'No es la primera vez que las Farc amenazan a la CGT'

Julio Roberto Gómez dijo que no se irá del país por cuenta de las amenazas de muerte que recibió, al parecer, de la guerrilla de las Farc.

Archivo El Espectador

Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo, CGT, dijo que no se irá del país por cuenta de las amenazas de muerte que recibió, al parecer, de la guerrilla de las Farc.

Ante las denuncias de Gómez, la guerrilla negó la autoría de las amenazas, por ello el presidente de la CGT pidió a la Fiscalía y demás autoridades investigar cuál es el origen de esas intimidaciones.

Sin embargo, dijo que a través de ANNCOL, las Farc ya han amenazado antes a la CGT y “ahora emiten un boletín estos señores diciendo que no están interesados en asesinar a un sindicalista tan desprestigiado como yo, hay que decir que los desprestigiados son ellos”. (Escuche la entrevista)

En el panfleto se indicaba que estoy apoyando el Gobierno Santos y los tratado de libre comercio, además reclaman porque no asistí a la marcha del 9 de abril, es decir me acusan de ser ‘santista’, pero reclaman que no apoyé la marcha que Santos promocionó, es absurda la posición de estos señores, están buscando desestabilizar a la CGT, así ahora digan que no”, explicó en diálogo con Blu Radio.

Así mismo, recordó que la guerrilla de las Farc se tomó la sede de la CGT en Apartadó y la pintaron de muro a muro escribiendo: muerte a los dirigentes de la CGT, “siempre han tenido una actitud de hostilidad ante la CGT, eso no es nuevo”.

Y agregó que “las Farc han asesinado sindicalistas, eso lo saben ellos y el país, no es un hecho novedoso, lo que pasa es que a ellos les molesta que los llamemos terroristas, eso lo hacemos porque un guerrillero no secuestra, no recluta niños, asesina campesinos y no trafica droga como ellos no hacen”.

Gómez se comunicó con el ministerio de Defensa, Juan Carlos Pinzón; de Trabajo, Rafael Pardo y del Interior, Fernando Carrillo, así como con el presidente Juan Manuel Santos; ellos le manifestaron sus preocupaciones, y van a investigar quién está detrás de las amenazas y sus motivaciones.

Finalmente dijo que “uno no puede estar en La Habana hablando de paz mientras aquí se sigue con esas prácticas, reclamamos un mínimo de paz, cese de hostilidades, liberación de secuestrados, un minuto de credibilidad, un cambio de actitud y eso ayudaría recobrar el apoyo de gente que sigue escéptica del proceso”.