CSJ reduce condena a un hombre que golpeó a su hijo

<p>La Corte Suprema de Justicia redujo en 22 años la sentencia de un hombre que asesinó a su hijo de tres años, por considerar que al golpearlo hasta la muerte no tenía la intención de asesinarlo.</p>

Con ponencia del magistrado Julio Enrique Socha Salamanca, la Corte decidió aceptar la casación interpuesta por la defensa de Juan Carlos Güiza López y lo condenó como responsable de homicidio agravado, pues se trataba de su propio hijo, pero le fijó la pena en 200 meses de prisión (16.6 años). Inicialmente, el juzgado 18 Penal del Circuito de Bogotá lo había condenado a pagar 460 meses de prisión (38.3 años).

La razón para la reducción es que calificó el delito como preterintencional, es decir que Güiza López cometió el delito sin intención de matar al niño.
Consideró la Sala Penal del Alto Tribunal que "el acusado obró en conocimiento y voluntad de que con su obrar lesionaba la integridad física -y síquica- de su hijo, y aun cuando estaba en condiciones de representarse que con ese maltrato podría poner en riesgo la vida del niño, su intención no era la de causarle la muerte...".

El hijo de Juan Carlos Güiza murió el 17 de mayo de 2005en el ‘Cami Samper Mendoza'. Hasta allí lo llevó su propio padre, con contusiones en varias partes de su cuerpo, especialmente la cabeza. El niño, de acuerdo con la necropsia, registraba el "síndrome del niño zarandeado impactado".

Un mes y medio antes, ya el niño había sido atendido en el Hospital Simón Bolívar por un cuadro de fiebre, diarrea y convulsión. En esa ocasión la mamá dijo que el menor se había caído, pero el diagnóstico dejó escrito que podría tratarse de maltrato infantil.

En su estudio, la Sala Penal consideró que en el juzgamiento del acusado se tomó un homicidio doloso (con voluntad), cuando no se trató de ello sino de un homicidio preterintencionado.

Según se recopiló en el proceso, y la Corte no lo discutió, "el niño presentaba signos de violencia, consistentes en lesiones, unas más antiguas que otras y diferente entidad cada una", sin contar con las lesiones del mismo día, por lo cual se encontró culpable de homicidio agravado.

Sin embargo, la Ley colombiana se advierte que el dolo se da cuando el culpable conoce los hechos constitutivos de la infracción penal y quiere su realización. Y esto no ocurrió en este caso, pues el padre infringió maltratos en su hijo, pero no lo quiso matar y prueba de ello es que fue él mismo quien lo llevó hasta el hospital.

 

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