Asciende a 14 el número de Policías muertos tras emboscada de las Farc en Caquetá

Autoridades confirmaron, al llegar a la zona, que no eran cinco los uniformados muertos, como se dijo en principio.

La cifra de policías muertos en una emboscada perpetrada por presuntos guerrilleros de las Farc el miércoles en Caquetá subió a 14 y nueve los heridos, informó  el comandante de Carabineros y Seguridad Rural de la Policía, general Santiago Parra.

La precisión la hizo el general Parra, 24 horas después del ataque registrado en una zona rural de El Doncello y luego de que las autoridades pudieran llegar al sitio.

“Los carabineros fueron sorprendidos en el sitio Rionegro por el frente XV de las Farc, en donde efectivamente perdieron la vida 14 patrulleros, entre ellos un sargento”, precisó el oficial.

El mismo miércoles, el secretario de Gobierno de Caquetá, Edilberto Ramón Endo, señaló que la emboscada de las Farc se registró cuando los policías se movilizaban entre las poblaciones de Rionegro y El Doncello, en el selvático departamento del Caquetá y que eran cinco los muertos y tres heridos.

El general Parra indicó que los policías de la patrulla cayeron en un campo minado, posteriormente fueron rematados con tiros de gracia y finalmente rociados con gasolina
Explicó que la magnitud de la emboscada solo se logró establecer este jueves luego de que las autoridades pudieron llegar hasta la zona, la que fue minada por los alzados en armas.

En el lugar, puntualizó, fueron desarmados 62 artefactos explosivos, conocidos como “sombreros chinos”.
 
Explicó también que otros nueve policías quedaron heridos, siete de los cuales fueron trasladados a un hospital de Florencia y los dos restantes fueron llevados a Bogotá, debido a la gravedad de sus heridas.

La acción de las Farc en el Caquetá se suma a las registradas este jueves, en donde al menos tres militares colombianos murieron y siete más resultaron heridos en dos emboscadas en zonas de frontera del país con Ecuador y Venezuela.

La emboscada del Caquetá se convierte en la más sangrienta y la de mayor número de víctimas desde que el presidente Juan Manuel Santos llegó al poder, el pasado 7 de agosto.