otros objetos. No advierte varios fajos de dinero que Caicedo tenía a la vista en su habitación. Se pone una chaqueta de la víctima, vuelve a la sala con las tres maletas, mira hacia todos lados buscando cámaras ocultas y luego, inexplicablemente, comienza a romper todos los objetos de cristal que encuentra, quizá para demostrar una pelea mayor.

El joven sale hacia las 5:30 de la mañana con las tres maletas y ahora son las cámaras del conjunto residencial las que registran sus movimientos. El instante en que llega a la portería y el vigilante se opone a que saque las maletas, los intentos que el celador hace por comunicarse con Caicedo en su apartamento, las explicaciones que intenta dar el muchacho sin convencer a su interlocutor. La aparición de otro vigilante que entra en la conversación, y al final la forma como el joven decide dejar las maletas y abandonar el edificio. Una hora después llega la empleada doméstica de Caicedo, sube con un vigilante y segundos después constatan lo sucedido.

Lo demás son las elucubraciones en torno al asesinato. Es cierto que Caicedo, desde agosto de 2013, ejercía como contralor de Cafesalud, en virtud de una medida cautelar que ordenó una vigilancia especial a la entidad, efectiva a través de la firma Baker Tilly Colombia Ltda. que él presidía. También es cierto que desde agosto de 2015 la Superintendencia de Salud lo había comisionado a través de su empresa para que incrementara la vigilancia especial a Cafesalud. Ya en noviembre de 2015, Baker Tilly advertía que Saludcoop presentaba un patrimonio negativo superior a los $2,8 billones y que su déficit de capital de trabajo era elevado.

El 18 de diciembre de 2015, Baker Tilly entregó una nueva auditoría a la Supersalud, a través de la cual recomendaba mejoras en los centros de cómputo, creación de copias de respaldo, formalización de algunos contratos o instructivos para procesar la información; al tiempo que advertía problemas con la afiliación de usuarios, conflictos contractuales o fallas en seguridad. Aunque se dice que estaba a punto de entregar un informe clave, ya el lunes 7 de marzo había aportado uno con información financiera para entender lo que hoy escandaliza. Una pérdida en Cafesalud, con corte a 31 de diciembre de 2015, superior a los $310 mil millones y patrimonio negativo de $651 mil millones.

El último reporte de Luis Alfredo Caicedo advierte que Cafesalud tiene que efectuar un plan de mejoramiento de su patrimonio, su liquidez y su esquema financiero y administrativo si quiere superar la causal de liquidación en que se encuentra. Además, señala que la siniestralidad de la EPS acumulada está en un 113, 22% y que la representación de los gastos sobre los ingresos operacionales es enorme. Por eso, expresa el documento de Baker Tilly, si estos aspectos no se corrigen, “la entidad en un futuro podría no tener viabilidad financiera y administrativa. Caicedo hizo énfasis en los compromisos adquiridos por la EPS ante las autoridades.

En concreto, el socio director de Baker Tilly, horas antes de que un joven lo asesinara a cuchillo en su propio apartamento del sector de La Macarena en Bogotá, le pidió a Cafesalud que suscribiera un convenio de desempeño con el Ministerio de Salud; que aceptara la realización de una reunión mensual con un comité creado para evaluar ese desempeño; que se contratara una auditoría especial para evaluar el seguimiento de esta evolución; que en caso de vender las acciones de Esimed, con ellas se pagara la deuda al Fosyga, lo mismo que si se vende Cafesalud, y que se pagara la cartera POS o se cumplieran las metas de los presupuestos.

Es cierto que Luis Alfredo Caicedo tenía en la lupa a Saludcoop y a Cafesalud, pero por ahora su muerte apunta más al asesinato perpetrado por un joven a quien buscan las autoridades. Por si acaso, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, observó que no quiere pensar que esté en un sector en el cual existan mafias dispuestas a todo. En todo caso, agregó el funcionario, “las filtraciones ilegales muestran que estamos ante una estrategia de desinformación sofisticada”. La Superintendencia de Salud la mentó la muerte de Caicedo y anunció que espera que la Fiscalía aclare cuanto antes qué sucedió realmente y que se delimiten las verdades de las suspicacias.

Luis Caicedo y su empresa de contadores


El contador Luis Alfredo Caicedo fue un reconocido profesional en su área, que se destacó no sólo por sus logros académicos y laborales, sino por su capacidad para hacer empresa. Con más de 30 años de labores en sectores de transporte, salud, financiero o petrolero, se convirtió en referente para sus colegas que lo designaron directivo en varias agremiaciones, como el Instituto Nacional de Contadores Públicos de Colombia o el Consejo Técnico de la Contaduría Pública.

Luego de trabajar en Price Waterhouse Cooper se convirtió en uno de los gestores de su propia compañía Baker Tilly. Fundó la empresa en 1994 e ingresó en 2004 como miembro de la red Baker Tilly, una multinacional inglesa de contadores y consultores que nació en 1987 y hoy tiene sedes en 141 países. Como socio director, Caicedo creó siete líneas de servicio y contrató a destacados profesionales como el exfiscal Alfonso Valdivieso o el exministro de Salud Augusto Galán. Baker Tilly asesora a reconocidas empresas de los sectores público y privado.

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