Los últimos días del estudiante José Soto López

Luego de luchar por su vida durante 13 días en una unidad de cuidados intensivos, falleció recientemente un joven de 22 años en medio de un debate por una acción policial y la labor de un personal asistencial.

José Soto Berardinelli y su hijo José Ricardo en uno de sus viajes al exterior./Archivo particular

“Te vas por una sobredosis: por una sobredosis de maldad; por una sobredosis de indiferencia; por una sobredosis de dolo; por una sobredosis de ausencia del Estado, de falta de amor. Te vas por una sobredosis de mentira que permite y permitirá que sobre tu vida frágil y ante tu ausencia sigan inventado cuentos y elaborando argucias legales, para justificar lo injustificable, para ocultar la oscura verdad de lo que padeciste”. Con estas palabras, José Soto Berardinelli, despidió a su hijo José Ricardo Soto, un estudiante de derecho de 22 años que luego de permanecer 13 días en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica General del Norte, falleció en Barranquilla, en medio de un polémico procedimiento médico y policial que hoy investigan las autoridades.

La odisea del joven Soto, estudiante de la Universidad Autónoma del Caribe, puede ser la de muchos colombianos que todos los días buscan atención oportuna en hospitales y clínicas, pero marca diferencia por el accionar de la Policía y la indolencia del personal asistencial. Una cita con la muerte a la que asistió el paciente con varias horas de anticipación en medio de un personal indiferente con un joven en mal estado, que convulsionó, que luego presentó fallas en sus órganos vitales y que falleció el pasado 6 de junio cuando no resistió el octavo paro cardiorrespiratorio.

Un doloroso deceso que hubiera pasado inadvertido para la gente de no ser porque el pasado 2 de junio, El Espectador hizo público un video con las cámaras de seguridad internas y externas del Hospital de Puerto Colombia a donde llegó Soto y que minuto a minuto detalló los últimos momentos de vida de José Ricardo Soto López. Junto con el seguimiento al caso del diario El Heraldo de Barranquilla, son piezas claves de las autoridades para dilucidar lo que pasó.

Todo comenzó en la mañana del sábado 23 de mayo. Hacia las 10:30 a.m. el joven Soto salió de su casa para verse con su amigo Angelo Conti. Dos horas después apareció en el barrio San Carlos en Puerto Colombia y los vecinos advirtieron que llegó corriendo, asfixiado y pidiendo ayuda, gritaba: “No me peguen, yo pago, yo pago”. A los pocos minutos aparecieron dos agentes de Policía quienes lo llevaron en su motocicleta al hospital local.

Minutos después, hacia la 1:18 p.m., el estudiante Soto ingresó al centro asistencial. Allí llegó también su amigo Angelo Conti y al instante dos hombres en una camioneta gris. El paciente entró caminando con los policías y se sentó a la espera de atención médica. Habló con los uniformados hasta que ingresaron los dos hombres. Se trata de Andrés Felipe Zapata Caballero, un joven de 27 años, hijo de un diseñador, comerciante de productos chinos, y su amigo de 47 años Jaime Villarreal.

En la sala de espera empezaron a hablar y uno de ellos increpó a Soto. Pasaron los minutos y los agentes salieron del puesto de salud a hablar con Zapata y Villarreal. Luego del diálogo, Angelo Conti sacó a su amigo Soto del centro asistencial y con la mirada indiferente de los uniformados que, según el video, al parecer recibieron algo, y se retiraron del lugar en la motocicleta. Sin embargo, una tercera cámara en el lugar da cuenta que Soto fue golpeadopor Conti y Villarreal en la camioneta y luego fue ingresado a la fuerza al hospital. A la 1:28 p.m., el estudiante empezó a convulsionar y a arrastrarse por el piso, ante la mirada indiferente del personal asistencial y los hombres de la camioneta gris.

El desenlace fue fatal. Los funcionarios lo veían y seguían derecho. Su padre, José Soto Bernardelli, asegura que no recibió una atención adecuada. Cuatro horas después fue trasladado a la Clínica General del Norte. Allí permaneció 13 días en cuidados intensivos, pero perdió la batalla y en la madrugada del pasado 6 de junio falleció.

Desde entonces son más las dudas que las certezas que rondan a su familia. Su amigo Angelo Conti declaró que antes de su muerte Soto tuvo una sobredosis de cocaína. Su familia niega la versión y, en carta de despedida leída el día del sepelio, señaló que el joven murió por una sobredosis de mentiras.

Todos se han pronunciado sobre el caso. La comunidad de Puerto Colombia hizo una manifestación. Alejandro Gaviria, ministro de Salud, dijo: “Sin una básica humanidad no hay sistema de salud que funcione” y ordenó una investigación. La gerente del hospital de Puerto Colombia, Alicia Rueda, señaló que el caso es un llamado que está haciendo Dios” a los empleados de los centros asistenciales en el Atlántico. El comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, coronel Ramiro Castrillón, señaló que “si hubo extralimitación u omisión por parte de los uniformados que intervinieron se interpondrán las sanciones a que haya lugar, pero hay que esperar los resultados de la investigación.

El caso está en una fiscalía local por una denuncia que interpuso el padre de la víctima, José Soto Berardinelli, quien en diálogo con El Espectador clamó el traslado de la investigación a Bogotá. Hay dos agentes, dos médicos y tres enfermeras en investigación. Angelo Conti, Andrés Zapata y Jaime Villarreal ya fueron interrogados por las autoridades”.

“Cada hijo es un hijo único. No se quiere a uno más que a otro. El contenido del amor es el mismo. Varía la forma de expresarlo, la manera de interactuarlo. José Ricardo era mi gran amigo. Su luz, su carisma, su dulzura y su ternura llenaron mi vida de un amor indescriptible. Hijo de mi alma, no alcanzarán las lágrimas para llorarte. El tamaño de mi dolor no tiene límites, no alcanza el cuerpo humano para albergarlo”, expresó Soto en el cementerio Jardines de la Eternidad. (Vea: Video de homenaje de los amigos de José Soto López)

“Tus ojos de terror cómo conmueven, eran los ojos que veían la Colombia que no queremos, la Colombia inhumana gráficamente palpada en la insensibilidad de algunos de sus médicos. La Colombia amedrentada gráficamente palpada en la desprotección ciudadana por parte de quienes deben protegernos. La Colombia enferma que trastoca los valores de la amistad, la integridad y la honradez”. José Soto Berardinelli, padre de José Ricardo.

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