Alias 'Sebastián', de jalador de carros a una corte en EE.UU.

Alias 'Valenciano', quien fue su peor enemigo, se convirtió en una de las piezas claves para su captura.

Cortesía: Policía

De jalador de carros a una corte en Estados Unidos. En virtud de una carrera criminal de casi 25 años, Ericson Vargas, alias Sebastián, fue desde apartamentero hasta sicario de la banda de Diego Fernando Murillo, alias Don Berna; y luego, comandante de esa estructura criminal que sigue siendo el terror de Medellín: la Oficina de Envigado. Sebastián fue capturado en Copacabana (Antioquia) el pasado 8 de agosto cuando todavía se desempeñaba como jefe de la Oficina y libraba una cruenta guerra con Maximiliano Bonilla, alias Valenciano, por el control de la criminalidad en el Valle de Aburrá.

Hoy –con el aval de la Corte Suprema de Justicia y el presidente, Juan Manuel Santos– Sebastián fue extraditado a Estados Unidos donde una corte del Distrito sur del Estado de Nueva York lo requiere por cuatro cargos relacionados con el delito de narcotráfico. Vargas se inició en el mundo criminal a inicios de los 90 en una banda conocida como La Milagrosa por el barrio en el que actuaba. A sus 18 años –y ya con un prontuario encima– ingresó como sicario a la estructura criminal de Don Berna, en ese momento miembro del grupo conocido como los Perseguidos por Pablo Escobar (Pepes). De la mano de Don Berna fue creciendo en el hampa y a hacerse un lugar en el negocio de narcotráfico.

Muerto Pablo Escobar, en 1993, Don Berna se hizo jefe de la Oficina de Envigado que Escobar había creado como una gran oficina de cobro. Mientras tanto, Sebastián se volvió su jefe de sicarios. Con la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia y la extradición de Don Berna a Estados Unidos, la Oficina quedó sin comandante y, entonces, Sebastián intentó hacerse con el poder. Pero otro mando medio de esa estructura criminal, Maximiliano Bonilla, alias Valenciano, tenía las mismas intenciones. Sebastián y Valenciano se enfrascaron en una cruenta guerra hasta que el segundo fue capturado en Venezuela, en noviembre de 2011.

Curiosamente, Valenciano fue una de las piezas claves para capturar a Sebastián, que con su detención quedaba como comandante de la Oficina. Un oficial le dijo a El Espectador en su momento que “la captura de su hermano, Franklin Vargas, y el encontrar al entonces mando de la Oficina de Envigado, alias Freddy Colas, fueron el punto de partida de un operativo que nos condujo a una finca en lo más alto del municipio de Copacabana, Antioquia. Otros de los personajes importantes a los que hicimos seguimiento fueron alias El Negro —abatido durante la operación— y la esposa de Sebastián, que, además, eran los únicos que tenían ingreso a la finca (donde fue capturado), que contaba con una vista de 360 grados, telescopios de última tecnología y armamento para su defensa”.

La captura de Sebastián fue calificada por el presidente Santos como “un golpe mortal a esa organización”, en referencia a la Oficina. Y agregó: “No hay nadie que se pueda escapar. Todos van a caer, como han venido cayendo. Uno tras otro. Los que se creían intocables están en la cárcel o en la tumba”. Después vinieron otros golpes contra la Oficina como la captura en Argentina del capo Henry de Jesús López, alias Mi Sangre, y la detención en Brasil de John Freddy Manco, alias El Indio. Actualmente en Medellín se vive en una supuesta calma debido a un ‘acuerdo de paz’ entre las estructuras criminales del Valle de Aburrá, entre ellas, la Oficina.

Por su parte Sebastián –extraditado junto con Claudia Beatriz Ricaurte, Nubia Abadía Sarria, Luis Fernando Rueda Torrado, René David Quintana, Germán Darío Estrada Montoya, John Fredy Potes, Fabio Andrés Díaz, Wilson Caicedo Cuero, Diego Vallejo Reyes, Gustavo Pérez García, Edison Correa Vélez y Harbi Caicedo, alias Guri– se apresta a responder a las autoridades estadounidenses y, luego, a las colombianas.

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