'Al drogadicto hay que tratarlo como enfermo'

El director de Antinarcóticos asegura que Colombia ya entró en la onda de prevenir, y no sólo de atacar, el consumo de drogas.

El general Pérez afirma que las Farc podrían aportar a la paz del país ofreciendo su ayuda en la erradicación manual de cultivos ilícitos.   / Andrés Torres
El general Pérez afirma que las Farc podrían aportar a la paz del país ofreciendo su ayuda en la erradicación manual de cultivos ilícitos. / Andrés Torres

En septiembre de 2011 el general Luis Alberto Pérez llegó a la dirección de Antinarcóticos de la Policía. Desde entonces, podría decirse, es el hombre que más entiende a fondo cómo es la dinámica del narcotráfico en Colombia. En entrevista con El Espectador, Pérez aseguró que los laboratorios ya no son de un solo cartel; que las aspersiones aéreas también se hacen sobre cultivos lícitos mezclados con ilícitos; que las Farc podrían aportarle mucho a la paz del país ayudando con la erradicación manual y se une a la tendencia mundial de considerar a los drogadictos enfermos y no criminales.

Las autoridades hablan de que hay una nueva política antidrogas. ¿De qué se trata?

Ya no hablamos solamente de atacar las drogas, sino que surgen otras posibilidades. Uno de los aspectos importantes es la prevención, hay muchos países que están trabajando desde esta estrategia. Es algo muy similar al último informe de la OEA sobre la lucha antidroga, ya no sólo se trata de prohibición: al drogadicto no se le debe tratar como un delincuente, sino como un enfermo.

 ¿Cuál es el panorama de la erradicación de cultivos ilícitos?

Ya no existen grandes plantaciones ilícitas, sino que las organizaciones criminales están obligando a la gente a destinar cierta porción de tierra para estos cultivos y así evadir a las autoridades. Antes el cultivo era por ejemplo toda una mesa: se asperjaba y listo. Ahora en esa mesa digamos que hay 50 cultivos, entre lícitos, ilícitos y entremezclados. La gente está creyendo que si cultiva plátano, yuca y además coca, nosotros no asperjamos, y están equivocados. Pero no afectamos las partes que sólo tienen cultivos lícitos.

Pero hay personas que son obligadas a cultivar coca, ¿por qué judicializarlas?

Esa es la disculpa que tiene todo el mundo. Es lo más fácil que hay para hacer, porque cultivar plátano, yuca o banano es más complicado y resulta con menos beneficios económicos. La mayoría de veces el narcotraficante lleva la semilla, los recolectores, monta un pequeño laboratorio para procesar base de coca, lleva plata, da el mercado y todo lo que esa persona necesite.

¿Y si en realidad se comprueba que están amenazados?

Hay casos en que hay presión de grupos armados. Lo que hacemos es identificar qué gente está bajo presión, le erradicamos el cultivo y le damos un trato especial. El Gobierno los apoya, protege y en algunos casos los mueve hacia otras áreas.

¿Cuánta droga está saliendo de Colombia?

El último censo del Simci (Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos) de las Naciones Unidas nos dice que en Colombia se producen al año 345 toneladas y la incautación que está haciendo la Fuerza pública se estima que es del 60%. Lo importante es que Colombia había llegado a producir casi mil toneladas de cocaína al año, estamos disminuyendo ese número año tras año. Igual que el número de hectáreas con cultivos ilegales.

¿Continúa siendo lucrativo el narcotráfico?

Siempre ha sido lucrativo. Un kilo de clorhidrato de cocaína comienza costando $4’500.000 y en el exterior el precio puede llegar a la cifra escandalosa de más de US$100.000 un kilo de cocaína.

¿Quiénes son las cabezas más visibles del narcotráfico hoy?

Podemos hablar de Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, cabecilla de los Urabeños. También de Megateo, disidente del Epl en Norte de Santander. Siguen organizaciones en Medellín y la Costa, pero no tienen el poder de influenciar la vida de la Nación como lo hacían los carteles.

¿Existe un funcionamiento diferente del narcotráfico del que conocíamos anteriormente?

En los allanamientos que encontramos en grandes infraestructuras para el procesamiento de cocaína nos hemos llevado la sorpresa de que estos laboratorios no trabajan exclusivamente para una organización, sino que son contratados por distintos narcotraficantes. Cuando hay incautaciones de 1.000 kilos, 200 pertenecen a una persona, otros 200 a otra, y así.

¿Cuál es el diagnóstico actual de las Farc en relación con el tráfico de estupefacientes?

Las Farc tienen frentes dedicados al narcotráfico. Por decir algo, en el Cauca delinque el sexto frente de esta guerrilla y todo lo que tiene que ver con cultivos de coca, amapola y marihuana está manipulado por ellos. La ubicación de cultivos ilícitos coincide con la presencia de las Farc y de bandas criminales también.

¿Podría la guerrilla colaborar con la erradicación manual?

Eso sería la berraquera, el mejor aporte de las Farc en el proceso de paz en materia de la lucha contra el narcotráfico. Las Farc tienen una ventaja y es que ellos son los que siembran las minas antipersonas, conocen dónde están y son los que mejor pueden hacer el trabajo y así evitar más muertes.

¿Cree que habría frentes de las Farc que seguirían delinquiendo aun firmando la paz?

Eso es lo que se han preguntado muchas personas. Cuál es la capacidad que tienen los cabecillas que se encuentran negociando para que se someta todo mundo a ese proceso de paz.

Pero, si no se acogen al proceso de paz, ¿se podría llegar a tener control sobre los cultivos ilícitos?
Estoy convencido de que los cultivos ilícitos en Colombia se pueden acabar con o sin Farc.