Testigo de parapolítica dice estar amenazado por ex directivo de U. Magdalena

Eduardo Dávila, hermano del ex gobernador, también estaría buscando favorecimientos indebidos del testigo.

Eduardo Dávila Armenta, quien fuera dueño del equipo de fútbol Unión Magdalena, habría amenazado de muerte al testigo Carlos Pareja Mendoza, denunció el propio declarante, quien atestiguó haber recibido ofrecimientos para favorecer al directivo y su hermano, el ex gobernador José Domingo Dávila Armenta, dentro del escándalo de la parapolítica.

Supuestamente, miembros de las llamadas "Águilas Negras" que custodiaban al directivo tenían planeado asesinarlo, pero la persona a la que se le encomendó la misión, alias "Negro Rojas", le hizo la advertencia; agregó que otra persona que serviría de testigo en el proceso, "Doña Carmen", fue asesinada, lo que finalmente lo llevó a acudir al programa de Protección a Testigos.

Añadió que luego de ser perseguido durante varios meses por el primero de los hermanos, fue contactado por el también ex paramilitar Edgardo Vincen, alias "Hombresolo", para que rindiera declaraciones que favorecieran a los hoy procesados, a cambio de la entrega de 140 millones de pesos.

Dijo haber sido contactado por correo electrónico para que preparara su declaración, pero que se frenó porque sospechaba que no le iban a entregar el dinero y que, en cambio, sí estaba poniendo en riesgo su vida.

Manifestó que elevó la denuncia ante el fiscal 51 de Derechos Humanos, Jaime Franco, pero que nunca tuvo una respuesta concreta en torno a las averiguaciones y a su seguridad, por cuanto se siente abandonado a su suerte y temeroso de lo que pueda pasar con su vida.

Pareja desmintió, así mismo, que el ex comandante del Bloque Norte de las Autodefensas Rodrigo Tovar Pupo, alias "Jorge 40", hubiera declarado objetivo militar al ex gobernador Dávila Armenta, de quien dijo pudo haberse reunido con el ex para Hernán Giraldo Serna, aún cuando no tiene certeza de la materialización del encuentro.

Al parecer, otros desmovilizados habían contactado a un grupo de testigos para que sus declaraciones no afectaran al dirigente dentro del proceso que enfrenta por parapolítica.

El testigo expresó su desmotivación por la supuesta indiferencia que ha mostrado el programa de Protección a Testigos ante sus denuncias y señaló que se ha cuestionado alrededor de la conveniencia de seguir colaborando con las autoridades ante el estado de desprotección que dice padecer luego de su desmovilización.

El magistrado Leonidas Bustos, por su parte, consideró que el declarante no había sido tan vehemente en sus declaraciones, como lo hizo ante la Fiscalía 25 de la Unidad Antiterrorismo, en las que dio cuenta de los ofrecimientos que recibió a cambio de atestiguar a favor de los Dávila Armenta.

 

 

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