Por acceso a la Circunvalar

Un lote en disputa, ubicado en el exclusivo sector de la calle 85, hace parte del incierto proyecto Transmilenio por la Séptima. Constructores, que adelantan conjunto habitacional, dice que promotores del pleito tienen otros intereses.

El incierto proyecto del Transmilenio por la carrera Séptima en Bogotá, que lleva cinco años en suspenso, es el soporte de una lucha jurídica entre un grupo de habitantes de la calle 84 y la Constructora Pijao. El choque es por un terreno en el que, según estudios del proyecto de transporte, se iba a construir una conexión entre la Séptima y la Circunvalar.

Los que se iban a beneficiar con la obra, que pondría fin a un problema de movilidad, hoy ven cómo en el terreno se construye el conjunto habitacional Altos de la Cabrera Pijao, proyecto que para la constructora podría generar ingresos por $40 mil millones.

Los habitantes que quieren la intersección vial pretenden que se suspenda la construcción. “Si no frenan las obras, después la solución vial será imposible, porque será imposible comprarles. Además, hay gente que tiene casas que quedarán detrás de los edificios y sin vista a la sabana”, dijo Eduardo Quijano, impulsor de una acción popular con la que se busca frenar la edificación.

Por su parte, la constructora insiste en sacar adelante el proyecto, para el cual ya tienen todos los permisos y casi todos los apartamentos vendidos. “Hemos tenido muchos líos y es hora de responderles a nuestros clientes”, dijo Sandra Duque, directora jurídica de Pijao.

En medio del litigio, el pasado 16 de septiembre el juzgado que tramita la acción le ordenó a la constructora suspender trabajos mientras se resuelve la demanda. Pese a esto, las obras continúan.

Ante esto, los demandantes denunciaron que los constructores no están respetando la ley y señalaron a la Alcaldía de Chapinero por no hacerla cumplir. Por su parte, la Alcaldía insiste en que no puede sellar la obra hasta no tener clara la zona en la que no se puede construir. Finalmente, la constructora dice que tienen todo en regla y que la franja que sería usada en una eventual intersección permanece intacta.


La demanda
El proyecto habitacional se dio a conocer hace tres años, y fue entonces cuando comenzó la lucha jurídica. Primero hubo oposición a la licencia de construcción y luego dos tutelas. Ante el fracaso de los recursos, en el 2009 se radicaron dos acciones populares. Una fue promovida por la abogada Nayibe Peña contra la Alcaldía de Bogotá, la Secretaría de Planeación y la constructora, invocando derechos como “la construcción de obras respetando disposiciones jurídicas, la calidad de vida y la defensa del patrimonio público”.

Las pretensiones fueron concretas: impedir la construcción, ordenar a la Alcaldía la compra de los lotes en litigio y conminar al IDU para que adelante la obra en la calle 85. Esto, porque de no comprar los lotes ahora y de permitir la construcción, el valor que el Distrito tendría que pagar luego para construir la intersección vial pasaría de $1.000 millones a $20.000 millones . “De no actuar a tiempo, sería un detrimento patrimonial”, agregó Quijano.

Nuevo choque
Desde la radicación de la acción popular han pasado más de dos años. Con el anuncio de la Alcaldía de Bogotá de desistir del contrato para construir Transmilenio por la Séptima, la constructora dio vía libre al proyecto.

Ante el movimiento de tierra, los promotores de la acción popular le pidieron a la jueza del caso, Luz Miryam Espejo, ordenar la suspensión de trabajos. Ella accedió el pasado 12 de septiembre, pero con una salvedad: “Sólo suspender en las partes que indica el estudio IDU-025 de 2006 (Proyecto Transmilenio), ya que, en caso de resultar avante la demanda, sería más costoso comprar áreas construida que terreno”.

A pesar de la orden judicial, las obras avanzan y “la Alcaldía de Chapinero no ha hecho nada, pese a que la orden está en firme. Preocupa cómo la administración distrital trabaja descoordinadamente”, insistió Quijano.

El lío es otro
Ante la insistencia de los promotores de la acción popular, la constructora habló y se fue de frente contra los demandantes. A través del abogado Hernán Carrasquilla, señaló que el lío detrás de todo esto no es la famosa intersección, sino un interés particular.

“Esa no es una acción de vecinos, sino de dos personajes que, en abuso del derecho, han adelantado acciones contra la constructora. Han hecho todo lo posible por frenar la obra escudados en un proyecto como Transmilenio, que la propia administración dice que está en veremos”.

Y Añadió: “En este caso se trata de una franja que supuestamente van a utilizar para la posible obra. Ellos pretenden parar toda la obra y nosotros, acatando la orden del juzgado , no hemos intervenido la franja que se supone será de interés vial”.

“Detrás de esto hay un caso particular: el señor Eduardo Quijano construyó mal su casa y la hizo con vista hacia la Sabana. Ahora dice que le estamos afectando el derecho de vista, porque vamos a construir edificios. Ese es el verdadero interés de todo este lío jurídico”, dijo Carrasquilla.

Por ahora, el litigio sigue su curso; la construcción, cuesta arriba, y la intersección, al igual que Transmilenio por la Séptima, embolatados. La solución a este lío está en manos de la justicia.