Yair Klein dice que entrenó a "paras" con aprobación oficial

El mercenario israelí no entiende por qué años después es considerado "un criminal que entrenó a narcotraficantes y un terrorista".

El mercenario israelí Yair Klein confesó que cuando llegó en la década de los ochenta a Colombia para entrenar a paramilitares fue con "la aprobación de las autoridades" de ese país, donde le recibió entonces el más alto cargo de las Fuerzas Militares.

Así queda reflejado en el libro de la periodista colombiana Olga Behar y de su hija Carolina Ardilla, titulado "El caso Klein. El origen del paramilitarismo", fruto de una larga entrevista realizada por ambas al israelí en su casa de Yafo, localidad cercana a Tel Aviv.

Con motivo de la publicación del libro, Behar detalló a Efe que el que fuera héroe de guerra en Israel y experto en tácticas de defensa y combate les explicó que él llegó a Colombia bajo el convencimiento de que iba a entrenar a "campesinos que querían enfrentar a la guerrilla".

"Eso pasó con la aprobación de las autoridades colombianas. Y después de diez años llegaron a la conclusión de que yo había hecho algo malo", relató el coronel retirado a las autoras.

Por eso manifestó no entender por qué años después es considerado "un criminal que entrenó a narcotraficantes y un terrorista".

Los graves hechos que protagonizó el más famoso mercenario que se conoce en Colombia y que ahora vive un retiro dorado en su país natal llevaron a la Interpol a emitir una circular roja y considerarlo uno de los hombres más buscado del mundo.

En 2001 fue juzgado en ausencia en Colombia y condenado a más de diez años de prisión por los delitos de concierto para delinquir y conformación y adiestramiento ilegal de grupos paramilitares, mediante cursos de instrucción impartidos por su empresa Punta de Lanza.

Esas enseñanzas colocaron en Colombia la semilla del paramilitarismo, lo que degeneró el conflicto armado interno hasta límites entonces insospechados.

En su primer viaje, Klein, según relata el libro, negoció un adiestramiento con los bananeros de la región del Urabá (noroeste), que, aunque no se concretó, contó con el visto bueno de las autoridades de Israel y de Colombia.

Aquello le permitió reunirse con el entonces comandante de las Fuerzas Militares de Colombia y altos mandos de la central de inteligencia estatal, el ya desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

Y es que, afirmó el israelí, llevaba consigo un permiso del Ministerio de Defensa de Israel para tales gestiones.

Behar aseguró a Efe que en la larga entrevista con Klein, que se extendió durante varios días, vio a un hombre, hoy de 68 años, "que no entendía qué estaba pasando".

Klein piensa que no "hubo nada de ilegal" porque, según su relato, cuando llegó por segunda vez a Colombia, en ese caso al aeropuerto en Bogotá, fue recibido por miembros de los organismos de seguridad tras ser contactado esta vez por ganaderos.

El mercenario ahora admite que "pudo ser engañado" y también que "no puede confirmar ni negar" si recibió dinero procedente del narcotráfico a cambio de los entrenamiento.

Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), según Behar, pudieron nacer de esas enseñanzas pues "hay documentación que habla que a partir de 1982, cuando (el paramilitarismo) era una especie de colcha de retazos, se convierte en un proyecto político, económico o de poder sobre la tierra, con participación del narcotráfico", afirmó la periodista colombiana.

"Es el momento en el que Klein llega al país", recordó Behar, cuando precisamente se pone en marcha la preparación militar.

Colombia actualmente sigue pidiendo la extradición de Klein, quien está confinado en Israel, pero la ausencia de convenios en ese sentido apunta a que nunca cumplirá la condena impuesta.

"El caso Klein. El origen del paramilitarismo" relata además peripecias casi cinematográficas de este mercenario en Honduras, Panamá y la isla antillana de Antigua; así como en Liberia y Sierra Leona, donde se involucró en las guerras por los diamantes y el caucho.

Klein fue detenido en Moscú en 2007 y después de tres años esperando su extradición a Colombia o su deportación a Israel, finalmente las autoridades rusas decidieron enviarlo a Tel Aviv a cambio de la entrega de un criminal ruso detenido en ese país.

Behar presentará su libro en la Feria del Libro de Bogotá, que empieza el próximo el 16 de abril.

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