Alias “el Cebollero”, de nuevo bajo la lupa de la justicia

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El empresario, condenado por sus alianzas con una banda de la Oficina de Envigado, fue denunciado por secuestro extorsivo y falsedad en documento público. Su denunciante dice que el proceso por el segundo delito no avanza en la Fiscalía.

Alirio de Jesús Rendón, alias el Cebollero, el reconocido empresario antioqueño que durante años controló el comercio de cebolla en la Central Mayorista de Antioquia y que fue condenado por su estrecha relación con una banda criminal asociada con la temida Oficina de Envigado, está en libertad condicional desde mayo de 2018. Seis años atrás fue condenado a 13 años de prisión por el delito de lavado de activos agravado. Luego de más de dos años en libertad, este hombre que estuvo relacionado con el bajo mundo del Valle de Aburrá y la industria licorera vuelve a estar en la mira de las autoridades judiciales por un reciente fallo de tutela de la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín.

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El nuevo lío judicial nació con una determinación de la Fiscalía 88 de la capital antioqueña tomada tan solo cuatro meses después de que Rendón, señalado de ser uno de los sucesores del poder de Don Berna, volviera a pisar las calles. En septiembre de 2018, el ente investigador ordenó que se abriera un incidente procesal, una figura del Código de Procedimiento Penal antiguo (Ley 600) que pretende garantizar los derechos de los terceros de buena fe en un proceso. En el caso concreto, este organismo lo hizo luego de que precluyera (o sea, archivara) dos investigaciones por secuestro extorsivo y falsedad en documento público que cursaban en su contra.

El perfil del “Cebollero”

La génesis de estas pesquisas se remonta a 1999, cuando el empresario Jorge Camilo Henao, dueño de la sociedad Cerros del Corcovado, compró una finca en La Ceja (Antioquia), pero que no reportó ante la Oficina de Instrumentos y Registro Público. En 2001, según el empresario, el Cebollero lo secuestró y fue despojado del inmueble, el cual terminó registrado a nombre del hijo del condenado Rendón. Luego de que Henao denunciara los hechos, la Fiscalía 47 de Medellín decidió investigar al Cebollero por estos hechos, no obstante, no logró llevarlo a juicio porque no pudo demostrar que el secuestro se cometió y el delito de falsedad en documento público prescribió.

Lo que sí hizo este despacho fue ordenar una medida restrictiva o limitación del derecho de dominio sobre esa propiedad de La Ceja, ya que había sospechas de una falsedad en la escritura de compraventa del inmueble. Con la apertura del incidente procesal, la Fiscalía 88 argumentó hace dos años que “el problema sobre legalidad o justicia de los títulos de propiedad que originaron la conducta falsaria (...) daría origen a la aplicación del restablecimiento del derecho que fue ignorado por los fiscales instructores al momento de terminar las investigaciones”. Lo que Henao pretende en últimas es que las escrituras sean declaradas como falsas y le sea devuelta la finca.

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A este enredado asunto se suma un reciente fallo de tutela de la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín, en el que le ordenó a la Fiscalía 88 que incluyera a Henao en ese incidente procesal como víctima, porque hasta el 29 de octubre de 2020, cuando falló ese tribunal, no era considerado como tal. Henao no está conforme con que, a la fecha, el Cebollero aparezca como tercero interesado en el proceso, es decir, como un tercero de buena fe. “Rendón no puede considerarse en la etapa actual del incidente como terceros interesados. Ninguno de ellos tiene un bien ‘suyo’ involucrado en el incidente y todos ellos “estarían comprometidos en la conducta punible/delito”, remarcó el empresario Henao a la Fiscalía General en un documento del pasado 5 de noviembre.

Ante el delicado asunto, Henao también le pidió en marzo de este año a la Procuraduría que hiciera un seguimiento especial al incidente e incluyó su petición de ser vinculado como víctima. “Se le ha impedido (a Henao) actuar dentro del caso de manera directa, en particular, con el argumento de que no es parte dentro del incidente, toda vez que la escritura pública que dio cuenta de ese acto jurídico no fue debidamente registrada. Los anteriores planteamientos llevan a decir que las garantías procesales podrían estar afectadas, y con la presencia de un agente especial se podría contrarrestar tal aspecto, esto es, ahondando en garantías y en una mayor imparcialidad al momento de decidir el asunto”, señaló el Ministerio Público.

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Fuentes que conocen cómo se mueve el mundo criminal en el Valle de Aburrá dicen que, desde que el Cebollero recobró su libertad, se mantiene al margen de sus antiguos nexos con el crimen, “pero aún tiene el respeto e influencia dentro de la Oficina”, señala un investigador que pide anonimato por motivos de seguridad. Además, lo sitúa como un hombre similar a duros del narcotráfico que fueron vinculados en su momento a la Oficina de Envigado -como José Byron Piedrahíta, Memo Fantasma, Don T o el Rojo-, que en su momento tuvieron fachada de empresarios. “Son los jefes de los jefes militares (de las estructuras criminales) y casi no están expuestos ante los medios”, puntualiza la fuente.

*Nota del editor: El Espectador se permite aclarar a sus lectores que Alirio de Jesús Rendón Hurtado no ha sido condenado en Colombia por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes. Su condena a 13 años proferida seis años atrás, fue por el delito de lavado de activos, tal y como se lee en la presente publicación.

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