25 años de impunidad en la masacre de Caloto, Cauca

Organizaciones indígenas y defensoras de derechos humanos reclaman verdad y reparación sobre uno de los capítulos más oscuros que han vivido los indígenas en el conflicto armado colombiano.

Según cifras de la Acin, desde 1999 han sido asesinados más de 600 indígenas en el norte del Cauca/. Foto: Colectivo de abogados Alvear Restrepo

Este 16 de diciembre se conmemora 25 años del asesinato de 20 indígenas integrantes del Resguardo de Huellas, en Caloto, (Cauca). Los aborigenes, quienes murieron reclamando sus derechos ancestrales a la tierra y el territorio, a manos de paramilitares junto con, presuntamente, miembros de la Policía y patrocinados por actores con intereses económicos de aquel departamento. Los indígenas buscaban recuperar por lo menos 500 hectáreas de la Hacienda El Nilo, en dicho municipio caucano.

Desde que se perpetró la masacre el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (Cajar), y la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), iniciaron el proceso de representación de las víctimas, sus familiares y el pueblo Nasa para buscar justicia y reparación.

Dentro del proceso judicial que se adelanta por la masacre de Caloto han sido llamados a juicio el general Fabio Alejandro Castañeda Mateus y el mayor Jorge Enrique Durán Argüelles, acusados por la masacre de los indígenas. Por falta de acciones de la justicia los uniformados, quienes permanecieron privados de la libertad entre febrero de 2015 y mayo de 2016, recobraron la libertad.

El juicio que enfrentan los miembros de la Fuerza Pública es el resultado de dos fallos del Consejo de Estado y de la Corte Suprema emitidos en 2014. La decisiones judiciales de los dos altos tribunales revocaron la decisión de la justicia penal militar que los había absuelto en julio de 1999. La Procuraduría archivó la investigación disciplinaria contra los oficiales en 1993.

El lapso de tiempo entre la masacre de Caloto y la entrega a las autoridades en febrero de 2015 de los uniformados, el oficial Fabio Alejandro Castañeda Mateus continuó su desempeño en la institución y fue ascendido a Brigadier General de la Policía. En 2013 Castañeda se retiró de la institución luego de 30 años de servicio.

En 1995 y ante la Comisión Interamericana de Derchos Humanos (CIDH), el Estado reconoció su responsabilidad en la masacre por la actuación de al menos 11 miembros de la Policía. Además, el Gobierno propuso una solución amistosa con el acompañamiento de la CIDH, comprometiéndose a crear un Comité de Impulso de la administración de justicia, con distintas instituciones estatales y expertos de la sociedad civil.

También, el entonces presidente de la República, Ernesto Samper Pizano, realizó un acto público de perdón del Estado colombiano por estos hechos. En cuanto a la reparación colectiva, conforme al arreglo amistoso pactado en la CIDH, el Estado entregó a título colectivo a las comunidades del pueblo Nasa del Cauca 15 mil hectáreas.

Dados los incumplimientos del Estado en relación con todas las medidas de verdad, justicia y reparación contempladas en este acuerdo, la Comisión Interamericana emitió un informe de fondo sobre el caso en febrero del año 2000. En el texto señaló que la responsabilidad internacional del Estado por la masacre y reiteró los compromisos del Estado que no se han cumplido.

Como resultado del trámite ante la CIDH, entre 1997 y el 2004 se llevaron a cabo audiencias de conciliación ante la Procuraduría de Popayán que fueron aprobadas por el Tribunal Administrativo del Cauca, y se cancelaron las respectivas indemnizaciones a 138 integrantes de los 20 núcleos familiares de las personas asesinadas.

19 personas que no hicieron parte de esta conciliación, continuaron su litigio ante el Estado, hasta que el fallo del Consejo de Estado de 2014 ordenó sus indemnizaciones las cuales se encuentran en etapa de ejecución.

La masacre de Caloto es una de las múltiples violaciones a los derechos humanos y a los derechos de los pueblos indígenas que ha debido enfrentar el Pueblo Nasa. A esta masacre le siguieron otras como la de El Naya, Gualanday y San Pedro, continuando con el exterminio de sus líderes e integrantes. 

 

Nombres de las víctimas de la masacre de Caloto

Darío Coicué Fernández, Ofelia Tombé Vitonás, Carolina Tombé Ñusqüé, Adán Mestizo Rivera, Edgar Mestizo Rivera, Eleuterio Dicué Calambás, Mario Julicué Ui (o Mario Julico), Tiberio Dicué Corpus, María Jesús Güetia Pito (o María Jesusa Güetia), Floresmiro Dicué Mestizo, Mariana Mestizo Corpus, Nicolás Consa Hilamo (o Nicolás Conda), Otoniel Mestizo Dagua (u Otoniel Mestizo Corpus), Feliciano Otela Ocampo (o Feliciano Otela Campo), Calixto ChilgüezoToconás o (Calixto Chilgüeso), Julio Dagua Quiguanás, José Jairo Secué Canas, Jesús Albeiro Pilcué Pete, Daniel Gugu Pete (o Daniel Pete) y Domingo Cáliz Soscué (o Domingo CálixSescué) y lesiones personales a Jairo Llamo Ascué.