Ana Solarte: una pieza que no encaja en el caso del exfiscal Bermeo

El caso de los supuestos sobornos pactados por el exfiscal lleva ya cinco meses. En el operativo fue capturada su pareja, Ana Solarte, pero a la fecha no es claro qué rol tuvo ella en este esquema criminal. Procuraduría pide que sea liberada.

Carlos Bermeo y Ana Solarte coincidieron en las audiencias de imputación de cargos en marzo pasado.  / Óscar Pérez

El 1º de marzo de este año la noticia era una: la captura en dos hoteles de Bogotá del exsenador condenado por parapolítica, Luis Alberto Gil, y del entonces fiscal de apoyo de Unidad de Investigación y Acusación de la JEP, Carlos Julián Bermeo. En video quedó registrado cómo Bermeo recibe US$40.000 de un agente encubierto de la Fiscalía y promete, a cambio, incidir en el proceso de extradición de Jesús Santrich. En el operativo también fueron capturados dos hombres más, Orlando Villamizar, mano derecha del exsenador; Yamith Prieto, conductor de Gil, y un personaje del que se ha hablado poco: Ana Cristina Solarte, pareja de Bermeo.

::Ni exfiscal de la JEP ni exsenador Gil aceptaron cargos por supuestos sobornos::

La mujer de 32 años, técnica en enfermería y estudiante de Derecho, ha insistido desde el comienzo en su inocencia y asegura que vive en Popayán, que estaba en Bogotá el día de las capturas por motivos que nada tenían que ver con sobornos. Al parecer, ese día de marzo aceptó salir a almorzar con Bermeo porque estaban reconciliándose, pero dice que no tiene idea cómo terminó metida en este lío. Para entender su rol en esta intrincada historia, El Espectador tuvo acceso a varios documentos del expediente, entre los que están su llamado a juicio y declaraciones juramentadas del resto de involucrados en el proceso, que niegan que ella tenga algo que ver con el supuesto entramado de corrupción.

A Solarte la capturaron mientras salía del baño del hotel JW Marriott en Bogotá y está desde entonces en la cárcel El Buen Pastor. Los agentes del CTI encontraron en su poder los billetes que Bermeo había recibido minutos antes, una “cuantiosa suma de dinero que fue escondida en su bolso (el de Solarte), concurriendo de esta manera voluntariamente a la realización de los injustos y procurando su impunidad”, según se lee en el escrito de acusación. Solarte y su defensa pidieron recientemente que la dejen en libertad, solicitud a la que se sumó la Procuraduría, al considerar que no hay inferencia razonable de los delitos imputados. Es decir, no existirían indicios de que haya participado en el delito.

(En contexto: Capturan a fiscal de JEP que, al parecer, recibió dinero para incidir en caso "Santrich").

La propia Solarte le contó a la Fiscalía que ella llegó a Bogotá poco antes de ser capturada, tras pedir un traslado temporal de su universidad en Popayán, pues en la sede de la capital la dejaban ver más materias en un tiempo más reducido. Para adelantar sus estudios, pidió vacaciones en su trabajo de secretaria en la Empresa de Servicios Públicos del Cauca y, una vez estas se vencieran, aseveró, tenía planeado pedir una licencia no remunerada, pues el periodo académico duraba apenas tres meses. Ese 1º de marzo había pedido, además, una cita médica, pues se encontraba en una situación delicada de salud.

En su declaración, que conoció este diario, Solarte relató que hacia el mediodía del viernes en que fue detenida, estaba en la universidad ocupada con los trámites de su traslado, cuando miró el celular y vio que “había muchas llamadas perdidas de Julián (Bermeo), mi novio”. Ella lo llamó y tras reclamarle por no contestar, el exfiscal la invitó a almorzar. “Yo me fui rápido. La verdad corrí, porque estábamos en plan de reconciliación. Habíamos peleado mucho y estábamos muy distanciados porque desde que él se vino a Bogotá cogió la costumbre de apagar el celular y se me perdía, entonces yo decidí alejarme de él. Una de mujer no se aguanta eso”.

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Bermeo dice, en otra declaración en poder de El Espectador, que se encontraron afuera de su lugar de trabajo —la JEP— y él le pidió que, antes de almorzar, lo acompañara a hacer una diligencia: “En ningún momento le especifiqué (a Ana Solarte) ni le dije de qué se trataba, ni mucho menos le pedí su ayuda para nada”. Según las declaraciones, se fueron en el carro de Bermeo hablando de los trámites de ella en la universidad: “Yo estaba muy emocionada porque podría graduarme rápido como abogada”. Al llegar al lugar de la diligencia, ella le reclamó “porque no me dijo que íbamos a un lugar elegante”. Estaban en el JW Marriott y la “diligencia” era la cita en la que Bermeo recibiría el soborno.

Bermeo le pidió que lo esperara en una sala del hotel y le dijo que, a su regreso, almorzarían en el restaurante de comida peruana que habían acordado. Según ambos, pasaron entre 20 y 30 minutos, en los que ella se desesperó porque perdería su cita médica. Finalmente él salió a verla, pero antes de que pudieran ir a almorzar, uno de los hombres que estaban reunidos con Bermeo lo tomó por el brazo y se lo llevó de nuevo al lugar de la reunión. “Cuando me devolví me entregaron un paquete que yo metí debajo de mi chaqueta”, cuenta el exfiscal, rememorando el video divulgado por la Fiscalía como la prueba reina del supuesto soborno.

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Él finalmente salió a encontrarse con Solarte, quien le dijo que quería ir al baño, según cuentan ambos. “Ahí en lapsos de segundos nos separamos: yo caminé adelante de él para ingresar al baño de mujeres. Es ahí donde Julián (Bermeo) atrás mío me dice: ‘guárdame esto’. Cuando volteé a mirar, ya él había guardado algo en mi mochila”, manifestó Solarte. Bermeo dijo algo similar sobre su pareja: “Llegando al baño le metí el paquete en la mochila que ella llevaba, y le dije: ‘guárdame esto’. Ella entró al baño y yo me devolví a la reunión para despedirme”. La Fiscalía, sin embargo, sostiene que fue ella quien escondió el dinero.

Tan pronto salió del baño, a Solarte la capturaron agentes del CTI. Ella recuerda esa escena así: “Cuando abrí mi mochila para sacar la cosmetiquera, me di cuenta (de) que lo que Julián había metido eran unos billetes. Apenas distinguí que no eran billetes colombianos, obvio eso me llamó la atención y me dio curiosidad (...) Cuando salí, Julián (Bermeo) venía con unos señores del CTI. Al principio lo vi normal porque es fiscal, pero Julián (Bermeo) empezó a hacerme caras raras que la verdad no entendí. Los señores del CTI empezaron a gritarme que me quedara quieta. Gritaban: ¡la plata, la plata¡”.

(En video: El momento en el que fiscal de la JEP recibe presunto soborno por caso "Santrich")

En los cinco meses que han pasado desde el día de la captura, la investigación no ha avanzado mucho con respecto a ella, o por lo menos eso revela el escrito de acusación, que cita exactamente las mismas pruebas que la Fiscalía citó en las primeras audiencias. El exsenador Gil —quien fue militante del M-19 y fundador del partido Opción Ciudadana— firmó un preacuerdo para colaborar con la justicia, con el que se compromete a revelar detalles del proceso a cambio de beneficios en su condena. Ese documento deberá ser avalado por un juez y quizás, fruto de esa colaboración, se aclare qué se supone que hacía Solarte en este entramado. En su declaración bajo juramento, se lee:

—Indique si sabía que Ana Solarte estaba citada a la reunión del 1 de marzo de 2019.

—No, no sabía que estaba ahí. No me la habían presentado, solo la vi en la audiencia, pero no sabía nada de ella.

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Felipe Morales Sierra

Judicial

Ana Solarte: una pieza que no encaja en el caso del exfiscal Bermeo

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