Bandas criminales buscan expandirse en Antioquia

Cinco subregiones del departamento son deseadas por el crimen organizado para el transporte de droga y la explotación de oro.

Miembros del Ejército requisan en la Comuna 13  de Medellín, un punto central de las bacrim.  / Luis Benavides
Miembros del Ejército requisan en la Comuna 13 de Medellín, un punto central de las bacrim. / Luis Benavides

En las últimas semanas, grupos de forasteros han alquilado casas en al menos tres pueblos de Antioquia, lo cual ha alertado a algunos habitantes de esos municipios y a las autoridades policiales y civiles. ¿Quiénes son? ¿Qué quieren? ¿Están de paso?, se preguntan algunos habitantes.

Inquietudes similares a estas, surgidas en Campamento, Angostura (norte de Antioquia) y Giraldo (occidente), municipios donde no está tan arraigado el conflicto, han llegado al despacho de Santiago Londoño, secretario de Gobierno del departamento, y a oídos de investigadores policiales. Se ha sabido, por ejemplo, que en Giraldo, donde viven unos cinco mil habitantes (un poco más de mil en la cabecera urbana), por lo menos ocho viviendas han sido ocupadas en los últimos dos meses, sobre todo por hombres.

Pese a que algunos habitantes prefieren guardar absoluto silencio, creen que estas personas tendrían relaciones con bandas criminales. Sin embargo, Londoño dice que no existe certeza alguna de que sea así, pues hasta el momento no hay elementos que permitan asegurar que los visitantes sean miembros de las bacrim. “Pero estamos alerta”, expresa.

Un investigador policial está convencido, a pesar de ello, de que la presencia repentina de forasteros en esos pueblos parece una estrategia criminal. Afirma que los miembros de bandas delincuenciales se insertan en comunidades estratégicas para realizar “actividades de observación” sobre la cotidianidad de la comunidad y la Fuerza Pública.

En sus investigaciones, Jorge Giraldo, decano de Ciencias y Humanidades de Eafit y analista de economías criminales, ha encontrado que los laboratorios desactivados por la Fuerza Pública siempre están sobre las carreteras que llevan hacia la costa o hacia Urabá, y que los negociantes ilegales utilizan “mecanismos más civilizados”, como comprar terrenos en municipios cruzados por estas vías o donde hay posibilidades de hallar oro.

Campamento, Angostura y Giraldo están cerca de las dos vías que llevan al mar Caribe, y en este último municipio —vecino de Buriticá, donde más hay explotación de oro en el occidente medio antioqueño— hay posibilidades de encontrar el mineral, como se ve en el mapa minero de Antioquia.

El análisis de Giraldo coincide en gran medida con el mapeo de bandas criminales que han hecho la Fuerza Pública y la Gobernación de Antioquia. Según palabras del gobernador Sergio Fajardo, esa ruta comienza en el Bajo Cauca, atraviesa las subregiones del nordeste (la subregión donde hubo más conflicto en 2012), norte y occidente, y finaliza en Urabá, un cordón que conecta con el Caribe y los departamentos Santander, Bolívar, Córdoba y Chocó.

En esa amplia zona, conformada por 63 municipios, se encuentran las vías que conducen a la costa Caribe y al golfo de Urabá, así como los principales yacimientos de oro (la producción de oro en Antioquia en 2012 fue cercana a las 24 toneladas) y las cerca de 3.000 hectáreas de cultivos ilícitos que hay en el departamento, según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Las hectáreas cultivadas pasaron de 6.414 en 2005 a 3.104 en 2011.

En esa ruta atractiva para las bandas criminales, Medellín es el eslabón donde se lava el dinero y donde están las barriadas pobres que ponen la carne de cañón. “Medellín no es el principal mercado de la coca, pero sí es interesante como cualquier ciudad importante del mundo (…) porque es el centro financiero y comercial de una región donde las economías ilegales tienen un peso significativo”, dice Giraldo.

La cantidad de municipios de estas subregiones (y posiblemente otras) con presencia de bandas criminales no es precisa. Mientras la Gobernación de Antioquia cita en su Plan de Desarrollo un informe de la Corporación Nuevo Arco Iris según el cual en 43 municipios hay presencia de estos grupos, la Policía de Antioquia —con jurisdicción en 93 de los 125 municipios del departamento— asegura que están en 26 localidades.

Si bien en la carta de navegación de la gobernación de Fajardo figuran ‘Los Urabeños’, ‘Los Rastrojos’ y ‘Los Paisas’ como las bandas criminales que hacen presencia en el departamento, diversas fuentes consultadas coinciden en que al finalizar 2012 no se detectó presencia de ‘Los Paisas’. Pero sí hegemonía de ‘Los Urabeños’, disidencias de ‘Los Rastrojos’ —como los ‘Héroes del Nordeste’, integrado especialmente por desmovilizados del bloque Central Bolívar de los paramilitares y personas que siempre han vivido en la región— y creciente presencia de bandas locales que se alimentan de los cultivos ilícitos y la extorsión.

La extorsión, la renta criminal que más está creciendo en Antioquia y “el reto más grande de la Secretaría de Gobierno de Antioquia para el año 2013”, según una conclusión del último consejo de seguridad de 2012, sería la principal razón de la masacre de 10 campesinos en Santa Rosa de Osos, ocurrida el pasado 7 de noviembre. ‘Los Renacentistas’, los presuntos culpables, cometieron la matanza porque, al parecer, el patrón de los trabajadores y propietario de unas 17 fincas no pagó la extorsión mensual de un millón de pesos. Para un investigador policial, no hay un hilo conductor que permita establecer que este grupo esté financiado directamente por una organización como ‘Los Rastrojos’, como se pensó en principio. “Pero son delincuentes armados y con capacidad de afectar a toda una región”, dice.

Además de perseguir a cabecillas regionales de ‘Los Urabeños’, como Rafael Álvarez, alias Chepe; Jacinto Nicolás Fuentes Germán, alias Don Leo, y Roberto Vargas , alias Marcos o Gavilán, la inteligencia militar, policial y judicial también está detrás de otras personas que, pese a no utilizar fusiles, podrían hacer parte de esos grupos. La captura de Jairo Hugo Escobar, llamado El Zar del Oro, es una “muestra de lo que hay ahí”, dice Santiago Londoño. “Como ellos, hay muchos. El gobernador lo ha dicho muchas veces: hay que seguir el dinero”, agrega.

La aparición de estos nuevos nombres en el mapa criminal de Antioquia y la identificación de economías criminales especializadas por zonas, relacionadas, por ejemplo, con el oro en el nordeste y la extorsión en el norte, ha hecho que la política de seguridad en el departamento se enfoque en trazar un organigrama criminal municipio por municipio. Aunque Santiago Londoño reconoce que “la municipalización del conflicto es un reto muy grande”, asegura que Antioquia está “ad portas de llegar ahí”.

Por eso, la estrategia de ataque contra las bandas criminales, además de la construcción de 19 subestaciones de Policía en puntos críticos del departamento, se enfoca en encontrar a quienes están detrás de las cabezas militares: “los testaferros, los hombres de cuello blanco”, quienes “quieren aparentar una cosa y por debajo están dirigiendo una banda criminal”, según dice el general Nicasio de Jesús Martínez, comandante de la Cuarta Brigada.

De acuerdo con Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, en este 2013 serán muchos los golpes que se les va a dar “a toda esas estructuras criminales de red”, conformadas, según él, “no sólo por asesinos sueltos en el territorio”: “Hay unos que son los que cometen los asesinatos y otros los que organizan esas redes”, dice.

En el caso de los visitantes que han llegado al occidente de Antioquia, un investigador policial comenta que ya intuye “por dónde va el agua al molino”. Él ya cree saber cuáles comerciantes de la región tienen vínculos con los forasteros.

 

Capturas y últimos golpes a ‘Los Urabeños’

La Policía asegura que en 2012 fueron capturados al menos 560 miembros de bandas criminales. En el último mes del año fueron detenidos tres presuntos cabecillas de ‘Los Urabeños’. El 26 de diciembre, la Décima Brigada del Ejército y la Policía de Antioquia detuvieron en Segovia a Édison Viloria Ríos, alias ‘18’ o ‘Viloria’, señalado como el segundo cabecilla de los ‘Los Urabeños’ en el Nordeste de Antioquia. Alias ‘18’, según informa el general Jesús Martínez, comandante de la Cuarta Brigada del Ejército, hizo parte del Eln y ‘Los Rastrojos’. Otra captura se dio el 17 de diciembre, cuando hombres de la Sijín atraparon a Fabián Alonso Jaramillo Mazo, alias ‘Catalino’ —de ‘Los Urabeños’—, el posible reemplazo de ‘400’ en el norte antioqueño. Diez días atrás, el Ejército había capturado en el corregimiento El Cedro de Yarumal a tres presuntos miembros de ‘Los Urabeños’, entre ellos Jorge Luis Cordero Márquez, alias ‘400’, presunto cabecilla de esa organización en Antioquia y por quien se entregaba una recompensa de $200 millones.

 

Crimen en cifras

Además de extender su poder sobre las riquezas del territorio, las bacrim han promovido una guerra a muerte. Estas son las cifras de la Gobernación de Antioquia hasta el 27 de diciembre.

Édison Viloria, alias ‘18’ o ‘Viloria’, líder de las bacrim.

 

2.450  personas fueron asesinadas en Antioquia en 2012.

1.247 de los homicidios se presentaron en Medellín.

75 por ciento de estos casos está vinculado a bandas criminales.

260 capturas de miembros de bacrim se hicieron en 90 municipios de Antioquia.

29 personas fueron asesinadas en Santa Rosa de Osos, San Roque y Envigado en diciembre.