Últimos avances de la investigación por atentado a la escuela de la Policía

En este momento, a puerta cerrada, la Fiscalía hace una nueva imputación de cargos contra Wilson Arévalo, quien fue detenido el pasado 30 de enero en Arauca. Los nuevos cargos están relacionados específicamente con el atentado del pasado 17 de enero en Bogotá, que dejó 22 cadetes muertos.

El carrobomba que ingresó alias "Mocho Kiko" a la escuela de cadetes causó la muerte de 22 personas más la de él mismo. Cortesía

Terrorismo agravado. Homicidio agravado. Tentativa de homicidio agravado. Concierto para delinquir agravado. Estos son los cargos que en este momento, vía Skype, le está imputando la Fiscalía a Wilson Arévalo. Se trata del hombre que vendió la camioneta a José Aldemar Rojas Rodríguez que luego se convertiría en el carrobomba que explosionó el pasado 17 de enero en la Escuela General Santander, causando la muerte de 22 estudiantes y, además, la del propio explosivista del Eln, Rojas Rodríguez, conocido con el alias de Mocho Kiko.

Arévalo fue detenido en la madrugada del pasado 30 de enero en la vereda La Primavera, de Fortul (Arauca). Conocido con el alias de Chaco, desde el día que se cometió el atentado en Bogotá, Arévalo se presentó ante las autoridades en Arauca señalando que fue él quien vendió la camioneta a Rojas Rodríguez. En ese momento, recordó el fiscal general hoy, Arévalo expresó que él solo había tenido contacto con Rojas Rodríguez por el negocio de la compraventa de la Nissan Patrol modelo 93 que estaba a su nombre, y que desde que se la vendió no había sabido más de él.

(En contexto: Carrobomba en la Escuela de Cadetes: ¿Quiénes cometen los atentados en Bogotá?)

La camioneta se la vendió en mayo del año pasado. Sin embargo, dijo el fiscal Néstor Humberto Martínez esta mañana en rueda de prensa, Arévalo siguió moviéndose en ella por Arauca hasta noviembre, cuando él mismo la condujo a Bogotá para entregársela a Rojas Rodríguez. La Fiscalía y la Dijín se dieron cuenta de ello porque rastrearon los peajes del país, para detectar que el 24 de noviembre Arévalo pasó con la Nissan por Tame, por Paz de Ariporo, por Yopal. Los investigadores del caso, señaló el fiscal, detectaron pronto que Arévalo les había mentido.

En la entrevista, por ejemplo, Arévalo nunca mencionó que hubiera manejado la camioneta hasta Bogotá. Como evidencia, los investigadores, indicó el fiscal, también encontraron en las cámaras de seguridad del terminal de transportes la figura de un hombre que correspondería con Arévalo, quien habría viajado de regreso a Arauca en bus. Casi dos meses más tarde, se perpetró el atentado en la Escuela de Cadetes de la Policía, el atentado más grave que haya sufrido esta institución en una de sus sedes urbanas.  

 
Recibos que, según la Fiscalía, comprueban que Wilson Arévalo se regresó de Bogotá a Arauca el 24 de noviembre en bus.
Cortesía Fiscalia

 

(Puede leer: Versiones confusas en la investigación por el atentado en la Escuela de la Policía)

A Wilson Arévalo ya le habían abierto investigación por rebelión y financiación del terrorismo. Los nuevos cargos que anunció hoy el fiscal Martínez, quien dio la rueda de prensa junto con el director de la Policía, el general Óscar Atehortúa, lo comprometen directamente con el atentado del pasado 17 de enero. Hasta ahora, son dos los hombres en esa posición: Arévalo y Ricardo Andrés Carvajal, detenido recién se perpetró el atentado en el sur de Bogotá. Arévalo se declaró inocente, lo mismo hizo Carvajal. 

Las dos grandes falsedades de Arévalo, según la investigación

El general Óscar Atehortúa las enunció así:

  1. En sus declaraciones iniciales, manifestó que el contacto con José Aldemar Rojas Rodríguez se limitó al momento en que este ve la camioneta casi por casualidad y le ofreció comprársela, acordando un plan de pago. Dijo que entonces jamás volvió a saber de él. Para los investigadores, es claro que sí hubo más contactos: fue Arévalo quien llevó la camioneta a la revisión técnico mecánica en julio de 2018 (es decir, cuando ya había sido traspasada a Rojas Rodríguez) y que fue él quien la condujo desde Arauca hasta Bogotá, para entregársela a Rojas Rodríguez.
  2. Arévalo habría omitido que estuvo en Bogotá. Los investigadores descubrieron que él también estuvo en la bodega que José Aldemar Rojas Rodríguez alquiló en el sur de Bogotá, lugar donde se armó el carrobomba.

Esta investigación la han realizado la Fiscalía y la Dijín de la Policía. El fiscal Martínez dijo también que se escudriñaron los movimientos financieros de Arévalo, lo que llevó a los investigadores a encontrar que, en el último lustro, anualmente ha tenido en sus cuentas bancarias depósitos por más de $1.000 millones. “Estarían asociados a una actividad de quesería”, dijo el fiscal general. Se supone que ese dinero era para que él comercializara quesos en La Primavera, la misma vereda donde él fue capturado hace 12 días.

(“Pablito”, el jefe del ELN que estaría detrás del atentado con carro bomba en Bogotá)

“Muestra que maneja unas sumas millonarias, estamos identificando si las mismas están relacionadas con actividades terroristas de las que forma parte el señor Arévalo”, expresó el fiscal general, cuyas declaraciones muestran su convencimiento de que Arévalo también hizo parte de la facción del Eln que planeó y ejecutó uno de los peores atentados que hayan sacudido a la capital del país.

 

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Redacción Judicial

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