Agamenón cumple 100 días en los que van 257 capturas

El despliegue de fuerza pública en Urabá y que tiene como primera finalidad la captura de alias 'Otoniel' ajustó 100 días en los que, según el general Ricardo Alberto Restrepo, el pie de fuerza del clan Úsuga ha disminuido en un 10%.

Archivo Uno de los decomisos más grandes de cocaína.
Durante los tres meses que lleva el operativo Agamenón instalado en la región del Urabá se ha logrado la detención de 257 personas -que corresponderían al 10% del pie de fuerza de la organización-, el decomiso de nueve toneladas de cocaína, erradicado 104 hectáreas de coca y la ocupación de bienes inmuebles por un valor de $108 mil millones. Según las autoridades el costo del operativo ha sido de $2.300 millones.
 
Por una orden del presidente, la cantidad de hombres de la Policía en la región alcanzó un 300% a principio de este año. El objetivo fundamental es la desarticulación de la estructura criminal más grande y con mayor despliegue en todo el país. Su financiación se basa en la exportación de cocaína por la costa pacífica, y el Urabá antioqueño y chocoano. 
 
Durante el operativo no se ha logrado la captura de ninguno de los cinco jefes de la organización: 'Otoniel', 'Gavilán', 'Nicolás', el 'Indio' y 'Guagua'; sin embargo, dicen las autoridades, han caído personas muy cercanas a ellos, como es el caso de Ángela María Vargas Gutiérrez alias la “Chola”, la última detenida de esta semana y que es hermana del segundo al mando, Roberto Vargas Gutiérrez, alias el “Gavilán”.
 
La mujer fue detenida este martes en una vivienda de la vereda Alto Rosal en San Pedro de Urabá (Antioquia). Según informó el general Rodolfo Palomino, ella era quien coordinaba todas las actividades delictivas de Gavilán en el Urabá antioqueño, mientras él permanece del lado del Urabá chocoano. La mujer de 53 años se encargaba de administrar la nómina de 30 hombres con los que lograba apropiarse de tierras a través de amenazas y homicidios. 
 
Ángela Vargas deberá responder por los delitos de concierto para delinquir, tráfico de armas, homicidio agravado, desaparición forzada y desplazamiento. Aunque las autoridades creen que pueden ser muchas más, por ahora se le atribuye la muerte de un hombre y el destierro de su familia cometidos con el propósito de quedarse con su finca que ahora está en manos de un testaferro. 
 
En algunas cartas que se recuperaron como evidencia durante la captura, se recopiló información sobre algunas propiedades de Gavilán, entre ellas estaciones de servicio de gasolina, locales comerciales de ropa y de licores, y predios con grandes extensiones de tierra, que probablemente se sumen a las 64 propiedades que se le quitaron al jefe máximo de la organización, Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”.
 
Las autoridades explicaron que aunque los resultados del operativo han sido muy positivos, las razones por las que no se ha logrado la captura de los jefes mayores de la organización son las dificultades del terreno, el poder económico y su incidencia en el apoyo que reciben de parte de la comunidad. Asimismo, el general Ricardo Alberto Restrepo hizo énfasis en la relación que la organización ha logrado establecer con los frentes guerrilleros que militan en la región, pues sus negocios basados en la comercialización de coca parecen ir más allá, pues se conoció que alias “Manteco” miembro del frente 58 de las Farc es primo de “Otoniel”. 
 
 
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