Alfredo Serrano ganó el pleito por su libro sobre la “Gata”

Un juez de Bogotá precluyó la investigación por los delitos de injuria y calumnia. A él lo había denunciado el exgobernador de Bolívar, Libardo Cimancas, a quien mencionó en un libro publicado en 2011 que develaba los nexos que tenía con Enilce López y el paramilitarismo.

A Alfredo Serrano le habían imputado cargos en marzo de este año. / Archivo

Luego de cinco años de estar enfrentado en los estrados judiciales contra el exgobernador de Bolívar, Libardo Simancas, el periodista Alfredo Serrano volvió a tener tranquilidad. Un juez penal de conocimiento de Bogotá precluyó su caso el pasado 28 de octubre luego de que la Fiscalía hiciera la petición. Todo el lío comenzó en mayo 2011, cuando publicó su libro Las siete vidas de la Gata: La historia de Enilce López, en el que hablaba de los vínculos de la empresaria del chance con el paramilitarismo y en el que mencionó el papel protagónico que jugó Cimancas en la región.

Seis meses después de que la editorial Random House publicara el libro, en noviembre de 2011, Libardo Cimancas y Miguel Ramón Vega, alias Ratón –quien fue jefe de escoltas de la Gata y, al parecer, uno de sus testaferros–, denunciaron al periodista Serrano por el delito de injuria. Su argumento era que al haber sido mencionados en el libro y vincularlos con grupos paramilitares se les estaba vulnerando su derecho al buen nombre.

Cabe recordar que el exgobernador Simancas fue condenado en 2012 a tres años y siete meses de prisión luego de haber aceptado ante la Corte Suprema de Justicia que sostuvo vínculos con los paramilitares. Por esa razón, para Serrano no existía explicación alguna para que la Fiscalía de Cartagena le diera trámite a una denuncia interpuesta por un hombre al que se había sentenciado por parapolítica y que decía que le afectaban su imagen al hablar de estos temas públicamente.

Según Serrano, durante la investigación hubo “manos oscuras” que intentaron manipular el proceso en su contra. Sus sospechas se daban porque insistía que el clan de Enilce López tenía un gran poder de “infiltración y control” sobre algunas instituciones en la región Caribe. A Serrano le imputaron cargos en marzo de este año por los delitos de injuria, calumnia y contumacia. Sin embargo, luego de pedir una cita con el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, logró que revisaran su proceso y le pidieran a la judicatura que trasladaran el expediente a Bogotá.

“Había manos oscuras manejando el proceso en Cartagena. A mí me imputaron cargos en marzo de este año por los delitos de injuria, calumnia y contumacia ante la juez 37 de Cartagena. Pero a mí nadie me querella por calumnia. La fiscal me imputó cargos por un delito por el que nadie me denunció. Me tocó abogar ante el fiscal general para que se trajera el proceso en Bogotá. Fue un fiscal delegado quien hizo un nuevo estudio del caso”, declaró ante RCN Radio Serrano.

“Aquí lo que estaba en juego era la libertad de expresión y opinión”, manifestó Serrano, quien además indicó que la juez en Bogotá demostró que nunca se atentó contra la verdad y la honra de las personas que lo denunciaron, porque habían pruebas de lo que ahí se estaba afirmando. Serrano volverá a tener tranquilidad tras cinco años de peleas jurídicas por un libro en el que reveló los lazos de la clase política, la Gata y los paramilitares.