El lío de la Virgen del Cobre

La pelea fallida por los bienes de alias 'Don Mario'.

En octubre de 2008, seis meses antes de su captura en una intrincada zona del municipio de Necoclí, en el Urabá antioqueño, la Fiscalía emprendió la difícil empresa de extinguir el derecho de dominio de 105 bienes del escurridizo jefe paramilitar y narcotraficante Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario. Hoy, ese empeño de la justicia en la mayoría de las propiedades sigue en veremos, especialmente por la presencia de un acaudalado hombre de negocios con un extraño pasado, pero sin cuentas pendientes que permitan cuestionarlo.

Se trata de José Antonio Ocampo Obando, un poderoso empresario de origen antioqueño que en los tiempos de Pablo Escobar Gaviria aparecía en los prontuarios como uno de sus aliados y hasta llegó a ser capturado como supuesto miembro del Cartel de Medellín, pero que hoy vive a paz y salvo con la justicia. Y precisamente, gracias a esta condición, el 2 de octubre de 2009 una fiscal delegada de la Unidad Nacional Contra el Lavado de Activos se vio obligada a devolver varios bienes con los que se presume algo tiene que ver alias Don Mario.

El primero que referenció a José Antonio Ocampo Obando fue el periodista Fabio Castillo en su reeditado libro Los jinetes de la cocaína. Allí quedó escrito que Ocampo, conocido como Pelusa, de la noche a la mañana apareció como dueño de varios bienes en Antioquia y luego fue un personaje muy cercano a Pablo Escobar y su primo Gustavo Gaviria, con quienes solía participar en carreras automovilísticas. Desde entonces se le vinculó a una gran hacienda en la región del Urabá antioqueño conocida como "La Virgen del Cobre".

Y de los señalamientos periodísticos pasó a los expedientes. Hacia las 4 y 20 de la tarde del 20 de agosto de 1989, dos días después del asesinato de Luis Carlos Galán, tropas de la Jefatura Militar de Urabá ocuparon la hacienda "La Virgen del Cobre", entonces a nombre de la sociedad Industrial Pecuaria Ltda., de José Antonio Ocampo Obando. Esta acción fue ordenada por un juez especializado de Medellín y, en su momento, apoyada por el teniente coronel Alberto Bravo Silva, quien aseguró que la hacienda era de un testaferro del capo Pablo Escobar Gaviria.

El asunto se agravó para José Antonio Ocampo Obando en diciembre de 1989, cuando fue capturado en su finca "La Virgen del Cobre", que en pocas semanas ya le había sido devuelta. En el prifmer allanamiento le decomisaron tres revólveres y una escopeta con salvoconductos. Cuando lo capturaron le encontraron un fusil R-15 con 60 cartuchos. Inicialmente el inmueble fue incautado y pasó al Fondo Nacional Agrario, pero después un juez de Medellín lo devolvió a sus dueños y se ganó una investigación en la Procuraduría. Para 1991, ni José Antonio Ocampo ni sus bienes tenían riesgos con el Poder Judicial.

Todo quedó en el olvido y la hacienda "La Virgen del Cobre" continuó sin apremios. El tiempo fue pasando, Pablo Escobar terminó sus días abatido en Medellín en diciembre de 1993 y sus sucesores, muchos de ellos sus últimos enemigos en la recordada organización Perseguidos por Pablo Escobar (Los Pepes), cobraron forma bajo nuevas fachadas criminales: las oficinas de cobro y el paramilitarismo.

Dos de los nuevos colosos de la violencia fueron los hermanos Freddy y Daniel Rendón Henao. Ambos oriundos del municipio de Amalfi, en una familia de 15 hermanos, entre el contrabando y la comercialización de licor fueron llegando a Urabá y terminaron por quedarse. Su zona fue el municipio de Necoclí, donde primero se sumaron a un pequeño grupo de autodefensas llamado Los Guelengues, liderado por alias Carlos Correa, y poco a poco fueron conociendo otras organizaciones similares. La autodefensa de alias Elías 44, tan ambiguo como el propio Correa, y posteriormente la de los hermanos Carlos y Vicente Castaño, pues Fidel ya había muerto.

Años después, los hermanos Freddy y Daniel Rendón Herrera dividieron sus caminos. El primero, conocido con el alias de El Alemán, se quedó en Urabá para apoyar la expansión militar de Carlos Castaño y su centro de operaciones fue el municipio de Necoclí. Don Mario se fue para los Llanos Orientales para abrir nuevos frentes de guerra al lado de Vicente Castaño. El Alemán se desmovilizó en Urabá en agosto de 2006. Su hermano Don Mario, que también lo había hecho, cuando el proceso de paz de las autodefensas se fue a pique, volvió a la guerra.

Pero no retornó a los Llanos. Se refugió en sus orígenes, es decir, en Necoclí. En esa región empezó a rastrearlo la Policía, que en octubre de 2008 le hizo llegar a la Fiscalía un detallado dossier sobre alias Don Mario, con un detalle adicional: en la estructura de la organización, junto a varios desmovilizados de los bloques Bananero y Élmer Cárdenas de las autodefensas, la Policía volvió a reseñar a José Antonio Ocampo Obando, alias Pelusa, a quien presentó como uno de los cabecillas de finanzas junto a John Henry González Herrera.

Por eso, desde que la Fiscalía planteó la viabilidad de emprender la extinción del derecho de dominio del emporio de alias Don Mario, entre los 105 bienes reseñados, 26 de ellos fueron ubicados en el municipio de Necoclí (Antioquia), todos a nombre de Industrial Pecuaria Ltda., es decir, la empresa matriz de José Antonio Ocampo. Pero más se demoró la Fiscalía en iniciar el proceso y hasta en capturar a Don Mario en abril de 2009, que Ocampo Obando, su familia y los abogados en dar pelea.

En algunos casos con reclamos de juristas apoderando a poseedores de buena fe que escasamente negociaron algún día con Ocampo sin conocer su pasado u otros relacionados con la empresa Industrial Pecuaria, a su vez amparada por un detalle mayor. La empresa fue constituida en diciembre de 1980 en una notaría de Medellín como una firma destinada a la compra y venta de bienes raíces y actividades agropecuarias y para ese entonces ni se hablaba de grupos paramilitares ni mucho menos figuraba Don Mario, que era apenas un menor de edad.

Este argumento sirvió a más de uno de los abogados que apelaron la extinción de dominio de los presuntos bienes de Don Mario para ganarle la primera batalla a la Fiscalía. Entre ellos el abogado Nelson Napoleón Gutiérrez Cuéllar, quién a nombre de la sociedad Inversiones Romero Hermanos, hoy denominada Agrofuturo RH, planteó que las propiedades que esta empresa le compró a Pecuaria Ltda., es decir, a José Antonio Ocampo, fueron adquiridas mucho antes de la existencia de la organización armada de alias Don Mario.

Y para reforzar su defensa sacó un as inesperado: el 31 de julio de 2009, en carta dirigida a la Fiscalía, precisó que así como los socios de la empresa que él apoderaba eran honestos, lo mismo se podía predicar de quienes le vendieron bienes a Industrial Pecuaria Ltda., es decir, a José Antonio Ocampo Obando. Y añadió el abogado Gutiérrez: por ejemplo, "la Sociedad Inversiones Uribe Vélez Ltda., uno de cuyos miembros es el doctor Álvaro Uribe Vélez", hoy ex presidente de Colombia, quien ya tenía recorrido político como alcalde.

El abogado Gutiérrez no se quedó ahí y reflexionó acucioso: "Esa sociedad vendió a Industrial Pecuaria Ltda., años atrás, bienes que posteriormente esta última puso en venta. Dos inquietudes: ¿Cómo desconfiar de una sociedad que realiza este tipo de operaciones? Y aplicando el mismo rasero, por el principio de igualdad, esta sociedad Inversiones Uribe Vélez Ltda. debería investigarse también, puesto que negociaron con Industrial Pecuaria". Y agregó: "Desconfiar de una empresa que compró bienes e inmuebles al mismo Presidente, es un despropósito".

Y para que no quedaran dudas de su reclamo anexó a su misiva dos documentos notariales. Uno, la escritura de constitución de la compañía Inversiones Uribe Vélez Ltda., fechada el 14 de septiembre de 1976 a nombre de Álvaro Uribe Vélez en su propio nombre y Alberto Uribe Sierra en representación de sus hijos María Teresa, Santiago y María Isabel Uribe, con el propósito de emprender la compraventa y explotación de bienes raíces destinados primordialmente a las actividades agropecuarias. La empresa se constituyó con un capital inicial de $50.000.

La segunda escritura aportada por el abogado Gutiérrez Cuéllar está fechada el 28 de octubre de 1982 y refiere ante la Notaría 15 de Medellín que ese día compareció el señor Alberto Uribe Sierra, para formalizar la venta a la empresa Industrial Pecuaria Ltda., es decir, a José Antonio Ocampo Obando, de un fundo rural de 63 hectáreas ubicado en el paraje Cañaflechal del municipio de Necoclí; y de otro más, de 67 hectáreas, ubicado en el paraje El Cúcharo, igualmente situado en el municipio de Necoclí.

Este negocio se cerró por $2,5 millones y personalmente, en su calidad de representante legal de Industrial Pecuaria Ltda., lo recibió José Antonio Ocampo. Los dos bienes aparecen incluidos en la lista de propiedades que la Fiscalía intenta extinguir en su dominio, porque terminaron haciendo parte de la hacienda "La Virgen del Cobre", ubicada en Necoclí. La misma que fue allanada en agosto de 1989. El predio donde Ocampo fue capturado en diciembre del mismo año. La finca donde supuestamente Don Mario convocaba periodistas y se reunía con el Alto Comisionado para la Paz.

Lo cierto es que el 2 de octubre de 2009, una fiscal delegada de la Unidad Nacional contra el Lavado de Activos devolvió uno a uno los supuestos bienes de Don Mario. La empresa Promotora Las Lomas porque fue creada desde 1981 y pertenece a José Antonio Ocampo Obando, libre de todo cargo. La firma Promotora Linares, constituida en 1980 por Ocampo y su familia. Y por supuesto Industrial Pecuaria Ltda., con un aditivo certificado por el ICA: "La Virgen del Cobre", y por consiguiente la empresa, desde hace 35 años es básicamente una empresa ganadera.

El efecto de la decisión de la Fiscalía es que los numerosos bienes que se presentaron ante los medios de comunicación como el emporio de Don Mario que iba a pasar a poder del Estado, sencillamente quedaron desafectados, lo que en términos no jurídicos significa que la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) ya no debe administrarlos. Estaba como depositario Corpoica, pero ahora deben regresar a algunos poseedores de buena fe y en su mayoría a José Antonio Ocampo Obando, quien ayer fue sospechoso y reo, pero hoy ya no lo es. Según los expertos, su caso es cosa juzgada.

Por ahora, y desde su espectacular captura en abril de 2009, Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario, es un ex paramilitar y narcotraficante más, de quien apenas se espera que aporte unas cuantas verdades en el escándalo de la parapolítica o de la paraeconomía, porque los que se decían sus bienes, al parecer no lo eran. La Fiscalía dice que hay más propiedades que podrán ser extinguidas. Pero en cuanto hace a la hacienda "La Virgen del Cobre", seguirá siendo de José Antonio Ocampo Obando, quien hace 20 años salió bien librado de la justicia y hoy también.

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