“Quien denuncia termina encartado”: periodista que hizo públicos cantos machistas del Ejército

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En entrevista con El Espectador, Adriana Villegas habla sobre la citación bajo juramento que enfrentará por orden el Batallón Ayacucho del Ejército, tras denunciar los cantos misóginos de la institución en una columna de opinión del pasado 18 de octubre.

Yo nunca tuve madre, ni nunca la tendré / Si alguna vez yo tuve con mis manos la ahorqué. / Yo nunca tuve novia, ni nunca la tendré, / Si alguna vez yo tuve, los ojos le saqué”. Tras denunciar cantos misóginos como estos, la periodista Adriana Villegas fue citada a declaración bajo juramento por el Batallón Ayacucho del Ejército. Luego de tres llamados por parte de la institución, la citación quedó para el próximo 14 de enero y allí tendrá que declarar ante militares por su columna No es broma, es violencia. En diálogo con este diario, Villegas asegura que no se siente intimidada, pero reconoce que se trata de una violación a la libertad de expresión.

Jonathan Bock, presidente de la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), que ha acompañado el caso, explica que la periodista Villegas no puede aportarle nada a la investigación, porque toda la información ya es de conocimiento público y revelar más datos sería una violación al derecho de reserva de fuentes periodísticas. “Se trata de un efecto de intimidación que se genera sobre un periodista”, aseguró. Además, Bock se comprometió a seguir el caso, invitando a la Procuraduría para que tome el poder preferente de la investigación, situación a la que el Batallón de Ayacucho se ha resistido desde el principio.

¿Cómo llegó a denunciar estos cantos misóginos del Ejército?

Yo me vine a vivir a Manizales en mayo de 2015, en una casa al frente del Batallón Ayacucho. En diciembre de 2018 ya había escrito algo sobre el tema, la columna se llama Cantar y Disparar y está disponible en internet. Es un tema común, frecuente, yo no puedo decir que todos los días pase, pero tampoco es una vez cada tres años. Ese lunes 12 de octubre yo había visto en Twitter un video de Unicef, como lo cuento en la columna, en el cual se habla sobre esos comentarios tan normalizados y que son violencia simbólica contra las mujeres. En la noche empecé a oír estos cantos y dije: esto es el video que vi en la tarde, esto no es broma, es violencia. Los grabé con el celular y publiqué la columna el domingo 18 de octubre.

En contexto: Ejército cita a declarar a Adriana Villegas, periodista que denunció cantos misóginos de soldados.

¿Qué pasó después de que publicara la columna No es broma, es violencia?

El bloque feminista de Manizales, que son 11 organizaciones que trabajan temas de género, sacó un comunicado en el cual le pedían al Batallón disculpas públicas. Después el presidente de la Asamblea Departamental, Juan Sebastián Gómez, gestionó una proposición en la cual le pidieron disculpas públicas a los soldados. Me llamó un comandante del Batallón, pero fue muy curioso porque yo saqué una columna sobre el lenguaje contra las mujeres y empieza a decirme “sí mi doctorcita, claro mi doctorcita”, o sea no tenía ninguna conciencia del tema que estábamos hablando. Me dijo que estaba agradecido con mi columna, que era una enorme oportunidad. Yo le dije que estábamos esperando disculpas públicas y esa tarde sacaron un comunicado, en el cual dicen “esto no es una doctrina, esto es un caso aislado, esto enloda a la institución y vamos a iniciar una investigación”.

¿Cuándo recibió la primera citación del Ejército?

Un día llegó a la portería de mi conjunto un uniformado para entregarme una citación, que decía que en dos días me presentara con ellos. Mi primera reacción fue llamar a la Flip. Como yo también soy abogada entiendo que los ciudadanos tenemos deberes y ser periodista no nos exime de eso. Por ejemplo, ser testigo es una obligación. Yo llevo cinco años escribiendo columnas, hablando de muchos temas, pero me sorprendió que se trata de la primera vez que me llaman a declarar. Incluso a los colegas que hacen denuncias todos los días nunca los han citado dentro de los procesos que se adelantan por esas investigaciones. Estábamos en cerco epidemiológico por eso le dije al Ejército que aplazáramos y que me enviaran información. Se pasó la fecha y no me respondieron. Días después me enviaron otro comunicado, pero yo les dije que suspendieran mientras la Procuraduría decide si asume el poder preferente y, además, que revisen mi pertinencia porque yo no tengo más información que agregar. Me dijeron que iban a suspender, pero hace una semana me llegó la ratificación para el próximo 14 de enero.

La primera citación se dio el pasado 29 de octubre, ¿por qué hacer pública la información ahora?

En vista de que el Batallón necesita que yo sea testigo y me citan tres veces, pues me parece un precedente peligroso. En este país todos los días muchos medios de comunicación publican denuncias sobre asuntos que ameritan investigaciones disciplinarias de distintas entidades públicas. Y si los periodistas que publican esos asuntos empiezan a ser llamados como testigos, pues habrá gente que se abstenga de investigar y sacar a la luz. Los periodistas se pueden sentir amedrentados. Es una traba a la libertad de expresión, sobre todo porque yo no tengo la prueba reina. Además, los periodistas tenemos derecho a la reserva de la fuente. Yo no tengo nada que aportar, pero en todo caso, si lo tuviera estaría amparada por la ley. Yo tenía la confianza de que podíamos manejar esto razonablemente, pero no hay ninguna actitud del Batallón por comprender que no tiene ningún sentido que me estén citando.

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El proceso por el cual el Batallón de Ayacucho la llama es por una investigación disciplinaria contra los soldados que cantaron ¿Cree que una posible suspensión o destitución solventaría la problemática?

A mí me parece inocua la investigación. El núcleo del asunto es que hay unos cantos que existen en muchos batallones del país, desde hace mucho tiempo, y que se han tolerado porque son parte de una tradición oral ¿Cómo se soluciona eso? Hay que reconocer que es un problema de cultura institucional y eso se transforma con pedagogía. Pero la actitud del Batallón es decir que “no hay un problema de cultura, esto es un caso aislado, son unas manzanas podridas”. Ahí no hay pedagogía, ahí lo que hay es una actitud punitiva para sancionar a unos soldados, pero la investigación no tiene sentido.

Jonathan Bock, presidente de la Flip, reconoce que su caso es comparable con el de Diana Díaz, periodista que reveló los audios de la censura a los Puros Criollos, hechos por los cuales será imputada por la Fiscalía ¿Cree que ambos expedientes establecen una vulneración a la libertad de prensa?

Jurídicamente es distinto porque ella va a ser imputada y lo que hay acá no es una investigación contra mí. Veo personalmente la situación más complicada para Diana Díaz, pues además es la justicia penal, mientras que acá es un proceso disciplinario. Pero más allá de esas diferencias, creo que hay una similitud: quien denuncia termina encartado. Por ejemplo, en el caso de Diana es muy grave porque podría ir a la cárcel. Pero en general se trata de un hostigamiento, un mensaje que le están mandando a uno de “no se meta en problemas, no se enrede, deje las cosas tranquilas”. Creo que es un mensaje muy perverso porque los periodistas no están para dejar las cosas tranquilas, no están para no meterse, estamos para todo lo contrario. Me gusta mucho que esa columna haya abierto una conversación pública sobre los cantos del Batallón Ayacucho. No me va a intimidar una carta, pero para periodistas de territorios puede significar algo grave.

El Batallón de Ayacucho responde

Este diario se comunicó con la unidad del Ejército en cuestión, la cual sostiene que la periodista Adriana Villegas no está siendo investigada durante el proceso disciplinario que se lleva a cabo. Además, el Batallón de Ayacucho dice que con esta citación bajo juramento se garantiza el principio de la investigación integral, así como el debido proceso de las partes intervinientes. Según la institución, la palabra de la columnista de La Patria, quien deberá asistir el próximo 14 de enero, le dará celeridad a las actuaciones del Ejército en el marco de la ley.

“La citación de diligencia de declaración juramentada es un trámite legal que se surte dentro de las investigaciones disciplinarias frente a las personas que se consideran testigos de los hechos o que tienen conocimiento de los mismos y esta se adelanta bajo los parámetros de la Ley 1862 de 2017, Código Disciplinario Militar”, asegura el Batallón de Ayacucho. Por último, la unidad se comprometió a publicar el resultado de las investigaciones por los cantos misóginos denunciados.

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