Por medio de su firma Syntax GIS se tramitaron devoluciones ilegales

Un colombiano en el desfalco financiero más grande en Dinamarca

Se trata de Camilo Enrique Vargas Manzanera, un economista uniandino que se asoció con Sanjay Shah, financista británico investigado por un fraude de US$2.000 millones en falsas devoluciones de impuestos en el país europeo.

Sanjay Shah, el cerebro del fraude, quien se asoció con Camilo Vargas. / YouTube

Tras una investigación revelada por el New York Times, a principios de este mes, se conoció que el colombiano Camilo Enrique Vargas Manzanera está implicado en un desfalco financiero en Dinamarca por US$2.000 millones. Es decir, algo así como $6 billones, una cifra que equivale al 2 % del presupuesto nacional de Colombia. Según las autoridades, el fraude es catalogado como uno de los más grandes en la historia del país y se dio por maniobras ilegales entre 2012 y 2015, mediante el reembolso de impuestos a accionistas estadounidenses de empresas danesas.

Según el Gobierno danés, la forma en la que participó Camilo Vargas Manzanera, nacido en 1974 en Colombia, fue tramitando las referidas solicitudes de reembolso mediante la firma Syntax GIS, empresa constituida en Reino Unido en marzo de 2014. Esta sociedad, que fue creada por este mismo egresado de la Universidad de los Andes, debe actualmente al SKAT (la agencia de impuestos danesa, equivalente a la DIAN en Colombia) una suma cercana a los 1.000 millones de libras esterlinas (cerca de $4 billones), según se lee en el informe presentado hace dos meses por la liquidadora de la compañía en Londres.

El otro protagonista del escándalo es Sanjay Shah, un financista británico de padres indios que llegaron a Londres desde Kenia y que hoy vive escondido en Dubái, justamente cuando se iniciaron las investigaciones en su contra. Todo comenzó en 2012, cuando Shah empezó a tramitar miles de solicitudes falsas para la devolución de impuestos sobre dividendos supuestamente pagados por empresas danesas a accionistas estadounidenses. Todo lo hizo con su empresa Solo Capital, la cual creó en 2008 luego de trabajar en varias firmas financieras manejando el mismo asunto de devolución de impuestos.

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Según la respuesta que envió Sanjay Shah al New York Times, él no cometió un delito, sino que se benefició de las operaciones denominadas Cum-ex, como se conoce a las transacciones que surgen de los acuerdos binacionales para evitar la doble tributación, en este caso específico, entre Dinamarca y Estados Unidos. En otras palabras, esta operación permite a los inversionistas norteamericanos que posean acciones de empresas danesas tramitar la devolución parcial o total de los impuestos que la agencia estatal SKAT retiene, con base en el cálculo de los dividendos generados por esas mismas acciones.

Sin embargo, lo que descubrieron las autoridades danesas luego de tres años de investigación, fue que las solicitudes realizadas por la empresa de Sanjay Shah y sus socios, como el colombiano Camilo Vargas Manzanera, fueron ilegales. La razón: los supuestos inversionistas a los que decían representar realmente no tenían acciones en Dinamarca. La operación que hizo Shah por medio de su empresa Solo Capital fue tramitar devoluciones ficticias ante el SKAT, que ordenaba depositar los recursos en las cuentas bancarias de los supuestos inversionistas. No obstante, ese dinero salía instantáneamente a cuentas en bancos en los que Shah era cliente.

La mayoría de las solicitudes presentadas por Shah hicieron parecer que los beneficiarios de la devolución eran personas con planes de retiro pensional, empleando un producto financiero que supuestamente se constituyó como accionista de una empresa danesa. Sin embargo, las autoridades danesas encontraron que los 227 planes de retiro pensional que aplicaron para la devolución de impuestos estaban a nombre de solo 17 personas. Según el New York Times, en la práctica muchas personas prestan sus nombres para que queden asociados a diferentes planes pensionales.

Es el caso de un norteamericano de 30 años que adquirió 44 de esos productos en varios estados. Por esa razón, este activo mercado de planes de retiro pensional llamó tanto la atención de Sanjay Shah, quien logró atraer a gran cantidad de clientes, especialmente de la zona este de Estados Unidos. No obstante, la mayoría de los pagos de devoluciones de impuestos aprobados por el Gobierno danés nunca terminaron en las cuentas de los planes de retiro, sino que ese dinero se depositó en principio en un banco de Mainz (Alemania) para luego moverlo por otras entidades hasta aterrizar en las cuentas de Sanjay Shah y de su esposa.

Otra pieza clave de la historia es Sven Nielsen, el único funcionario de la Oficina de Dividendos del SKAT en Copenhague, división encargada de autorizar las devoluciones. Por la cantidad de trabajo, su función se limitó a verificar que la solicitud de devolución de impuestos estuviera correcta y su error fue que no averiguó si los supuestos inversionistas realmente eran accionistas de empresas danesas. Aunque las autoridades de ese país investigaron si Nielsen recibió beneficios a cambio de aprobar los trámites, no encontraron pruebas que lo involucraran con el caso de Sanjay Shah y del colombiano Camilo Vargas.

Sin embargo, Sven Nielsen terminó condenado a seis años de cárcel por un proceso totalmente distinto al caso de la devolución ilegal de impuestos. Ahora, las autoridades danesas le siguen la pista a la relación que él sostuvo con el colombiano Camilo Enrique Vargas Manzanera, con quien se conoció en 2014. Ese mismo año, Vargas Manzanera hizo varios viajes a Copenhague y le solicitó a Nielsen que lo asesorara para llenar formularios de devolución de impuestos, pues mediante su empresa Syntax GIS comenzaba a trabajar con Sanjay Shah, quien tiempo después se quedó con la sociedad.

Según Nielsen, su relación con Camilo Vargas llegó al punto de que salieron a cenar e incluso terminaron bebiendo cerveza. Esa amistad terminó dando frutos en 2014, cuando el Gobierno danés, previa autorización de Nielsen, pagó más de US$590 millones por devolución de impuestos, para responder a unas 1.500 solicitudes presentadas por clientes de Vargas Manzanera y Sanjay Shah. En 2015, los beneficios fueron mayores. En los primeros siete meses, antes de que se destapara el escándalo, el pago se incrementó hasta llegar a US$1.200 millones. Nielsen aprobó ese año 2.500 solicitudes, es decir, 16 por cada día laboral.

En un documental de la televisión danesa, Nielsen manifestó que en esa época no creyó que Vargas Manzanera lo estuviera utilizando. Sin embargo, un mes antes, las devoluciones que se pagaron a los clientes de Vargas y Shah sumaron US$25 millones. Según el New York Times, los productores del documental contrataron a un investigador para localizar a Vargas Manzanera, pero no lo encontraron. En cambio, en Dinamarca descubrieron el fraude tras una alerta de las autoridades británicas que investigaban a Sanjay Shah desde agosto de 2015, cuando supieron de sus maniobras ilegales.

En julio de 2016, la empresa de Sanjay Shah, Solo Capital, cerró sus puertas, tras ser allanada por las autoridades británicas. A su vez, Camilo Vargas dejó de ser parte de la firma Syntax GIS en agosto de 2016. Lo que ahora se sabe es que las autoridades de Dinamarca aún no han formulado cargos penales contra Shah o Vargas. No obstante, políticos del país europeo y generadores de opinión en diferentes medios coinciden en que se trata del peor fraude económico de su historia y que con las maniobras descritas se socavó la confianza que los ciudadanos tenían en el Gobierno, al ver cómo les robaron sus recursos.

Vargas Manzanera se graduó como economista en la Universidad de los Andes en 1997 con una tesis sobre "La tendencia exportativa de América Latina en el período 1980-1993". Varios miembros de su familia han tenido altos cargos en la rama judicial. Su abuelo Gonzalo Vargas Rubiano fue magistrado de la Corte Suprema de Justicia; su padre, Camilo Vargas Ayala, fue secretario del Consejo de Estado, y su tío, Guillermo Vargas Ayala, fue magistrado del mismo tribunal. Juan David Vargas Manzanera, asesor de la Autoridad Nacional de Televisión, dijo a este diario que no sabe el teléfono ni el correo electrónico de su hermano. “No sé nada de sus negocios”, agregó.

Se desconoce desde cuándo Camilo Enrique Vargas Manzanera se instaló en Inglaterra. La única relación previa con ese país se había establecido gracias a una tía materna suya, María Cecilia Manzanera Guerra, radicada en ese país desde hace muchos años. Lo cierto es que desde 1996 ella ya tenía pasaporte del Reino Unido. Y cuando Vargas Manzanera creó, hace cuatro años en Londres, la compañía que hoy le debe 1.000 millones de libras esterlinas a las autoridades danesas, no lo hizo como ciudadano colombiano, sino con un pasaporte que supuestamente lo identificaba como ciudadano belga.

 

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