La necropsia del caso Manotas

Medicina legal determinó que la muerte de Francisco Cifuentes no se originó por la caída desde el segundo piso.

David Manotas Char./ El Espectador

“Hombre adulto, que presenta 22 heridas por arma corto punzante, de las cuales 17 heridas se encuentran en la parte posterior del cuerpo (cabeza y espalda) y 5 heridas localizadas en la parte anterior (cara, tórax y miembro superior izquierdo) las que producen en conjunto hemorragia aguda, severa”. Este es el principal hallazgo de la necropsia que el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses realizó al cuerpo del comisionista de la bolsa agropecuaria, Francisco José Cifuentes Ferreira. (Vea: La secuencia gráfica del caso Manotas)

Un dictamen elaborado el pasado 2 de septiembre luego que resultara muerto por un enfrentamiento con su vecino, el ingeniero David Manotas Char, en un apartamento al norte de Bogotá, originado en la petición que Cifuentes le hizo a Manotas de disminuirle el volumen a la música. (Vea además: En la escena del crimen del caso Manotas)

El hallazgo hace parte del informe pericial de necropsia número 2013010111001003043 de 11 páginas, en poder de El Espectador, elaborado por el médico forense Alberto Tejada Valbuena, en la sede central de la regional Bogotá. Un examen realizado cuatro días después de registrado el hecho que terminó con la muerte de Cifuentes Ferreira y con la decisión de la justicia de imputarle cargos a Manotas Char y enviarlo a prisión como presunto responsable del homicidio agravado de su vecino de apartamento.

Según la necropsia, el cuerpo agonizante de Cifuentes fue atendido por personal paramédico de una ambulancia en la terraza de su propio apartamento. Señala el documento que “al parecer hubo lucha en el piso superior con un vecino motivada por ruido; en dicho lugar (piso superior) hay signos de arrastre, sangre y otros signos de violencia”.

En desarrollo del hallazgo principal, expone la necropsia que el cuerpo presentaba un trauma penetrante en el tórax con laceración pulmonar y hemotórax. En otras palabras, el arma utilizada por Manotas dentro de la contienda, penetró el tórax de Cifuentes, cortándole el pulmón. Esta lesión produjo que este órgano se llenara de sangre impidiendo la función respiratoria, lo que condujo a su muerte. Tan violenta fue la pelea que los dos pulmones de Cifuentes fueron perforados por el arma corto punzante.

El informe de Medicina Legal va más allá y refleja la sevicia con que actuó Manotas, al punto que le generó a su víctima además traumas de tejidos blandos. En concreto, los músculos del tórax, la espalda y los brazos fueron golpeados con tanta fuerza que la necropsia mostró un cuerpo con múltiples moretones.

También como hallazgo principal forense se determinó que el cadáver de Cifuentes Ferreira presentó múltiples heridas de menor profundidad que comprometieron su piel y tejido subcutáneo en antebrazos y manos, con un patrón compatible de defensa. Esto significa que en la escena del crimen mientras Manotas agredía a Cifuentes, este intentaba defenderse con sus brazos utilizándolos como escudo de manera infructuosa.

El informe pericial también encontró lesiones contusas en codos, dorso, glúteos, rodillas y dorso de los dedos de las manos. Además de las lesiones ocasionadas por los golpes y las infringidas por el arma corto punzante, la autopsia de Cifuentes da cuenta que se encontraba en buen estado de salud.

El concepto del médico forense concluye que la muerte de Cifuentes “se explica por la pérdida masiva y aguda de sangre por las múltiples lesiones por arma blanca y a ella contribuye el estado de hipoxia por las lesiones pulmonares y la entrada de aire a la cavidad pleural. Hay evidencia de lesiones por mecanismo cortante dentro de un patrón que puede considerarse de defensa.”

En suma, esto quiere decir que el cuchillo con que fue atacada la víctima, al penetrar el tórax y perforar los pulmones, ocasionó una pérdida abundante de sangre y permitió la entrada de aire al tórax, cavidad que es cerrada, todo ello condujo a la incapacidad para respirar y la consecuente muerte de Cifuentes.

De otra parte la autopsia señala que “no hay lesiones de alta energía cinética como las que se producirían en precipitación de altura”, descartando así que la causa de la muerte haya sido la caída desde el piso superior a la terraza.

Es justamente con este hallazgo que queda en entredicho la posición de la defensa de Manotas en el sentido de que fue Cifuentes quien se habría lanzado desde el balcón del apartamento del victimario y que fue la caída la causa de la muerte. El informe pericial ratifica que la causa de la muerte fue por homicidio causado por “arma(s) corto punzante (s)”

Francisco José Cifuentes Ferreira al momento de su muerte tenía 39 años, medía 1,64 cm, pesaba 70 kg, su contextura era atlética con ancestro racial mestizo. Del dictamen pericial, la reconstrucción de los hechos y la visita a la escena del crimen, se deduce lo que pasó en la fatal noche del 29 de agosto.

Luego de la discusión entre los vecinos, Cifuentes golpeó la puerta, ingresó a la fuerza destruyéndola en el centro, allí fue recibido por Manotas quien en medio de la riña le propinó 22 puñaladas en diferentes partes del cuerpo; brazos, cara, boca, cabeza, piernas, pecho, abdomen y espalda. Minutos después, al parecer, lo arrastró hasta el balcón y posteriormente lo lanzó desde el segundo piso, cuando ya las mortales heridas hacían inminente su deceso.

Por el contrario, el agresor, David Manotas Char, según los primeros indicios médicos mostró una herida en su rostro y laceraciones en una de sus rodillas, según imágenes audiovisuales del caso.

Otro asunto que llama la atención del informe pericial de necropsia es la utilización de las armas. Señala el documento que en algunos casos la profundidad de las heridas alcanzó los 14 cm, lo que podría reflejar que el arma con que se agredió a la víctima era un cuchillo de gran tamaño.

Para complementar la investigación forense, Medicina Legal solicitó análisis a muestras y estudios adicionales del cadáver de Francisco José Cifuentes Ferreira, como frotis oral, anal y nasal que tienen como propósito determinar circunstancias personales desconocidas. También se pidieron exámenes en uñas, humor vítreo, sangre, orina y ropa interior, así como muestras toxicológicas para determinar la presencia de sustancias como alcohol y cocaína en la victima.

El informe forense constituye una de las pruebas fundamentales para demostrar ante la justicia de manera documental y científica lo que pasó en la trágica noche del 29 de agosto pasado. De paso podría desvirtuar el argumento fundamental de la defensa de Manotas que señala que el victimario actuó en legítima defensa.

En los próximos días habrá audiencia de acusación contra el imputado por homicidio agravado, al que sólo le pedían bajarle el volumen a su estruendosa música y tener buen comportamiento con sus vecinos. La justicia tiene la última palabra en este macabro acto de intolerancia.

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